02-02-2026, 12:41 AM
La espera para Kael se le hizo ligera, abriendo las ventanas de aquella sala de reuniones para dejar que el aire pudiese sacudir libremente la habitación, permitiendo que la estancia de varios durante lo que esperaba un periodo de tiempo amplio fuese de lo más amena.
Su único amigo sincero fue el primero en entrar por la puerta. El de cabello largo no se lo podía creer, pues este chico era siempre el último en aparecer para todo, aquel al que le gusta hacer su entrada estrella como si fuera el más importante, y el que no le importaban los formalismos si no eran estrictamente necesario.
Por una vez, parece que hace bien las cosas.
—Yō, Shin. Es inusual ver que eres capaz de levantarte temprano por ti mismo. Me sorprende que hayas podido llegar para la hora.—extendería su brazo para chocar su mano con la de su compañero, ofreciéndole un cálido saludo después de tanto tiempo sin verse.
El primer "problema" se vino observando al comprobar como este ya no era un ser humano normal. Shin ha comido una fruta del suelo, y al parecer la misma le ha ofrecido habilidades inhumanas. Ser capaz de convertirse en luz parece una broma de mal gusto, y la idea de poder usar esas capacidades simplemente con la movilidad extremadamente veloz que eso llega a tener...
—Vuelves a ir tres pasos por delante, maldito capullo.—No estaba enfadado, todo lo contrario. Sabe que si hay algo en lo que destaca su amigo es en sus capacidades de combate. Una herramienta tan excepcional como esa sin duda le ofrecería un nuevo repertorio...incluso si la misma lo aleja del camino de la espada para siempre.—¿En qué clase de suelo dices que puedo encontrar frutas como esa?
Ignoró por completo su mención de jubilarse. Su tono es absolutamente desganado por teatralidad, y aún si pareciera hablar en serio, Omuyaga no le daría ni la más mínima importancia, puesto que sabe de donde viene esa desgana tan particular.
Al cabo de unos minutos aparecería otro hombre, el que terminaría siendo el miembro más alto de aquella división, superando por bastante al resto de miembros con raza humana o semi humana del grupo. Entró sin saludar, falo de palabras y de gesto alguno para saludar. ¿Sería nerviosismo, rechazo, timidez...o tal vez estaba analizando? Cada vez que se junta con Hasegawa siente que pierde más seriedad de la que debería.
Se acercaría paso a paso hasta llegar a una distancia razonable, la suficiente con la que poder saludarlo adecuadamente.
—Buenos días, soy Kael. También deben de haberte llamado para conocer al resto de miembros de la División 75.—Extendería su brazo una vez más, esta vez hacia el pelirrojo con tal de ofrecerle un saludo algo más cordial y formal.—Es un placer.
Sería breve con las presentaciones, puesto que nunca ha sido un hombre que exprese demasiadas palabras o emociones a la hora de conocer gente, e incluso siendo un nuevo compañero, él no sería de lejos una excepción. Se le podía observar cargando unos documentos, por lo que no quería interrumpirlo tampoco de su lectura en caso de concentración.
Los tres hombres habían llegado primero, y al saber que aquella reunión tendría seis miembros, las únicas personas restantes serían las damas. Nyra Kuroshiro fue la primera en acceder de entre las mismas, mostrando gestos amables y suaves en su forma de andar, actuar y dirigirse a los demás.
—Así es, pero no has de preocuparte. Aún quedan cinco minutos antes de la hora oficial.—El reloj en su muñeca le permitía ver de soslayo que, tal y como había mencionado, aún no era la hora punta para el inicio de la reunión, lo cuál esperaba que significase que las dos mujeres restantes tardarían apenas unos segundos en acompañar al resto.
Esta vez, esperaría hasta que ella se acercase directamente a los otros tres con tal de saludarla, ofreciéndole una apacible sonrisa.
—Ha pasado mucho tiempo. ¿Cómo te has manejado durante todos estos años? ¿Todo bien?
Pero aquellas preguntas se verían ligeramente interrumpidas por la llegada de un quinto miembro. Choi Hae-Won; una persona más que por suerte tuvo la capacidad de conocer, y al mismo tiempo, hacía pensar al humano que se habían esmerado en traer a gente que él mismo conociese, junto con otros sujetos que, por lo que empieza a sospechar, tendrían mucho que ofrecer a esta nueva división apenas comenzando a conformarse.
—Oh, tranquila. Has sido puntual en tu llegada.
