01-02-2026, 01:34 AM
Cada vez estaba más convencido, algo no iba bien, algo no encajaba. No sabía decir el qué ni por qué, pero algo... algo no estaba bien con Tezca. Afortunadamente no parecía haber nadie en el domicilio y él había terminado por ceder. Por ello, cuando la puerta se terminó de abrir, pudo ver desde la entrada lo que había ocurrido con el lugar en el que se hospedaba. Un completo caos, un desastre, el olor del alcohol todavía era peor, más intenso que en el exterior. No dijo nada, pero estaba claro que estaba cayendo en una silenciosa autodestrucción. Lo único que hizo fue cerrar la puerta tras de sí, retirarse los zapatos en la entrada, retirar el abrigo de su traje y doblar las mangas de su camisa sin emitir sonido alguno. No al menos de momento.
No podía admitir abiertamente que estaba preocupado ya que la última vez que tuvieron una discusión las cosas no terminaron del todo bien, incluso si en ese momento las heridas físicas no existían. Se acercó, antes de siquiera sentarse, a las ventanas, abriéndolas para intentar ventilar un poco el lugar. No mencionó el olor, ni el desastre que había sido demasiado claro. Él mismo comenzó a ordenar un par de cosas, liberando el espacio de lo que podía ser la sala de invitados, viendo el burbon que le trajo recuerdos de la noche que se conocieron. No tomó asiento hasta que al menos el suelo quedó en condiciones suficientes para poder caminar.
No podía saberlo todo, y le frustraba. ¿Era solo descuido? Por descuido uno no bebe semejante cantidad de alcohol. ¿Por cuánto tiempo había estado así? ¿Qué tantos días había pasado de esa forma? Quiso preguntar si ese Alek tenía algo que ver, quiso saber qué lo había llevado a la repentina falta de comunicación... Cerró los ojos, tratando de sentarse, juntando ambas de sus manos, sus ojos buscando los ajenos, tratando una vez más de descifrar lo que fuera que estaba ocurriendo por la mente del contrario, frustrándose silenciosamente una vez más. Sus dedos se cruzaron entre sí, manteniendo la calma que lo caracterizaba, al menos exteriormente.
Un nuevo silencio, descendiendo sus manos hasta que los antebrazos se encontraron sobre sus rodillas. —Ahora que oficialmente trabajas para mí, y Hakes te conoció... nos queda un paso. — ¿Por qué le molestaba tanto? ¿Que supiera que lo intentó investigar? No, eso no había sido... Más bien aquella pausa, culminando con aquella palabra. Amantes. No, no debía prestar atención a ese detalle. Verlo fumar hizo que el mono le regresara, quiso fumar igual que él, algo que normalmente siempre hacía sin dudar, pero por primera vez, viendo que algo no estaba bien, se abstenía, requiriendo de una fuerza de voluntad que probablemente no cualquiera pudiera mantener. —Hay alguien más encima de mí, Tezca, y quiere conocerte. — Ahora juntó de nuevo sus manos, apretándolas con incomodidad. Incluso descendió su mirada, evitando el contacto visual. —Pronto llegará a la isla. Intenté evitarlo por todos los medios pero... No es algo que pueda hacer toda la vida. — Para colmo, aquel médico solo había acelerado más el proceso, algo que le molestaba en demasía. Conocía bien a su jefe, conocía bien sus métodos y, por supuesto, temía qué era lo que pudiera ocurrir con el rubio en caso de que ambos tuvieran aquel encuentro. —Pero estaré contigo en todo momento. Tú trabajas para mí, no para él. — su rostro se elevó, ahora con algo más de seguridad. Era algo que realmente quería mantener. —Sobre tu función en este trabajo, no te preocupes, cumpliste bien las expectativas al tratar de protegerme, es algo que mi jefe tiene también muy en cuenta. No le hablé de tus... habilidades. — No mencionaría directamente el Akuma, sabía que no hacía falta. —Además, te debía un Den-Den Mushi. — Porque, por supuesto, se había roto por su culpa. Al final nunca llegaron a ir juntos a por uno.
Descruzó los dedos que juntaban sus manos, dejándolas caer, colgando de entre sus rodillas, levantando una vez más su mirada, buscando la de Tezca. Ver el cigarrillo solo lo mató todavía más.
Su voz sonó en un susurro, un miedo irracional lo había estado torturando en silencio. Desde el evento que había transcurrido, separarse de él resultaba en una tortura cargada de preocupación. Si sus hombres le habían podido seguir con tanta facilidad como para que su visita fuera una sorpresa... ¿Qué pasaba si más enemigos iban tras él? ¿Qué ocurría si él no estaba allí y se repetían los acontecimientos? Sus ojos descendieron una vez más, sin atreverse a mirarlo directamente.

