Castigo y reprension [Lana] [Pasado] +18
#12
La mujer era loca, pero también era bonita, demasiado incluso con ese cabello verde que me hacía preguntarme si su madre o su padre había sido un arbusto mal podado, porque conozco personas pez o con cara de animales y cosas peores, pero jamás me había detenido a pensar si existían personas planta ni si una podía sentirse atraída por algo así y aun así ahi estaba yo, dudando, observándola, sintiendo algo extraño que no sabía nombrar y que se parecía a algo que suele escasear, algo que no esta acostumbrada a crecer.

El roce de mi mano en su mejilla, la cercanía inevitable de nuestros cuerpos, convirtio lo que hay entre nosotras en un imán y cuando nuestros labios se encontraron senti electricidad, un choque lento, donde nuestras lenguas se reconocían mientras ella, de alguna forma absurda y mortal, lograba entrar en un lugar mio que no suelo abrir, uno donde se guarda el corazón y el deseo. Correspondí su beso, era cariñoso, tierno, aproveché de seguir respirando su perfume, dejándola tocar y entregándome al ritmo de una mujer que parecía hacer exactamente lo que quería y aun así no me daba miedo, al contrario, disfrutaba la sensación de rendirme, aunque lo que buscaba era calmar el momento.

Recorrí su cuerpo mientras la abrazaba, hasta que algo cambió, la sentí aflojar, como si se derritiese, ella caía como miel deslizándose sobre mi piel y no aparte mis manos cuando su peso cedió, no la sostuve cuando cayó, la dejé descender hasta el suelo, arrodillada, quebrada, vulnerable y observé como ella, tan alta, fuerte, peligrosa, se quebraba frente a mi, por… por algo tan simple como el amor —Te ves cansada— dije entonces, permaneciendo de pie frente a ella, sin abrazarla… todavía.

Verla anclada a ella me resultaba desconcertante, porque parecía de las personas que obtienen lo que desean cuando quieren, pero ella estaba ahí, ¿incapaz de conseguir eso que tanto anhelaba? Ella desde el principio me pareció una mujer impredecible, eso me gustaba, y aunque me golpeo, no me hizo daño, solo logró entrar en mi vulnerabilidad de formas que no esperaba. Elegí acercarme, elegí quedarme porque la encontraba atractiva con su apariencia, con sus enredaderas que le hacía falta unas flores y ahora solo quería… deseaba ver sus ojos “Dejame verte” pensé mientras levantaba su mentón con dos dedos, obligándola a verme, descubriendo su rostro triste y noté con una sorpresa que mis mejillas estaban sonrosadas y calientes.

Su mirada me sonrojó y mi respuesta fue abofetearla. La abofeteé. El sonido seco resonó en la habitación y dentro de mi algo se contrajo, una culpa, incomoda, revelando al mismo tiempo el deseo que guardo por ella ¿como es posible empezar a sentir por alguien que está tan loca? No estaba molesta, estaba encantada de descubrir que incluso alguien como yo, hecha de cicatrices y decisiones torcidas, todavía era capas de sentir ese tirón suave en el pecho, esa incomodidad que no solía pero tampoco dejaba respirar ni dormir del todo. Buscaba entender por qué esa mujer extraña, impredecible y peligrosa había logrado, en tan poco tiempo, desordenar mi naturaleza y plantar algo parecido aun cariño, mal nacido quizá, pero estaba vivo, palpita y es real. Era algo que por primera vez no quería arrancarlo de raíz.

Algo en mi decidió bajar, no supe bien en que momento mis rodillas tocaron el suelo para quedar a casi a su altura, porque ella seguía siendo más alta Quedé frente a la mujer que había golpeado segundos antes, acerqué mi rostro al suyo y mis labios tocaron su mejilla, besándola despacio —Miau. Gracias por liberarme de la iglesia, finalmente puedo irme y por eso… te voy a amar—. Le murmuré sonriéndole cerca de su piel. Me quedé ahí, cerca, demasiado cerca, y luego abrí los brazos para rodearla otra vez, apoyando mi cuerpo contra el suyo. Y al tenerla cerca, mis labios tocaron su rostro y se lo besaba comiéndome sus lágrimas, porque las quería. Mis gestos eran lentos, mis manos recorrieron de nuevo su espalda, acariciando su columna vertebral con los dedos, con mi rostro jugaba a alejarme y acercar mi boca a su cuerpo, rozaba la punta de mis labios sobre su mandíbula, su cuello, dejando besos breves, los dedos que acariciaban su espalda bajaban hasta enredarse en su ropa, hasta bajar por su cuello y como pude la mordí.

Luego me detuve, me separé, no del todo, lo hice para poder mirarla. —Eres divertida ¿Te escaparías de esta isla conmigo? No me aburriría en el camino— pregunté, porque después de todo lo que me mostró, solo me hizo entender que había elegido bien en acercarme y que quizás hasta… la necesitaba. En mi mente pensaba en las cosas que habían ocurrido, la intensidad, esa intensidad que me hace perder el control y solo hacer lo que creo que es mejor… disfrutar, porque ya era libre.

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RE: Castigo y reprension [Lana] [Pasado] - por Lana - 27-12-2025, 09:22 PM
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