02-02-2026, 03:15 AM
Ahora quien no comprendía al contrario era él. Había reservado en uno de los mejores restaurantes, había gastado sus berries en él y no lo había seguido. Ni siquiera le había hablado. ¿Qué más podía hacer? La mano que sostuvo el cigarro tembló de nuevo, sintió el peso caerle encima, cada vez de una forma más severa. No estaba siendo un buen día. Pudo notar a la camarera acercarse, escuchar sus tacones, pero de repente solo quiso salir de allí. Pese a su falta de alimentación, su hambre parecía haberse desvanecido. —¿Necesita algo, señor?
La mujer se mantuvo allí por unos segundos más hasta finalmente notar al rubio acercarse. Por un momento el rostro esperanzador de una joven parecía haberse desvanecido, momento en que se perdió entre las mesas para trabajar. Jin no había ni prestado atención, solo dio una última calada, apagando el cigarrillo sobre el cenicero al escucharlo hablar al fin.
Sus ojos se elevaron. Qué bien le quedaba esa ropa, qué bello se veía con ese corsé... Pero no podía seguir alzando la mirada. Elevó su mano, frotando sus ojos con los dedos índice y corazón. —No he reservado mi estómago para luego cenar solo, Tezca.
Pero sentía que su apetito también se desvanecía. Sus manos tembaban al momento de regresar a su bolsillo, tomar su cajita de metal. Dos. Solo quedaban dos cigarrillos de su tercer maldito paquete, y se comenzó a desesperar. —Siéntate, Tezca. Por favor. Tú no has hecho nada, no hay nada mal contigo, así que siéntate y come. — tampoco sabía qué más decir, solo el clic de su mechero, uno. Dos... Tres... Mierda, había gastado el gas de todo lo que había fumado ese día. Los temblores regresaron, junto a su sudor frío. Mierda. Lo necesitaba...
—Si no vas a comer, que cada uno regrese de donde ha venido, porque olvídate de que lo haga tampoco. No me gusta malgastar mi tiempo, y solo te lo entrego a ti. — sus dedos se apretaban entre sí, retirando el cigarrillo de entre sus dedos, tratando de mentalizarse. Sentía una tensión entre ellos, demasiado intensa. No poder fumar lo estaba frustrando y, dada la situación que se estaba dando, ni siquiera se atrevía a pedirle prestado un encendedor al varón.

—Cuando sepa qué ordenar, ya la llamaré. Váyase.
La mujer se mantuvo allí por unos segundos más hasta finalmente notar al rubio acercarse. Por un momento el rostro esperanzador de una joven parecía haberse desvanecido, momento en que se perdió entre las mesas para trabajar. Jin no había ni prestado atención, solo dio una última calada, apagando el cigarrillo sobre el cenicero al escucharlo hablar al fin.

—¿Conmigo? No entiendo a qué te refieres, Tezca.
Sus ojos se elevaron. Qué bien le quedaba esa ropa, qué bello se veía con ese corsé... Pero no podía seguir alzando la mirada. Elevó su mano, frotando sus ojos con los dedos índice y corazón. —No he reservado mi estómago para luego cenar solo, Tezca.
Pero sentía que su apetito también se desvanecía. Sus manos tembaban al momento de regresar a su bolsillo, tomar su cajita de metal. Dos. Solo quedaban dos cigarrillos de su tercer maldito paquete, y se comenzó a desesperar. —Siéntate, Tezca. Por favor. Tú no has hecho nada, no hay nada mal contigo, así que siéntate y come. — tampoco sabía qué más decir, solo el clic de su mechero, uno. Dos... Tres... Mierda, había gastado el gas de todo lo que había fumado ese día. Los temblores regresaron, junto a su sudor frío. Mierda. Lo necesitaba...
Necesitaba fumar...
—Si no vas a comer, que cada uno regrese de donde ha venido, porque olvídate de que lo haga tampoco. No me gusta malgastar mi tiempo, y solo te lo entrego a ti. — sus dedos se apretaban entre sí, retirando el cigarrillo de entre sus dedos, tratando de mentalizarse. Sentía una tensión entre ellos, demasiado intensa. No poder fumar lo estaba frustrando y, dada la situación que se estaba dando, ni siquiera se atrevía a pedirle prestado un encendedor al varón.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
