31-01-2026, 05:47 PM
La niebla se espesa en cuestión de segundos, transformándose en un manto blanco y silencioso que devora el claro, apagando los colores de la selva y reduciendo el mundo a sombras difusas y ecos distorsionados. Las copas de los árboles desaparecen primero, luego el monolito, después incluso el suelo cercano, hasta que para Kael y su compañera todo queda reducido a un espacio lechoso donde la profundidad deja de existir y cada sonido parece venir de todas partes a la vez.
-¡Mierda…!- escupe Kael entre dientes, girando sobre sí mismo mientras intenta localizar una silueta, cualquier referencia sólida. -¡Lan, no lo pierdas!-
La mujer ya ha levantado el fusil, apoyando la culata contra su hombro con un movimiento automático, entrenado, aunque sus ojos recorren la cortina blanca sin encontrar un contorno definido. La respiración se le vuelve visible en pequeñas nubes que se mezclan con la nieve suspendida.
Entonces, un movimiento vago atraviesa la niebla. No es una forma clara, solo una alteración del aire, una sombra más densa que el resto. Kael no espera confirmación. Aprieta el gatillo. El disparo rompe el silencio como un latigazo, el fogonazo ilumina la bruma durante una fracción de segundo, y la bala atraviesa la niebla silbando antes de perderse entre los árboles, arrancando corteza de un tronco lejano con un golpe seco. El eco rebota entre las ruinas y la selva, regresando deformado.
Lan dispara casi al mismo tiempo, luego otra vez, midiendo la altura, barriendo el espacio frente a ella con ráfagas cortas, intentando anticipar una posición que no logra fijar. Los proyectiles cortan la nieve suspendida, abriendo túneles efímeros en la bruma que se cierran al instante, como si el aire mismo se negara a ser desplazado. Kael avanza un paso, dispara de nuevo, apuntando más arriba esta vez, recordando vagamente que aquella criatura se había elevado. Nada. Solo hojas cayendo, ramas astilladas en la distancia y el sonido hueco de una bala rebotando contra piedra antigua.
-¡No veo nada!- gruñe, girando sobre su eje, sudor frío mezclándose con el rocío helado en su frente. -¡Está jugando con nosotros!-
Lan cambia de posición, desplazándose lateralmente, intentando crear un ángulo distinto, pero la niebla no ofrece referencias; cada paso podría ser hacia adelante o hacia un árbol, y cada disparo parece ir dirigido contra un fantasma. Aprieta el gatillo una vez más, apuntando al lugar desde donde cree haber oído un leve roce.
El proyectil pasa de largo, perdiéndose en la espesura. Desde dentro del velo blanco, ninguna respuesta inmediata llega. No hay contraataque. No hay rugido. Solo el murmullo constante de la nieve flotando y el crujido distante de la selva. Los disparos continúan durante unos segundos más, desesperados, mal dirigidos, rebotando contra rocas ocultas o enterrándose en tierra húmeda, hasta que los cargadores empiezan a sentirse peligrosamente ligeros y los brazos se tensan por la frustración.
Kael baja el arma apenas un centímetro, respirando con dificultad. Lan aprieta los labios. Ambos comprenden lo mismo al mismo tiempo. Han gastado munición. Han revelado sus posiciones. Y no han acertado ni un solo tiro. En algún punto por encima de ellos, invisible entre copos silenciosos y corrientes frías imposibles para Little Garden, el mink burro observa sin moverse, mientras la nieve sigue cayendo lenta, paciente, como si la isla entera hubiera decidido ponerse de su lado.
-¡Mierda…!- escupe Kael entre dientes, girando sobre sí mismo mientras intenta localizar una silueta, cualquier referencia sólida. -¡Lan, no lo pierdas!-
La mujer ya ha levantado el fusil, apoyando la culata contra su hombro con un movimiento automático, entrenado, aunque sus ojos recorren la cortina blanca sin encontrar un contorno definido. La respiración se le vuelve visible en pequeñas nubes que se mezclan con la nieve suspendida.
Entonces, un movimiento vago atraviesa la niebla. No es una forma clara, solo una alteración del aire, una sombra más densa que el resto. Kael no espera confirmación. Aprieta el gatillo. El disparo rompe el silencio como un latigazo, el fogonazo ilumina la bruma durante una fracción de segundo, y la bala atraviesa la niebla silbando antes de perderse entre los árboles, arrancando corteza de un tronco lejano con un golpe seco. El eco rebota entre las ruinas y la selva, regresando deformado.
Lan dispara casi al mismo tiempo, luego otra vez, midiendo la altura, barriendo el espacio frente a ella con ráfagas cortas, intentando anticipar una posición que no logra fijar. Los proyectiles cortan la nieve suspendida, abriendo túneles efímeros en la bruma que se cierran al instante, como si el aire mismo se negara a ser desplazado. Kael avanza un paso, dispara de nuevo, apuntando más arriba esta vez, recordando vagamente que aquella criatura se había elevado. Nada. Solo hojas cayendo, ramas astilladas en la distancia y el sonido hueco de una bala rebotando contra piedra antigua.
-¡No veo nada!- gruñe, girando sobre su eje, sudor frío mezclándose con el rocío helado en su frente. -¡Está jugando con nosotros!-
Lan cambia de posición, desplazándose lateralmente, intentando crear un ángulo distinto, pero la niebla no ofrece referencias; cada paso podría ser hacia adelante o hacia un árbol, y cada disparo parece ir dirigido contra un fantasma. Aprieta el gatillo una vez más, apuntando al lugar desde donde cree haber oído un leve roce.
El proyectil pasa de largo, perdiéndose en la espesura. Desde dentro del velo blanco, ninguna respuesta inmediata llega. No hay contraataque. No hay rugido. Solo el murmullo constante de la nieve flotando y el crujido distante de la selva. Los disparos continúan durante unos segundos más, desesperados, mal dirigidos, rebotando contra rocas ocultas o enterrándose en tierra húmeda, hasta que los cargadores empiezan a sentirse peligrosamente ligeros y los brazos se tensan por la frustración.
Kael baja el arma apenas un centímetro, respirando con dificultad. Lan aprieta los labios. Ambos comprenden lo mismo al mismo tiempo. Han gastado munición. Han revelado sus posiciones. Y no han acertado ni un solo tiro. En algún punto por encima de ellos, invisible entre copos silenciosos y corrientes frías imposibles para Little Garden, el mink burro observa sin moverse, mientras la nieve sigue cayendo lenta, paciente, como si la isla entera hubiera decidido ponerse de su lado.
Resumen
*Pienso* -Hablo- Narro
![[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]](https://i.imgur.com/5IZMHzN.jpeg)