Pero ni siquiera tuvo oportunidad de intercambiar palabras cuando la que parecía ser la última terminó siendo, de hecho, la primera persona en haber llegado a la sala. ¿Se había presentado en la sala incluso antes que él? Había llegado con cuarenta y cinco minutos de antelación, y no se había dignado a presentarse. Dravenia fue, y seguía siendo todo un misterio que nunca tuvo intención de descubrir.
Para su fortuna, ella no había sido nombrada como líder de aquella división, y aunque el cargo no parecía definido en momentos actuales, Kael y Shin ya estaban acostumbrados a esa clase de "irregularidad".
—En realidad, señorita Arclight, y supongo que esto es algo que interesa a todos... —Comenzó a dar un paso hacia el centro de la sala, cruzándose de brazos mientras observa a todos con algo más de seriedad, manteniendo la calma que nunca desaparecía de su rostro.—Es que no tenemos aún ningún miembro al mando. Estoy seguro de que todos aquí tenemos una serie de logros y motivos por el que haber sido designados a esta división.—Sus ojos se clavaron en los de su compañero, protegidos por aquellas gafas oscuras que siempre procura llevar.—Quieren valorar a cuál de nosotros se le puede otorgar esa enorme responsabilidad. No obstante, y salvo que alguien tenga alguna objeción, temporalmente asumiré la labor administrativa que eso conlleva, hasta que oficialmente alguien sea designado en esa labor.
Se planteó la posibilidad de promover a su compañero, pero sabe que eso sería una carga que, actualmente, él no es capaz de volver a colocar sobre sus hombros. No después de no superar...En fin. Lo único que puede hacer es quitarle ese problema de encima, y asegurarse que al menos, si alguien tenía que hacerlo, fuese alguien de quién Kael puede fiarse.
—Esto no quiere decir que actuaré como un líder ni daré ninguna orden salvo que la situación verdaderamente lo requiera. El trabajo en equipo será algo imprescindible, y hasta que se nos sea designado un capitán, lo único que podemos hacer es exponer todos nuestras opiniones y puntos de vista en igualdad absoluta de condiciones hasta que al menos la mayoría esté de acuerdo.
Espera que, por lo menos, entiendan que eso no se puede aplicar si requieren de rapidez en sus actos, y no puedan esperar a debatir su forma de actuar. Observa a todos los compañeros de esa sala, esperando respuestas, dudas, y por supuesto...quejas que muestren ligeramente la verdadera personalidad de cada uno. Las cartas estaban sobre la mesa, y finalmente...los miembros de la división setenta y cinco se habían reunido.
Su único amigo sincero fue el primero en entrar por la puerta. El de cabello largo no se lo podía creer, pues este chico era siempre el último en aparecer para todo, aquel al que le gusta hacer su entrada estrella como si fuera el más importante, y el que no le importaban los formalismos si no eran estrictamente necesario.
Por una vez, parece que hace bien las cosas.
—Yō, Shin. Es inusual ver que eres capaz de levantarte temprano por ti mismo. Me sorprende que hayas podido llegar para la hora.—extendería su brazo para chocar su mano con la de su compañero, ofreciéndole un cálido saludo después de tanto tiempo sin verse.
El primer "problema" se vino observando al comprobar como este ya no era un ser humano normal. Shin ha comido una fruta del suelo, y al parecer la misma le ha ofrecido habilidades inhumanas. Ser capaz de convertirse en luz parece una broma de mal gusto, y la idea de poder usar esas capacidades simplemente con la movilidad extremadamente veloz que eso llega a tener...
—Vuelves a ir tres pasos por delante, maldito capullo.—No estaba enfadado, todo lo contrario. Sabe que si hay algo en lo que destaca su amigo es en sus capacidades de combate. Una herramienta tan excepcional como esa sin duda le ofrecería un nuevo repertorio...incluso si la misma lo aleja del camino de la espada para siempre.—¿En qué clase de suelo dices que puedo encontrar frutas como esa?
Ignoró por completo su mención de jubilarse. Su tono es absolutamente desganado por teatralidad, y aún si pareciera hablar en serio, Omuyaga no le daría ni la más mínima importancia, puesto que sabe de donde viene esa desgana tan particular.
Al cabo de unos minutos aparecería otro hombre, el que terminaría siendo el miembro más alto de aquella división, superando por bastante al resto de miembros con raza humana o semi humana del grupo. Entró sin saludar, falo de palabras y de gesto alguno para saludar. ¿Sería nerviosismo, rechazo, timidez...o tal vez estaba analizando? Cada vez que se junta con Hasegawa siente que pierde más seriedad de la que debería.
Se acercaría paso a paso hasta llegar a una distancia razonable, la suficiente con la que poder saludarlo adecuadamente.
