Breakn' a Sweat (Pasado — Uker) (+18)
#14
Alerta.

De nuevo en alerta.

La mayor parte del tiempo podía ser distraído, pero ni siquiera las palabras del cocinero fueron suficientes para maquillar los pasos de otra persona en las cercanías, una que más temprano que tarde apareció frente a él, depositando un perro a sus pies. Un acto que lo habría hecho retroceder un paso de no ser porque, al estar recostado en la barandilla, no había más sitio al cual moverse.

—¿Quién…?

Su memoria solía traiciónalo siempre al tratarse de caras y nombres, pero estaba más que seguro que, a diferencia del otro hombre, a este no lo había visto jamás en su vida, algo que el otro le confirmó al presentarse con nombre y apellido antes de que si quiera pudiera terminar de hacer la pregunta, aunque…eso pasaba a segundo plano cuando de su boca salía una petición tan descarada.

—¡Oye! ¡No puedes colarte a un barco ajeno y pedir algo así de gr…cof cof…

De nuevo sus palabras fueron cortados por el aire negruzco que lo hizo toser y por el sonido de las botas del pelinegro caminando hacia la cocina del barco, el lugar de donde provenía el humo que era sinónimo de su fallido intento culinario.

Demasiadas cosas sucediendo al mismo tiempo.

Pensó, por un momento, en dar la vuelta y seguir al cocinero hasta la cocina para intentar solucionar algo, pero dicen que más ayuda el que no estorba y, si bien no podía recordar exactamente al sujeto, podía recordar momentos y, mientras estuvo en el South Blue, nada parecido a un casi incendió sucedió en la cocina del barco. Mejor quedarse afuera con el moribundo desconocido y el perro herido.

—¿Si te dijo el cocinero que no soy veterinario? —El médico se cruzó de brazos y alzó una ceja. ¿Por qué tendría que ayudar a un completo desconocido? Más aún… ¿Por qué tendría que ayudar a una animal que no era nada suyo? Tal vez el cocinero tuvo una impresión equivocada de él, pues no era, exactamente, una persona muy caritativa. Todo tiene un precio en el mar. —Si quieres que te ayude ten…

Una bolsa con monedas tintineando en su interior fue suficiente para callar, nuevamente, la boca del pelirrosa quien, ahora, miró con interés al recién llegado e incluso le dedicó una sonrisa que, para cualquiera que no lo conociera, diría que es una sonrisa sincera y amable, como la de alguien que, genuinamente, desea prestar sus servicios.

—Y yo curaré al perro, no hay ningún problema, pero… ¿Qué hay de ti? —En esta ocasión de verdad esperaba una respuesta, no porque le preocupara alguien de quien se olvidaría al día siguiente, si no porque, si le pasaba algo en su barco, es él quien podría llegar a meterse en problemas y eso era algo que prefería evitar a toda costa. —Te ves terrible…Como dije, puedo tratar al perro, pero también puedo hacer algo por ti. No me hace gracia que el piso del barco se manche de sangre…cuesta limpiarla ¿Sabes?

En ese instante escuchó pasos desde la cocina, el humo había disminuido considerablemente y el cocinero volvía a escena, haciendo que el médico regresara su atención a él al escuchar que se dirigía, específicamente, a su persona.

—Puedo tratarlo, sí…justo eso acordaba con… ¿eh? ¿Ares? ¿Ese era su nombre? Bueno, no importa…puedo curar al perro —. Se agachó para tener una mejor vista del pequeño animalito que, a todas luces, se veía asustado y pudo entender que, por la naturaleza de sus heridas, no era para menos. Alguien debió ensañarse con este para que estuviera tan malherido. —Pero como le decía a tu nuevo amigo, no soy veterinario, aunque tal vez no sea tan distinto que sellar heridas humanas…solo hay que hacer que deje de sangrar, limpiar y luego veremos.

Estuvo a punto de cargar al perrito en una de sus manos para llevarlo a la habitación improvisada que le servía de enfermería, pero el ruido seco del muchacho peliazul cayendo sentado sobre la madera del barco lo tensó lo suficiente para que la atención fuera del animal, que ahora se movía hacia su ¿dueño?, al humano.

—¡Oye! ¡No te desmayes en mi barco! ¡Agh! —Se pasó una mano por su cara y suspiró con pesadez mientras decidía por donde empezar, algo que le quedó claro después de haber escuchado las últimas palabras que el pelinegro le dedicaba al animalito.

