01-02-2026, 10:46 PM
(Última modificación: 02-02-2026, 01:31 AM por Kael Omuyaga.)
Esa noche, Kael no iba en búsqueda de fama, tampoco se estaba acercando con intención de pasárselo bien. Le habían ordenado entrar en una fiesta en un complejo de fiestas de aquel Reino que tildaban de ser especialmente grande. ¿El motivo? Averiguar qué tipo de negocios se mueven escondidos bajo la alfombra de la diversión y las luces de colores parpadeantes. En un mundo donde criaturas como los gigantes o altos bucaneer se mezclan junto con humanos o tontattas, que un "club" fiestero ocupase toda una manzana no era nada especial...pero eso solo complica las cosas para el de cabello azabache.
La seguridad en el lugar es estrictamente alta, por lo que su misión no es adentrarse y eliminar a los objetivos. Su objetivo es recabar toda la información posible, averiguar qué personas hay involucradas en esta actividad, y de ser posible, y sólo si estaba a su alcance, detener a alguno de los implicados con tal de sustraerle información. Este humano siente que es demasiado pronto para eso.
Se ha vestido con una camisa negra de cuello alto. Su reloj, contrario a lo que suele hacer por costumbre, lo llevaría en la muñeca de la zurda, lo que haría que en más de una ocasión se equivocase a la hora de mirar la hora. Como colgante, un pequeño broche ámbar colgaría de la cuerda alrededor de su cuello, reposando cerca de la clavícula, mientras que, resaltando solo su cinturón de color blanco, los pantalones se quedarían del mismo color oscuro, no solo porque es el color que mejor le queda, sino por lo efectiva que esta resulta en la oscuridad de la noche, siendo mucho menos vistoso.
Para su tranquilidad, había sido asignado para esta labor una compañera de su división. Honestamente, de la única persona de la que podría fiarse para una tarea como esta, sin duda alguna era su compañera Nyra. Tiene una muy buena sinergia con su amigo Shin, la persona de la que más se fía, pero es precisamente por la confianza que tiene con el de cabello albino, así como lo mucho que lo conoce que sabe que no puede hacer una tarea como esta con lo mucho que le gusta llamar la atención. Por otro lado, Dash es demasiado alto como para pasar desapercibido, y el resto de chicas son buenas en diferentes ámbitos, y no estaría disgustado si Choi hubiese sido la indicada.
Al entrar en el interior, ambos habían sido cacheados al igual que todos los que se habían adentrado al lugar. Nadie podía ir armado a excepción de la seguridad interna del local, y eso, aunque bastante incómodo, por suerte ya lo tenían previsto e iban con sobre aviso.
—Bueno, querida, ¿Qué te apetece hacer primero?—Su tono muestra su siempre habitual tono neutro, dejando que sus palabras fueran las que, por contexto, expresasen a la Humink que esperaba expresar. No quiere que nadie sospeche, y para ello, por supuesto, debe actuar con un papel y una buena interpretación—¿Quieres que vayamos a tomar algo primero?
No debe tomar ninguna bebida alcohólica, por difícil que eso fuera en este lugar, pero si no encuentra más remedio, lo importante para él sería no pasarse, o de lo contrario, sufriría grandes consecuencias que no se puede permitir. Si llegaban hasta la barra, tomaría todo el camino con un ritmo tranquilo para, mientras anda, observar todo en el interior, comprobando que todo estuviese en orden, y que nada salía de lo que podía considerarse habitual dentro de una fiesta.
Esa era, al menos, su idea inicial en todo esto...
La seguridad en el lugar es estrictamente alta, por lo que su misión no es adentrarse y eliminar a los objetivos. Su objetivo es recabar toda la información posible, averiguar qué personas hay involucradas en esta actividad, y de ser posible, y sólo si estaba a su alcance, detener a alguno de los implicados con tal de sustraerle información. Este humano siente que es demasiado pronto para eso.
Se ha vestido con una camisa negra de cuello alto. Su reloj, contrario a lo que suele hacer por costumbre, lo llevaría en la muñeca de la zurda, lo que haría que en más de una ocasión se equivocase a la hora de mirar la hora. Como colgante, un pequeño broche ámbar colgaría de la cuerda alrededor de su cuello, reposando cerca de la clavícula, mientras que, resaltando solo su cinturón de color blanco, los pantalones se quedarían del mismo color oscuro, no solo porque es el color que mejor le queda, sino por lo efectiva que esta resulta en la oscuridad de la noche, siendo mucho menos vistoso.
Para su tranquilidad, había sido asignado para esta labor una compañera de su división. Honestamente, de la única persona de la que podría fiarse para una tarea como esta, sin duda alguna era su compañera Nyra. Tiene una muy buena sinergia con su amigo Shin, la persona de la que más se fía, pero es precisamente por la confianza que tiene con el de cabello albino, así como lo mucho que lo conoce que sabe que no puede hacer una tarea como esta con lo mucho que le gusta llamar la atención. Por otro lado, Dash es demasiado alto como para pasar desapercibido, y el resto de chicas son buenas en diferentes ámbitos, y no estaría disgustado si Choi hubiese sido la indicada.
Al entrar en el interior, ambos habían sido cacheados al igual que todos los que se habían adentrado al lugar. Nadie podía ir armado a excepción de la seguridad interna del local, y eso, aunque bastante incómodo, por suerte ya lo tenían previsto e iban con sobre aviso.
—Bueno, querida, ¿Qué te apetece hacer primero?—Su tono muestra su siempre habitual tono neutro, dejando que sus palabras fueran las que, por contexto, expresasen a la Humink que esperaba expresar. No quiere que nadie sospeche, y para ello, por supuesto, debe actuar con un papel y una buena interpretación—¿Quieres que vayamos a tomar algo primero?
No debe tomar ninguna bebida alcohólica, por difícil que eso fuera en este lugar, pero si no encuentra más remedio, lo importante para él sería no pasarse, o de lo contrario, sufriría grandes consecuencias que no se puede permitir. Si llegaban hasta la barra, tomaría todo el camino con un ritmo tranquilo para, mientras anda, observar todo en el interior, comprobando que todo estuviese en orden, y que nada salía de lo que podía considerarse habitual dentro de una fiesta.
Esa era, al menos, su idea inicial en todo esto...
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