[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado
#16
Aquella mano de humo se retiró, acobardada ante la idea de tratar de tocarme.
En su lugar, una palabra comandada por el raquítico oni comenzó a hacer copias de si mismo en forma de humo hasta que tomaron el aspecto perfecto de su creador, alcanzando el número de ochenta y lanzándose todas a por mi, haciéndome que sonriese ante el despliegue de ingenio. Habría sido un buen subordinado si no se hubiera atrevido a conquistar mis tierras, pero ya era tarde.
Con las partículas de Daikozui bailando por el ambiente, indistintamente del sentido de giro que tuviesen pues abarcaban como una cúpula todo el terreno en cien metros a la redonda, decidí comenzar con una fuerza suficiente como para dejar en claro a todos estos mequetrefes que no tenían nada que hacer contra mi, y que la rendición era su única mínima posibilidad de sobrevivir. Sólo los fuertes aguantarían tras esto, y sólo ellos podrían entender cuán diferentes eran nuestras fuerzas en ese momento y así asumir mi victoria — Bakuretsu — fue el comando de mis labios, parando por un segundo las partículas en el aire y haciendo que se reagrupasen unas con otras entre si a una velocidad asombrosa estirándose y convirtiéndose en pinchos, picos, filos, estacas... un sin fin de materiales puntiagudos y mortales que se expandían de la suspensión en el aire hacia el suelo, sembrando todo el área de ochenta metros en un reguero de agujas enormes que buscaban perforar a los enemigos, indistintamente de lo grandes o pequeños que fuera, de si se cubrían con sus armas o con el terreno del ambiente. Bakuretsu era una gran erupción moral que ayudaba a limpiar el campo de batalla de los débiles asquerosos que tanto repudiaba.

Los clones de humo de aquel atrevido capitán pirata de medio pelo estallaron al impacto de mis estacas de hierro y la sangre bañó el campo de batalla... tras lo cual, Raida descendió del cielo atacando a alguien que estaba fuera del área de acción de mi técnica. ¿Alguien que intentaba huir? Para eso tenía a aquella ave de guerra. Era un problema menor e insignificante que seguro que mi querida montura podría resolver sin problema. Para ese momento las estacas de hierro desaparecían volviéndose aquellas virutas danzantes en el aire de nuevo.

Entonces comencé a caminar hacia ellos, haciendo un gesto envolvente con la mano derecha hacia mi, atrayendo en mi dirección a todas las masas de metal a excepción de las virutas de acero que se encontrasen en el área de mi control electromagnético. Todas las armas, utensilios o secretos que portasen aquellos idiotas serían arrancados de su contacto para pasar a estar bajo mi control.
— ¡Hagegegege! — reí aplaudiendo lentamente mientras me dirigía a ellos, arrastrando la parte más lejana de Kurozansai por el camino que recorría — ¿De verdad pensábais que unos piratas de segunda como vosotros tenían algo que hacer contra mi-uhm? — pregunté mientras las armas robadas danzaban a mi alrederor... dos pares de guantes, tres katanas, un tanto, una daga minúscula, otra de tamaño normal, un rifle, una pistola, unas perneras y un... ¿micrófono? — Rendíos ahora y suplicadme entrar en mi tripulación y sólo mataré al más débil de vosotros — me detuve a trece metros desde el punto en el que había empezado a andar, haciendo que todas las armas cayesen justo frente a mi — ¿O alguien está dispuesto a darme una pelea mínimamente interesante, ¡PANDA DE DEBILUCHOS!? — dije, gritando al final mostrando la molestia en mi rostro por tener que toparme con rivales mediocres y débiles a estas alturas del camino.

¿Cómo diablos habían conseguido derrotar a Ugama así? Me hervía la sangre de imaginar que ese idiota se había confiado.




Resumen

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 17351 + 0 = 17351
Energia: 6205 - 1692 = 4513
Espiritu: 2515 - 50 = 2465


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - por Shinju Kagayaku - 31-01-2026, 05:21 AM

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