Stick to the status quo :: Privado :: Pasado
#6
Bertram estaba en una situación delicada internamente, pues varios impulsos, sentimientos y pensamientos opuestos peleaban por tomar el control. Por un lado estaba su repulsión hacia los piratas, debido mayormente a que un grupo de piratas haya sido el responsable de la muerte de sus abuelos, una herida que lo marcó de forma permanente y que aún no lograba superar, de hecho podía no matar a criminales ni piratas, pero con los piratas no tenía un trato amable, de ahí que sus palabras con la peliazul fuesen tan secas y bruscas, al ser una pirata no podía evitar tratarla de esa manera. Por otro lado estaba el hecho de que los piratas eran criminales y como marine debía arrestarlos, algo aparentemente simple para muchos, y viéndolo desde el punto de vista lógico lo era, simplemente era un agente de la ley y un criminal, no había mucho que indagar o pensar. Sin embargo, en contraposición a ambos estaba un sentimiento que el joven pelirrojo no podía evitar ni borrar, uno que se debía a su pasado y a cómo era la pirata que tenía en frente, tanto físicamente como por su personalidad, ambas recordándole a Titta y por ende provocando que un enorme dilema se formara en su interior, por un lado su posición como marine y sus sentimientos hacia los piratas le decían que arrestara a la joven sin importar nada, pero por otro lado, el recuerdo de Titta, el sentimiento de impotencia que sintió cuando llegó a su casa y no encontró más que los cuerpos de sus abuelos y a Titta desaparecida hacían que ahora quisiera proteger a Maria de la forma que no pudo hacerlo con ella.

Conforme el joven pelirrojo de la marina iba hablando con la sirena podía ver cómo sus expresiones iban cambiando, siendo que al verla sonreír veía a Titta nuevamente, en esos días donde pasaban toda la tarde juntos, leyendo o contando historias, aquellos días tranquilos, donde el arquero solo quería regresar a casa con su familia y disfrutar de una vida pacífica sin molestar a nadie, sin atacar a nadie, solo viviendo en armonía con su entorno, teniendo el bosque como su gran jardín y una vida sencilla y plena. En cierto modo mirar a MM a los ojos le recordaba esos tiempos y realmente deseaba que no estuvieran en extremos opuestos de la sociedad, para él ella no era malvada, no era una criminal cruel o que mereciera ser perseguida, no, algo en su interior le gritaba a berridos que ella no eligió ese camino, algo le habría sucedido y no logró encontrar otro camino, bien por ser influenciada por las personas equivocadas o por alguna situación de su pasado que el joven desconocía, pero algo no encajaba entre su personalidad alegre y despreocupada con lo que solían ser los criminales.

Cuando el joven contramaestre le preguntó por lo que había ocurrido con esos hombres ella dijo que le daban consejos de corazón, y los ojos del marine se fijaban en ella tras guardar la comida, y todo parecía seguir como entonces, pero de pronto el ambiente cambió por completo, el clima tranquilo y alegre se apagó, la joven apartaba la mirada y sus brazos buscaban tapar su cuerpo, algo que hizo que el rostro del marine se tensara en una expresión firme, seria y de desagrado. No era necesario ser demasiado avispado para comprender el significado detrás de esos gestos, impulsivos y automáticos, los mismos que el marine pudo ver cada vez que había un caso de asalto, abuso o tráfico humano, era el gesto de alguien que se sentía sucio por actos ajenos a su control, por ser esclavizados, forzados y en muchas ocasiones drogados o quebrados mentalmente para mantenerlos sumisos en todo momento, siendo algo que desgraciadamente mayormente ocurría a mujeres, sin importar la edad. La joven dijo tener que irse, su voz no sonaba tan alegre, toda su postura se veía como asustada, aterrorizada incluso. Un marine promedio ya se percataría de lo que pasaba, pero el joven arquero tenía cierta facilidad para leer el entorno, encontrar detalles que se escondían en las palabras, actos y el entorno, y sabía que la joven había sufrido un auténtico infierno, que no siguió ese camino por su cuenta, sino que alguien en el pasado decidió que su voluntad no importaba y por ello decidió atacarla. Pese dentro de su remolino de emociones la joven trató de alegrar el ambiente y mantuvo la promesa, entregando unas cartas al marine, quien no sabía qué decir o si era mejor guardar silencio. El joven tomó los cuatro sobres que le entregó la joven, completamente callado, observando como la joven deseaba desaparecer, siendo que tuvo que usar todo lo que tenía para evitar lanzarse a abrazarla por varios motivos. El primero era que ver un marine abrazando una pirata sería el final de su carrera y no podría sobrevivir entre piratas odiándolos. Segundo, si su pasado era lo que el joven sospechaba, hacer algo así sin aviso en esa situación podría desencadenar una reacción traumática y eso solo le haría sentirse peor.

Bertram observaba a la pirata alejarse y luego se puso a leer las cartas, una a una, tras sentarse a lomos de su fiel mascota quien caminaba hacia el barco de la división luciendo apenado por la joven, casi parecía entender lo que había ocurrido. De entre las cartas la mención de una tal Unnie llamó su atención, sobre todo por el hecho de que mencionaba algo de convencer al loco de Jensen de su matrimonio, siendo que el imaginar esa situación esbozó una sonrisa apagada en el rostro del arquero, quien deseaba realmente que la joven Merlot pudiera lograr superar su pasado.

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RE: Stick to the status quo :: Privado :: Pasado - por Bertram Gaufrid - 02-02-2026, 06:42 PM

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