02-02-2026, 07:56 PM
Leyenda (Guía de color)
De alguna forma, lo que supuse sería una muerte segura resultó no serlo. Salí volando de donde me encontraba, y cuando volví a tocar tierra, pude notar como no tenía ninguna de mis pertenencias encima. Pude ver a mi lado a Quetzalli tirado en el suelo. Ya no era un centauro, y además sangraba cual cochino. ¿Acaso me había salvado él?
No tuve tiempo ninguno para intentar echarle una mano ni para agradecerle el haberme salvado de lo que quiera que fuera eso, porque en un parpadeo se me hizo de noche. Bueno, no había sido un parpadeo como tal, porque parpadeé después de que se pusiera todo negro. Y tampoco se había hecho de noche, porque si fuera de noche habría luna o estrellas en el cielo, y la verdad es que lo que quiera que fuera esto estaba más oscuro que el sobaco de un grillo.
De un momento a otro, lo que quiera que fuera eso empezó a subir. No veía una mierda, pero sí que sentía la presión en mis pies. Cuando me acostumbré a aquella sensación, palpé mi alrededor con mi mano derecha, descubriendo que parecía que aquello que me privaba de mi vista era una pared de metal. En otra situación, podría tal vez tratar de hacer uno o varios agujeros para salir, pero no tenía encima nada más que el triste bote de pomada anti quemaduras que había cogido del suelo tras la anterior pelea.
Tras un tiempo que se me hizo sorprendentemente largo, noté una presión todavía mayor en mis pies. Entonces, se hizo la luz, pero no sabría decir si eso era algo bueno o malo. Parecía malo, porque ahora me encontraba en el aire subiendo sin control. Y volé, y volé, cada vez más despacio, hasta que llegó un punto en el que paré, y entonces comencé a caer. Y caí, y caí, cogiendo cada vez más velocidad hasta que mi cabeza golpeó contra el suelo. El golpe fue durísimo, tanto que sentí como mi cabeza se quebraba del impacto
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