[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado
#21
Raida recibió el golpe de aquel muchacho y castañeteó su pico, como una cigüeña, emitiendo pequeñas volutas dispersas de fuego. Parecía divertirse. De hecho, tras el golpe del muchacho que no le hizo mucho al ave, arremetió con su pico mientras batía sus alas una sola vez para alzarse a ras del suelo, y tras el impacto del picotazo produjo un zarpazo con cada garra para agarrarle de los brazos y entonces salió volando como una centella hacia el cielo llevándoselo consigo. Sabía bien a lo que estaba jugando Raida... era un ave que disfrutaba desesperando y despeñando a sus presas.

Por otro lado, la lluvia de Bakuretsu había impactado sobre aquel centauro y ahora yacía en el suelo, pero su velocidad había sido encomiable. Sólo pude verlo transformase en un pegaso completo y desaparecer, reapareciendo algunos metros más allá cuando el impacto de Bakuretsu le alcanzó, arrancando su transformación y escupiendo al aire a aquel diminuto tontatta que iba con ellos. ¿Se había lanzado a salvarle? ¿Con la boca? Estos piratas mantenían demasiado contacto físico entre ellos para mi gusto personal.
Pero eso no era importante, al contrario que el apreciar que efectivamente era un usuario de Akuma no mi y que parecía que iba a tener que dividir para vencer, ya que aquel capitán ahora dividido en humo se... recomponía. ¡Claro! Fue entonces que tras mi provocación y mientras presenciaba la escena pude sentir como decenas de espadas cortaban mi piel abalanzándose sobre mi cuerpos grisaceos y etéreos. ¡Los clones de humo! ¡Era un maldito logia y estaba atacando su haki! Había dado por sentado que Bakuretsu los eliminaría del camino como solía hacer con las hordas comunes y corrientes de enemigos en otros campos de batalla, pero ese hijo de puta había sido listo y había ganado algo de tiempo con esto. Me había confiado.


Mi mano izquierda se posó sobre Kurozansai mientras la imbuía en Busoshoku, y realizando un giro sobre mi mismo la desenvainé acabando con todos los clones de humo que tenía sobre mi con una elegancia y una potencia desatadas — ¡Kyogan! — bramé moviendo innecesariamente la mano hacia la dirección del jamelgo sin detener mi marcha hacia ellos, aprovechando que Daikozui se mantenía en el ambiente y haciendo que un montón de la viruta que rodeaba al tontatta tendido en el suelo se acoplase entorno a él al instante y sin pausas dramáticas y lo comprimiera en una esfera de metal de cincuenta centímetros de diámetro, al mismo tiempo que las virutas entorno al enmascarado alado derribado y confundido en el suelo, se arremolinaban y juntaban formando una densa y grande mano negra que lo aplastaba contra el suelo. La esfera en la que había encerrado al pequeño ser empezó a elevarse hacia el límite de mi propio control — ¡Escúchame Ashura! — grité haciendo un movimiento teatral e innecesario con la mano para lanzar frente al raquítico oni las dos espadas que consideré de mejor calidad por su densidad, haciendo que estas se clavasen a un metro de él formando una equis algo desigual — ¡Yo soy Shinju Kagayaku, la Catástrofe! ¡Uno de los Siete señores de la Guerra del Mar, y Gobernante de Hachinosu! ¡Por mis venas corre la sangre del demonio más sanguinario de la historia y cargo con un legado que he doblegado con mis hazañas, y bajo mis pies cientos de cadáveres dan fe de mi capacidad! ¡¡Y en este día acepto tu osadía al pisar mi tierra como una invitación a la masacre y te reto a luchar contra mi ahora mismo y dejar de huir como un cobarde!! — mientras decía todo aquello todas las demás armas y objetos que les había arrebatado salían despedidas hacia mi espalda aleatoriamente y se perdían entre los edificios de Hachinosu. En ese instante, alcé la mano derecha señalando al cielo, y la esfera de Kyogan en ascenso salió disparada hacia las nubes, deshaciéndose al salir del control de mi magnetismo y por la inercia lanzando a aquel tontatta por los aires hasta superar los doscientos cincuenta metros, precipitándose después a una caída mortal.

Separé las piernas entre si deslizando las plantas de los pies sobre la tierra del suelo. Estaba en una guardia clásica con el cuerpo ladeado teniendo el flanco derecho por delante apuntando a Ashura. Mi brazo y mano derecha estaban extendidos hacia él, paralelos al suelo. Por el contrario, mi brazo izquierdo se mantenía con el codo en noventa grados, tenía el puño apuntando al cielo y sosteniendo a Kurozansai, cuyo filo pasaba por encima de mi cabeza en paralelo al brazo diestro que extendí. Mis piernas semiflexionadas me aportaban dinamismo y capacidad de reacción — Ármate y ven a morir — dije apretando la frente y bajando la ceja sobre mi único ojo, clavando mi mirada en aquel tipo. El tontatta cayó frente al enmascarado, abriéndose la cabeza por el impacto y probablemente muriendo. No le presté atención ninguna, no la merecía. Sólo mantenía mi Busoshoku en mi arma y mi Kenbunshoku a diez metros de mi. Y con mi espada en la mano y Daikozui presente, no necesitaba más.

Ya se habían acabado los juegos.




Resumen

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Vitalidad: 17351 - 300 = 17051
Energia: 4513 - 902 = 3611
Espiritu: 2465 - 100 = 2365


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - por Shinju Kagayaku - 01-02-2026, 05:51 AM

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