02-02-2026, 02:31 AM
- ¿Una apuesta? Interesante… -. Eso dijo a las palabras del mink, mientras que todos comenzaban a adoptar sus posiciones y posturas para el combate. - Pero debo rechazarlo, Eros podría barrer el suelo conmigo -. Sonrió, con una confianza extraña si se combinaba con sus palabras, pero para él era mucho más divertido probarse con gente fuerte y poder mejorar sus propios errores. - No sería inteligente apostar si se que perderé -. Aunque eso estaría por verse.
Un luchador cuerpo a cuerpo, junto a un tirador, ambos equipos estaban igualados en cuanto a roles, pero algo le decía que el combate no sería aburrido. Atrapó el caramelo lanzado hacia él aún en el aire, guardándolo inmediatamente en su bolsillo. No lo rechazaba, pero comer algo mientras peleaban solo podría llevar a que terminara ahogándose y recibiendo un insulto de Kiyoshi, aunque todos sabemos que eso va a llegar de igual manera.
Sus piernas se tensaron ante las palabras del capitán, pidiendo lanzar una moneda. Eso no existía en un combate normal, no había un tiempo de gracia antes de atacar.
El sonido del disparo fue suficiente para que su cuerpo se lanzara contra el ahora topo, sin siquiera esperar a saber si el ataque había impactado. Al menos podía saber que fue Kiyoshi quien disparo por la procedencia del ruido, pero solo bastó 1 segundo para que su salto lo llevara justo frente a Eros. - Entiendo… -. Una respuesta hacia Kiyoshi, quien no podría entenderlo, pues toda su atención estaba centrada en su objetivo, mientras que su brazo se levantaba, llevando consigo su katana… ¿Aún en la vaina?
Podría haber atacado sin la necesidad de eso, pero solo se trataba de un entrenamiento. Su mente no le permitiría ir con todo si peleaba con el filo al descubierto, y lo más importante ahora era ver las capacidades de todos.
Aún más rápido que el salto que lo llevó a esa posición, su brazo descendió con fuerza contra el animal, buscando golpear directamente en su cabeza. Sabía el aguante que tenía ese hombre, de lo peligroso que era luchar con él, por eso sabía que algo así no lo mataría, aún si atacaba con toda su fuerza. - Uno más… -. No se detuvo tras el golpe, sus piernas se movilizaron solo un par de metros hacia adelante, dejando atrás al Focalor, ahora centrando su vista en el enemigo restante.
Se detuvo, solo para impulsarse de un salto nuevamente, ahora hacia el lado, apenas elevándose a medio metro del suelo, mientras que su mano quitaba la espada de su vaina por fin. - Jarret -. Un tirador podría verlo venir, pero la distancia entre ellos era aún menor que la que antes existía entre el cocinero y Eros. Podría dispararle, iba casi de frente a él, aterrizó a 1 metro de Varo, doblando sus rodillas para detenerse, agachándose en el mismo movimiento y moviendo su arma. Un corte bien dirigido a la pierna del contrario, justo al lado derecho del muslo en la pierna de ese lado. No planeaba cortarle la pierna, para nada, pero si podía detener un poco el movimiento del contrario sería una cosa muy buena para su bando.
Tras el ataque, se distanció un poco, moviéndose hacia su derecha y quedando en el centro de la cueva. Estar atento a ambos enemigos era una cosa difícil, por lo que decidió mantener una distancia si era posible.
Un luchador cuerpo a cuerpo, junto a un tirador, ambos equipos estaban igualados en cuanto a roles, pero algo le decía que el combate no sería aburrido. Atrapó el caramelo lanzado hacia él aún en el aire, guardándolo inmediatamente en su bolsillo. No lo rechazaba, pero comer algo mientras peleaban solo podría llevar a que terminara ahogándose y recibiendo un insulto de Kiyoshi, aunque todos sabemos que eso va a llegar de igual manera.
Sus piernas se tensaron ante las palabras del capitán, pidiendo lanzar una moneda. Eso no existía en un combate normal, no había un tiempo de gracia antes de atacar.
El sonido del disparo fue suficiente para que su cuerpo se lanzara contra el ahora topo, sin siquiera esperar a saber si el ataque había impactado. Al menos podía saber que fue Kiyoshi quien disparo por la procedencia del ruido, pero solo bastó 1 segundo para que su salto lo llevara justo frente a Eros. - Entiendo… -. Una respuesta hacia Kiyoshi, quien no podría entenderlo, pues toda su atención estaba centrada en su objetivo, mientras que su brazo se levantaba, llevando consigo su katana… ¿Aún en la vaina?
Podría haber atacado sin la necesidad de eso, pero solo se trataba de un entrenamiento. Su mente no le permitiría ir con todo si peleaba con el filo al descubierto, y lo más importante ahora era ver las capacidades de todos.
Aún más rápido que el salto que lo llevó a esa posición, su brazo descendió con fuerza contra el animal, buscando golpear directamente en su cabeza. Sabía el aguante que tenía ese hombre, de lo peligroso que era luchar con él, por eso sabía que algo así no lo mataría, aún si atacaba con toda su fuerza. - Uno más… -. No se detuvo tras el golpe, sus piernas se movilizaron solo un par de metros hacia adelante, dejando atrás al Focalor, ahora centrando su vista en el enemigo restante.
Se detuvo, solo para impulsarse de un salto nuevamente, ahora hacia el lado, apenas elevándose a medio metro del suelo, mientras que su mano quitaba la espada de su vaina por fin. - Jarret -. Un tirador podría verlo venir, pero la distancia entre ellos era aún menor que la que antes existía entre el cocinero y Eros. Podría dispararle, iba casi de frente a él, aterrizó a 1 metro de Varo, doblando sus rodillas para detenerse, agachándose en el mismo movimiento y moviendo su arma. Un corte bien dirigido a la pierna del contrario, justo al lado derecho del muslo en la pierna de ese lado. No planeaba cortarle la pierna, para nada, pero si podía detener un poco el movimiento del contrario sería una cosa muy buena para su bando.
Tras el ataque, se distanció un poco, moviéndose hacia su derecha y quedando en el centro de la cueva. Estar atento a ambos enemigos era una cosa difícil, por lo que decidió mantener una distancia si era posible.
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