—Llevabas unos días desparecido cuando sueles responder, pero estabas... ausente.
No podía admitir abiertamente que estaba preocupado ya que la última vez que tuvieron una discusión las cosas no terminaron del todo bien, incluso si en ese momento las heridas físicas no existían. Se acercó, antes de siquiera sentarse, a las ventanas, abriéndolas para intentar ventilar un poco el lugar. No mencionó el olor, ni el desastre que había sido demasiado claro. Él mismo comenzó a ordenar un par de cosas, liberando el espacio de lo que podía ser la sala de invitados, viendo el burbon que le trajo recuerdos de la noche que se conocieron. No tomó asiento hasta que al menos el suelo quedó en condiciones suficientes para poder caminar.

—¿Qué demonios te ha pasado?
No podía saberlo todo, y le frustraba. ¿Era solo descuido? Por descuido uno no bebe semejante cantidad de alcohol. ¿Por cuánto tiempo había estado así? ¿Qué tantos días había pasado de esa forma? Quiso preguntar si ese Alek tenía algo que ver, quiso saber qué lo había llevado a la repentina falta de comunicación... Cerró los ojos, tratando de sentarse, juntando ambas de sus manos, sus ojos buscando los ajenos, tratando una vez más de descifrar lo que fuera que estaba ocurriendo por la mente del contrario, frustrándose silenciosamente una vez más. Sus dedos se cruzaron entre sí, manteniendo la calma que lo caracterizaba, al menos exteriormente.

—No es sobre tu empeño para trabajar, Tezca.
Un nuevo silencio, descendiendo sus manos hasta que los antebrazos se encontraron sobre sus rodillas. —Ahora que oficialmente trabajas para mí, y Hakes te conoció... nos queda un paso. — ¿Por qué le molestaba tanto? ¿Que supiera que lo intentó investigar? No, eso no había sido... Más bien aquella pausa, culminando con aquella palabra. Amantes. No, no debía prestar atención a ese detalle. Verlo fumar hizo que el mono le regresara, quiso fumar igual que él, algo que normalmente siempre hacía sin dudar, pero por primera vez, viendo que algo no estaba bien, se abstenía, requiriendo de una fuerza de voluntad que probablemente no cualquiera pudiera mantener. —Hay alguien más encima de mí, Tezca, y quiere conocerte. — Ahora juntó de nuevo sus manos, apretándolas con incomodidad. Incluso descendió su mirada, evitando el contacto visual. —Pronto llegará a la isla. Intenté evitarlo por todos los medios pero... No es algo que pueda hacer toda la vida. — Para colmo, aquel médico solo había acelerado más el proceso, algo que le molestaba en demasía. Conocía bien a su jefe, conocía bien sus métodos y, por supuesto, temía qué era lo que pudiera ocurrir con el rubio en caso de que ambos tuvieran aquel encuentro. —Pero estaré contigo en todo momento. Tú trabajas para mí, no para él. — su rostro se elevó, ahora con algo más de seguridad. Era algo que realmente quería mantener. —Sobre tu función en este trabajo, no te preocupes, cumpliste bien las expectativas al tratar de protegerme, es algo que mi jefe tiene también muy en cuenta. No le hablé de tus... habilidades. — No mencionaría directamente el Akuma, sabía que no hacía falta. —Además, te debía un Den-Den Mushi. — Porque, por supuesto, se había roto por su culpa. Al final nunca llegaron a ir juntos a por uno.
Descruzó los dedos que juntaban sus manos, dejándolas caer, colgando de entre sus rodillas, levantando una vez más su mirada, buscando la de Tezca. Ver el cigarrillo solo lo mató todavía más.

—También... estaba preocupado por ti...
Su voz sonó en un susurro, un miedo irracional lo había estado torturando en silencio. Desde el evento que había transcurrido, separarse de él resultaba en una tortura cargada de preocupación. Si sus hombres le habían podido seguir con tanta facilidad como para que su visita fuera una sorpresa... ¿Qué pasaba si más enemigos iban tras él? ¿Qué ocurría si él no estaba allí y se repetían los acontecimientos? Sus ojos descendieron una vez más, sin atreverse a mirarlo directamente.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
