Presente Absoluto / T9 - Social Piratismo
#32
Seguía sosteniendo por el cuello al invasor sepultado por mi arena, drenando lentamente su espíritu y su energía vital, con el ansia de que por dentro se estuviese lamentando una y otra vez el querer asaltar nuestra isla y atacar a nuestro hogar. A través de mi control sobre el elemento que le aprisionaba, ordené a la arena que le tapaba la cabeza que se apartase hacia los lados, para liberar únicamente su testa y que pudiese ver, quizás por última vez, lo que le rodeaba. — Mi nombre es Apolo Bahía, vicealmirante de la Marina. — dije acercando mi cara a la de ese pirata, mientras observaba por primera vez su rostro, en el que destacaba un bigote que me causaba cierta repugnancia, así como los huesos de su rostro se iban marcando cada vez más en su piel, fruto de la deshidratación. — No has aceptado mi invitación a cantar conmigo y eso me parece de muy mal gusto. ¿me sigues?. — hablaba de forma serena, con una falsa sensación amistosa. — ¿Debería acabar ya contigo... o dejarte así enterrado a merced de lo que quiera Mystoria?. La marea podría subir y ahogarte... o quizás las hienas podrían alimentarse con tu cráneo. — A medida que hablaba, en la lejanía detecté a través de mi haki el aura familiar de Karl. Una vez llegó a nuestra posición, aterrizó soltando a otro pirata que tenía toda la pinta de ser un aliado de mi improvisado amigo. — Nos llevamos muy bien, Karl, ahora mismo me pillas jugando a enterrarnos en la arena, ¡kakahaha!

Mientras Karl procedió a hacer una llamada, me volteé nuevamente hacia el pirata — Verás... llevo muy mal eso de que me reciban de forma hostil con disparos — dije mientras apartaba hacia un lado la semi máscara que cubría la mayor de mis heridas, mostrándole al hombre enterrado cómo en la mitad derecha de mi rostro destacaba la ausencia de mi ojo y mi oreja. — En una ocasión un viejo gordo y borracho decidió saludarme de esa manera mientras intentaba salvar a la gente... — señalé al lugar donde en un día hubo un ojo derecho en mi cara — se trataba de un yonko y aquí sigo. ¿Crees que has estado a la altura de alguien así por algún instante? — Seguí deshidratando a mi víctima de una forma cada vez más violenta, escuchando el crujido que hacía su cuerpo al notarse cada segundo que pasaba con menos agua. Su piel se notaba cada vez más tirante y acartonada y sus huesos se debilitaban, mientras el volumen de su musculatura se reducía cada vez más. Mi mano zurda que se encontraba disecándolo a través de su nuca, se movió para sujetar al pirata por la parte delantera de su garganta. Sin soltar mi agarre, hice que mi mano volviese a unirse a mi muñeca, arrastrando el cuerpo de ese hombre. Mantuve la arena del terreno sosteniendo sus muñecas para evitar que intentase a hacer algo, mientras tiraba de él para sacarlo del sarcófago en el que estaba enterrado. Rápidamente quedó suspendido en el aire ante mí. Lo sostenía del cuello mientras mi arena le aprisionaba sus extremidades, extendiendo sus brazos a los lados. Pude ver como en una de sus manos sostenía una pistola... pistola que habría intentado usar contra mí una vez desembarcó.

Sus brazos, manos y piernas se notaban cada vez más esqueléticos. Su peso se estaba desvaneciendo, provocando que la ropa le quedase cada vez más holgada. Su calzado cayó sobre la arena y su pantalón habría hecho lo mismo de no ser por su cinturón. Mientras tanto, provoqué que la arena que inmovilizaba su mano armada, le quitase la pistola y me la diese a mí, dejándola caer sobre mi mano derecha. — Creo en la justicia retributiva... y aún me debes algo para equilibrar la balanza. — Recordar el disparo del yonko me desequilibró por un momento y, sostener a ese pirata en el aire con mi mano izquierda mientras lo secaba, me recordó a la última vez que momifiqué a uno de ellos. Había sido en Ballywood, años atrás antes de que me destinasen al Grand Line. No podía olvidar como en aquel festival de verano, dos piratas abusaron de aquella joven quinceañera que me encontré esa noche. La recordaba como si fuese ayer, la ira me pudo hasta el punto de no poder controlar mi propia Suna Suna no Mi, convirtiéndolos en momias. Me coloqué de nuevo mi semi máscara cubriendo mi cicatriz, con la mirada perdida y clavada en los ojos de ese invasor. Mis dedos inconscientemente se clavaban cada vez más en su tráquea, tenía intención de deshidratarlo por completo hasta que mi mano reclamase por completo su vida. Hasta que oí la voz de Karl.

Mi compañera ya había terminado de hablar por den den Mushi y, no sé qué me estaba diciendo, pero reaccioné mirando hacia ella cuando bromeó diciendo que no matase a ese pirata, que no éramos como ellos. Tras ello volví a mirar a mi presa, apuntándole con su propia pistola al centro de sus ojos. — Aún me debes un disparo... pero es verdad, no soy tirador ¡kakahaha! — lancé la pistola todo lo lejos que pude hacia la playa. No sabía qué estaba pensando ese hombre pero tampoco me importaba. — Shigan — dije sin que se lo esperase de una forma tranquila, lanzando el dedo índice de mi mano derecha a toda velocidad sobre su ojo diestro. — No tengo un cañón a mano para devolver el cañonazo que recibí... pero algo es algo. Un disparo por un disparo, deuda pagada — retiré mi dedo índice ensangrentado de su cara, limpiándomelo con su camiseta mientras la sangre del propio tipo caía por su ojo derecho como si fuesen lágrimas.

Tras ello lo estampé de vuelta contra el suelo de la playa boca abajo mientras la arena lo volvía a inmovilizar de pies y manos, sentándome sobre su espalda sin perder el contacto de mi mano izquierda con su cuello, que volvía a agarrarle de la nuca por si se atrevía a intentar hacer algo. No me había dado cuenta pero Fuguwu también se había desplazado hasta nuestra posición, llevando a otro de los piratas con él. — ¿Los tiramos al volcán? — pregunté a mis compañeros, bromeando. — Con lo tranquilos que estábamos... yo sólo quería dar un paseo. — Aquellos pobres inconscientes no sabían donde se estaban metiendo en el momento en el que nos bombardearon, pero eso ya no era nuestro problema. — Por cierto... ¿qué comemos hoy, Fugu? — Me rugieron las tripas, sólo había que esperar a que viniesen a por lo poco que quedaba de ellos y se deshiciesen de los barcos parados en nuestra costa. La justicia había vuelto a ganar.


Resumen

Bélico

Gastos

Karmas aplicados
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 9794 + 0 = 9794
Energia: 3179 - 1248 = 1931
Espiritu: 2199 + 0 = 2199


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RE: Presente Absoluto / T9 - Social Piratismo - por Apolo Bahía - 03-02-2026, 08:50 PM

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