05-11-2023, 08:32 AM
¿Como escapar a lo que estaba pasando? ante la clara psicopatía de Irina se abrió un agujero, pero la guinda fue cuando Alzeid mostró un comportamiento mucho más perturbador que el de Volkov. Irina se centró en el durante un par de segundos, mirándolo extrañado. Era una mirada de confusión, ¿qué era ese hombre? se comportaba muy diferente al resto de varones que tuvo la desgracia de conocer. Rápido apartó la vista, pues el civil empezó a cantar. Resumiendo, habló de que el pirata que estaban buscando se movía por el puerto, escondiéndose en locales que logró comprar, es decir que eran de su propiedad y se movía como pez en el agua por ellos cuando traía la mercancía.— Mancillar una tierra como Ohara. — Le liberó de la prisión que suponía su tacón. Miró a Alzeid a los ojos. — Casi parece que me importa esta isla. — Sonrió. Tenebris salió volando.
Las amenazas de su mascota Daryl también ayudaron a la libertad de la verdad. Nadie quería meterse con un tiarrón así. - ¿Quiere impresionarlo? - Pensó Irina, que creía que el hombre manco estaba luciéndose un poco para darle una buena impresión a Alzeid. - ¿Es así? - Daryl se había convertido rápido en la persona, quitando a su propio padre, con el que más tiempo pasó Irina en toda su vida. Y aun así, la fémina seguía dudando de él y de lo importante que ella podía ser en su vida. Irina no iba con dobles intenciones, aunque por su aspecto y carácter pudiera parecer que navegaba muy bien en ese ambiguo mundo, ella era sincera, honesta, todo lo que provenía de ella, por duro que fuera estaba bien cargado de energía verdadera. La relación con Daryl era perfecta porque él se dejaba llevar e Irina podía pensar, todo el rato, que dominaba la situación y a las piezas.
— Claro que puede ayudarnos, agente Alzeid. — Seguía con su sonrisa estática, al igual que su tono de voz. Dos de los tres civiles escaparon, el que se quedó de rodillas contra la pared era al que Irina clavó el tacón. El pobre miraba, casi con lágrimas en los ojos. — Tenemos suerte que en esta isla no se vea mucha gente, sería incómodo realizar la tortura en público. Jeje. — Comenzó a caminar con la esperanza de que la seguirían. — Estamos en la búsqueda de un criminal que se hace llamar Glatus "piel azul", creemos que está en Ohara. Ellos nos han confirmado que efectivamente, aquí tiene propiedades, así que en algún momento vendrá. — Hizo una pequeña pausa. — Eso cambia la misión. Ahora solo debemos instalarnos cerca de un lugar próximo a los locales del individuo y esperar. ¿Verdad Daryl? — Cuando acababa de hablar, sonreír tétricamente. — Por cierto. — Se colocó entre Daryl y Alzeid. — ¿Qué querías decir con que nuestras almas resuenan? — Le miró fijamente. — Lo que la gente suele ver en mis ojos es algo muy diferente a lo que tú has visto. — Cuanto más centraba la vista en alguien, las pupilas de Irina daban la sensación de ir variando en tamaño, aumentando la estética de sus ojos.
Las amenazas de su mascota Daryl también ayudaron a la libertad de la verdad. Nadie quería meterse con un tiarrón así. - ¿Quiere impresionarlo? - Pensó Irina, que creía que el hombre manco estaba luciéndose un poco para darle una buena impresión a Alzeid. - ¿Es así? - Daryl se había convertido rápido en la persona, quitando a su propio padre, con el que más tiempo pasó Irina en toda su vida. Y aun así, la fémina seguía dudando de él y de lo importante que ella podía ser en su vida. Irina no iba con dobles intenciones, aunque por su aspecto y carácter pudiera parecer que navegaba muy bien en ese ambiguo mundo, ella era sincera, honesta, todo lo que provenía de ella, por duro que fuera estaba bien cargado de energía verdadera. La relación con Daryl era perfecta porque él se dejaba llevar e Irina podía pensar, todo el rato, que dominaba la situación y a las piezas.
— Claro que puede ayudarnos, agente Alzeid. — Seguía con su sonrisa estática, al igual que su tono de voz. Dos de los tres civiles escaparon, el que se quedó de rodillas contra la pared era al que Irina clavó el tacón. El pobre miraba, casi con lágrimas en los ojos. — Tenemos suerte que en esta isla no se vea mucha gente, sería incómodo realizar la tortura en público. Jeje. — Comenzó a caminar con la esperanza de que la seguirían. — Estamos en la búsqueda de un criminal que se hace llamar Glatus "piel azul", creemos que está en Ohara. Ellos nos han confirmado que efectivamente, aquí tiene propiedades, así que en algún momento vendrá. — Hizo una pequeña pausa. — Eso cambia la misión. Ahora solo debemos instalarnos cerca de un lugar próximo a los locales del individuo y esperar. ¿Verdad Daryl? — Cuando acababa de hablar, sonreír tétricamente. — Por cierto. — Se colocó entre Daryl y Alzeid. — ¿Qué querías decir con que nuestras almas resuenan? — Le miró fijamente. — Lo que la gente suele ver en mis ojos es algo muy diferente a lo que tú has visto. — Cuanto más centraba la vista en alguien, las pupilas de Irina daban la sensación de ir variando en tamaño, aumentando la estética de sus ojos.
karmas