—Buenos días, soy Kael. También deben de haberte llamado para conocer al resto de miembros de la División 75.—Extendería su brazo una vez más, esta vez hacia el pelirrojo con tal de ofrecerle un saludo algo más cordial y formal.—Es un placer.
Sería breve con las presentaciones, puesto que nunca ha sido un hombre que exprese demasiadas palabras o emociones a la hora de conocer gente, e incluso siendo un nuevo compañero, él no sería de lejos una excepción. Se le podía observar cargando unos documentos, por lo que no quería interrumpirlo tampoco de su lectura en caso de concentración.
Los tres hombres habían llegado primero, y al saber que aquella reunión tendría seis miembros, las únicas personas restantes serían las damas. Nyra Kuroshiro fue la primera en acceder de entre las mismas, mostrando gestos amables y suaves en su forma de andar, actuar y dirigirse a los demás.
—Así es, pero no has de preocuparte. Aún quedan cinco minutos antes de la hora oficial.—El reloj en su muñeca le permitía ver de soslayo que, tal y como había mencionado, aún no era la hora punta para el inicio de la reunión, lo cuál esperaba que significase que las dos mujeres restantes tardarían apenas unos segundos en acompañar al resto.
Esta vez, esperaría hasta que ella se acercase directamente a los otros tres con tal de saludarla, ofreciéndole una apacible sonrisa.
—Ha pasado mucho tiempo. ¿Cómo te has manejado durante todos estos años? ¿Todo bien?
Pero aquellas preguntas se verían ligeramente interrumpidas por la llegada de un quinto miembro. Choi Hae-Won; una persona más que por suerte tuvo la capacidad de conocer, y al mismo tiempo, hacía pensar al humano que se habían esmerado en traer a gente que él mismo conociese, junto con otros sujetos que, por lo que empieza a sospechar, tendrían mucho que ofrecer a esta nueva división apenas comenzando a conformarse.
—Oh, tranquila. Has sido puntual en tu llegada.
Pero ni siquiera tuvo oportunidad de intercambiar palabras cuando la que parecía ser la última terminó siendo, de hecho, la primera persona en haber llegado a la sala. ¿Se había presentado en la sala incluso antes que él? Había llegado con cuarenta y cinco minutos de antelación, y no se había dignado a presentarse. Dravenia fue, y seguía siendo todo un misterio que nunca tuvo intención de descubrir.
Para su fortuna, ella no había sido nombrada como líder de aquella división, y aunque el cargo no parecía definido en momentos actuales, Kael y Shin ya estaban acostumbrados a esa clase de "irregularidad".
—En realidad, señorita Arclight, y supongo que esto es algo que interesa a todos... —Comenzó a dar un paso hacia el centro de la sala, cruzándose de brazos mientras observa a todos con algo más de seriedad, manteniendo la calma que nunca desaparecía de su rostro.—Es que no tenemos aún ningún miembro al mando. Estoy seguro de que todos aquí tenemos una serie de logros y motivos por el que haber sido designados a esta división.—Sus ojos se clavaron en los de su compañero, protegidos por aquellas gafas oscuras que siempre procura llevar.—Quieren valorar a cuál de nosotros se le puede otorgar esa enorme responsabilidad. No obstante, y salvo que alguien tenga alguna objeción, temporalmente asumiré la labor administrativa que eso conlleva, hasta que oficialmente alguien sea designado en esa labor.
Se planteó la posibilidad de promover a su compañero, pero sabe que eso sería una carga que, actualmente, él no es capaz de volver a colocar sobre sus hombros. No después de no superar...En fin. Lo único que puede hacer es quitarle ese problema de encima, y asegurarse que al menos, si alguien tenía que hacerlo, fuese alguien de quién Kael puede fiarse.
—Esto no quiere decir que actuaré como un líder ni daré ninguna orden salvo que la situación verdaderamente lo requiera. El trabajo en equipo será algo imprescindible, y hasta que se nos sea designado un capitán, lo único que podemos hacer es exponer todos nuestras opiniones y puntos de vista en igualdad absoluta de condiciones hasta que al menos la mayoría esté de acuerdo.
Espera que, por lo menos, entiendan que eso no se puede aplicar si requieren de rapidez en sus actos, y no puedan esperar a debatir su forma de actuar. Observa a todos los compañeros de esa sala, esperando respuestas, dudas, y por supuesto...quejas que muestren ligeramente la verdadera personalidad de cada uno. Las cartas estaban sobre la mesa, y finalmente...los miembros de la división setenta y cinco se habían reunido.