—¿En serio quieres que cure primero al perro? Él se ve mal —. Se acercó un poco al hombre solo para notar como, para su sorpresa, las heridas que tenía se estaban curando a una velocidad demasiado acelerada. Algo que lo hizo parpadear como si intentara aclarar su visión, por un momento creyó que estaba viendo mal, pero no…el paso de los segundos le demostró que no era así. —¡Increíble! ¿Cómo lo hace? No me molestaría estudiarlo…

Fueron las palabras de Uker, seguido del rugido en su estómago, los encargados de devolverlo a la realidad ¡Cierto! Debía encargarse primero del perro. Suspiró de nuevo. Esta mañana resultaba demasiado agitada para su gusto.

—Trato, con las monedas de tu amigo y un desayuno de tu parte estaré satisfecho. En la despensa debe haber algo que reemplace lo que se quemó, cualquier cosa estará bien mientras sea algo rápido y ligero —. Ahora sí que se acercó al perrito, primero intentó acariciarlo, intentando demostrarle que no le hacía daño y, cuando el animal, finalmente, lamió su mano, el pelirrosa se decidió a cargarlo para llevarlo a un sitio más adecuado para tratarlo, aunque, no sería el único que iría a la “enfermería”.

Acomodó bien el perrito en su mano izquierda y, usando la derecha, levantó al otro hombre quien, para su suerte, era bastante liviano…demasiado… ¿Estaba desnutrido acaso? Aun con su estatura no debería ser tan ligero, pero, bien…no era algo de lo que debiera ocuparse.

—No puedo dejar aquí a Ares, así que me lo llevaré también a otra habitación para que descanse apropiadamente —dijo luego de acomodarlo sobre su hombro, cual saco de papas. —Puedes alcanzarme allá cuando termines de hacer el desayuno. La cocina es toda tuya, haz lo que quieras —. Habría movido la mano con un gesto de desinterés luego de esa frase, pero con dos heridos en estas se le complicó lo suficiente para que solo se diera la vuelta y caminara hacia el interior del barco.

***

Terminó dando más vueltas de las necesarias para llegar a su enfermería improvisada, algo que habría tomado menos de un minuto, le tomó al menos tres. Aún no reconocía cual habitación era la “suya”.

Cuando llegó al sitio lo primero que hizo fue dejar al hombre sobre una camilla. Si se seguía recuperando tan rápido como hasta ahora, quizá no tendría que atenderlo. Luego de eso, se movió con el perrito, quien apenas movía la cola y, de vez en cuando, se quejaba, algo que lo hizo depositarlo sobre una mesita de madera en la que había varios instrumentos agrupados en una esquina.

—¿Qué se supone que haré contigo? —Miró al animal mientras se mordía con fuerza el labio, pensativo, en verdad no estaba acostumbrado a tratar con animales, ni salvajes ni domésticos, a menos, que fuera para venderlos o experimentar con ellos, pero este era un caso muy contrario a su usual.

De uno de sus bolsillos sacó una botellita con esencia de menta y, según él, para ayudarse a pensar aún mejor, inhaló el penetrante olor un par de veces antes de sentir que sus pulmones se llenaban por completo con aquella sustancia…Lo que, sorprendentemente, funcionó, pues lo ayudó a concluir que trataría al perrito como si fuera un humano.

Buscó paños para limpiar sus heridas, aunque tuvo que alejar sus dedos con velocidad, en varias ocasiones, para que el animal no lo mordiera. Quería renunciar a su “trabajo”, pero luego de un rato, el animalito pareció acostumbrarse y eso le permitió ir con el próximo paso, buscó una medicina que funcionaba para desinfectar y luego otra para desinflamar y, por último, vendo las patitas heridas y le puso gasas en los sitios afectados.

—Eso debería ser suficiente…creo —habló con el animal o quizá para si mismo, mientras se movía por la habitación para buscar un potecito al que le echó agua y acercó al perro, quien no dudó en beber del líquido.

—Ahora espero que tu amo despierte pronto y vea que estas mejor, así sabrá que invirtió bien su dinero —. Acarició al animal. Extrañamente, se había relajado con el perrito y entendió que curarlo no fue tan malo después de todo.
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RE: Breakn' a Sweat (Pasado — Uker) (+18) - por Hyákinthos - 02-02-2026, 08:33 AM

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