Los puños que marcarán el futuro [P.R]
#5
Tranquilidad, eso es lo que intenta aparentar. Sus ojos no expresan nada más que concentración, enfoque. Sin embargo, dentro suyo, el nerviosismo y la inseguridad que sigue latente en su alma bombean una y otra vez. Por mucho que intente fortalecerse, el motivo por el que los sigue es porque admira la fuerza que poseen. Por lo mismo, batirse en duelo con ellos le supone una presión extra. ¿Realmente demostrará merecer compartir aventura con estos tres? Ese es el pensamiento que se le cruza una y otra vez por la cabeza.

Nuevas técnicas, emoción, alegría, confianza, eso es lo que ve en todos ellos. Pero ¿será tan así? Tal vez, al igual que él, buscan ocultar ese nerviosismo como parte de una estrategia de combate. — ¿De qué hablan, tontos? — Ni moneda ni apuesta, un francotirador cuando tiene el blanco en la mira no puede tardar. Este tipo de tirador, que tiene en la mira a un blanco que puede desaparecer en cualquier momento, no tiene permitido dudar.

La pelea comienza, dejando de lado cualquier propuesta hecha por parte de la otra dupla. El primer movimiento es dado por el más lento del grupo, Kiyoshi. Da un salto en retroceso trazando una diagonal hacia su costado derecho. — No podemos estar juntos frente a Varo. — Eso pasa por su cabeza, pero lo que su boca expresa es una instrucción específica a su compañero, cuyas palabras son lanzadas apenas inicia su retroceso. — ¡Ve directo hacia Eros! — El movimiento que hace Kiyoshi tiene una longitud de casi 11 metros, recorriendo los primeros 9 del salto antes mencionado, y los últimos dos solo moviendo los pies dándole la espalda a la cueva, pero el frente a sus rivales.

En esta nueva ubicación, lo separan 26 metros tanto de Eros como de Varo, creyendo que puede ser una distancia prudente. Al ser un movimiento en diagonal, el cual consistiría en 10 hacia atrás y 8 hacia el costado —de ahí es que se calculó la diagonal de 11—, estando la pared que delimita el terreno 4 metros y medio detrás suyo.

Pero no nos adelantemos, pues ese fue solo el camino trazado por Kiyoshi para separarse de Uker y tomar distancia de los enemigos cuyo poder letal conoce de sobra.

Regresemos momentáneamente en el tiempo, o más bien, expliquemos todo lo que sucedió en el instante en que Kiyoshi decidió darle inicio a la pelea. Cuando sus pies lo impulsaron y abandonaron momentáneamente el suelo —apenas un metro de altura—, aprovechando que siempre se mantuvo apuntando hacia sus enemigos, tachó inmediatamente al topo como su objetivo. Jalar el gatillo fue casi instantáneo, pues tuvo el dedo bien colocado desde el comienzo. La bala, una nueva adquisición entregada por cierto maldito de por ahí, combinada con una de sus limpias burbujas, se impacta directamente en el costado izquierdo del torso de Eros. Habitualmente, apunta a ojos o rodillas, pero con su capitán no tomaría una decisión tan peligrosa al apuntar.

Para cuando Kiyoshi ya ha detenido su movimiento, el disparo ya tuvo lugar. Sus ojos, firmes, fríos, se mantienen fijos en la dupla rival. Para más, mantiene el rifle en alto, siempre apuntando, siempre el dedo puesto en el gatillo. Apoyar a Uker desde la distancia es su labor, y realizar el mayor daño posible es un complemento importante que debe aportar.

El entrenamiento ha comenzado.

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1947 + 0 = 1947
Energia: 1870 - 319 = 1551
Espiritu: 486 + 0 = 486


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RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - por Kiyoshi Maeda - 01-02-2026, 09:50 PM

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