La música que nos une [Pasado][Privado]
#3
La música sonaba vibrante en el aire, llenaba el corazón del pelinegro de alegría, no podía ocultar su sonrisa. Se sentía feliz realmente en ese instante, en ese momento… Amaba la música, le fascinaba lo hermoso de ella, y el efecto casi espiritual para llegar a la parte emocional del individuo, y de manera totalmente independiente puesto que ante una misma pieza mientras unos a veces no pueden ocultar las sonrisas y reír vivamente bañados en euforia, otros, no pueden evitar la conmoción y lágrimas brotando por sus ojos. Eso, particularmente, junto a que él era incapaz de hacer algo tan puro y bello, le fascinaba, amaba la música… Si la vida era un cuadro, una obra de arte, la música, esa, era el color, la que daba vida y alma a aquella obra… Total… ¿Qué es la música más si no un lenguaje? Y el más antiguo… Desde el ritmo constante de un corazón latiendo cerca de otro pecho, hasta el más moderno tipo de expresión verbal… Pero el ritmo, la melodía, la música era la única capaz de llegar a lugares donde solo ella podía hacerlo…

El pirata, se veía lleno, de alegría y tranquilidad. La fresca brisa del invierno acompañaba la caída de ese sol antológico anaranjado que teñía el cielo en violáceo, regalando una postal cargada de un aura de ensueño. Uno que se perdía entre tantos días desapercibidos por muchos, incapaces de frenar a disfrutar el hallazgo de un tesoro.

La violinista había accedido a tocar nuevamente la pieza, un solo, uno que reforzó lo que el pirata deseaba, seguir escuchando su música. Su aplaudir mermó al ésta acercarse. Ignoró su mano para incorporarse, no por descortés, sino por caballerosidad, se había incorporado antes que ella se incline hacia él. Sonriente frente a ella, ahí sí, tomó suavemente su mano estrechando la de ella, el tacto era un contraste directo, la pureza y suavidad en las manos de la joven de pelo anaranjado, y la curtida mano del espadachín pirata que creció entre tragedia, cautiverio, apuestas por vivir y la valentía de seguir vivo para un día más.

—¿Así que Miyori eh?— preguntó entre risas y contento —Si que eres genial— objetó mientras rascaba su nuca. —Yo soy Cill Blinton, el placer es todo mío— dijo genuinamente aquel hombre que estaba manchado con sangre pero seguía vivo, que estaba marcado por cadenas pero estaba más libre que nunca.

La gente poco a poco se alejó (los pocos reunidos) y de pronto empezaron a verse más solos, en privacidad. Cill simplemente caminó hacia la glorieta y se sentó en ella, en uno de los escalones, mirando hacia el centro de la plaza, y el cielo de fondo. —¿Por qué no te sientas un rato? Debes estar cansada— su invitación fue amable y carismática cargada de una sonrisa y una palmada a la madera del escalón justo a su lado, aunque sus ljos se perdían en el cielo, en la primera estrella que empezaba a mostrar su brillo en aquel atardecer, reflejando en los ojos de Cill cierta melancolía que sólo él era capaz de percibir, muy muy muy detrás de su sonrisa y alegría.
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RE: La música que nos une [Pasado][Privado] - por Cill Blinton - 03-02-2026, 10:30 AM

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