Un prisionero justo [AV. T2] [Presente Abs.]
#15
La vikinga no tenía una mirada lo suficientemente veloz como para captar cada movimiento a tiempo, y menos aún cuando ocurrían por encima de su campo visual, pero no necesitaba ver para saber que algo había cambiado. Sintió el peso desaparecer de sus hombros en un instante y reconoció de inmediato el impulso ágil de Akira, que saltó con precisión desde su posición y se lanzó hacia un árbol cercano, continuando su avance por lo alto de las ramas con la soltura de un mono entre la maleza.
 
Sigrid alzó la vista un segundo después, siguiendo su recorrido más por intuición que por reflejos, y esbozó una sonrisa satisfecha, quizá no era la más rápida para reaccionar, pero su cuerpo y sus sentidos le bastaban para entender que el plan estaba funcionando y que cada uno en la División 93 estaba ocupando el lugar que mejor sabía desempeñar. Diría que apenas unos segundos después una piedra se estrelló contra el suelo justo frente a Enji, lo bastante cerca como para levantar tierra y hacerla saltar en todas direcciones. Sigrid se sobresaltó de inmediato, tensando el cuerpo por puro reflejo, mientras el sargento pervertido comenzaba a gritar y vociferar como si el mundo se estuviera cayendo a pedazos, agitando los brazos y soltando improperios sin orden ni concierto.
 
La vikinga, sin embargo, no se sorprendió por la reacción de Enji, ya sabía que él era así y que el ruido parecía ser su estado natural. Lo que sí le llamó poderosamente la atención fue la fuerza del lanzamiento, quienquiera que hubiera arrojado aquella roca lo había hecho con tal potencia que había dejado un pequeño hoyo en el suelo, una señal clara de que no se trataba de una simple advertencia ni de un acto torpe, sino de alguien con fuerza de sobra y muy mala puntería o una puntería peligrosamente buena. —Akira, ten cuidado— Gritó la vikinga mientras miraba hacia arriba.
 
Un momento después, otro estruendo sacudió el claro, un árbol entero cayó al suelo, pero no de manera natural, sino como si algo lo hubiera golpeado con una fuerza brutal hasta partir su equilibrio y hacerlo desplomarse sin misericordia. Ese fue el instante en que Sigrid reaccionó de verdad. Sin pensarlo dos veces tomó su alabarda y se preparó, clavando los pies en la tierra y tensando el cuerpo, aunque ni siquiera sabía hacia dónde apuntar, la amenaza era real, pero invisible, y eso la inquietaba más que cualquier enemigo a la vista, pero no pasó ni un parpadeo cuando la situación cambió por completo, sobre la espalda del prisionero apareció una figura ágil y oscura, un animal que se había movido con tal rapidez que parecía haber surgido de la nada. Era un mono o más bien un chimpancé, aferrado con fuerza, los ojos brillantes y el cuerpo tenso como un resorte a punto de saltar.
 
—Oww, pero si es un animalito— murmuró Sigrid casi de inmediato, bajando un poco la guardia por puro instinto, su voz volviéndose sorprendentemente dulce ante aquella visión. Para ella, pese a todo el caos, seguía siendo una criatura viva, y su primera reacción no fue la violencia, sino la curiosidad y el impulso de acercarse, quizá incluso de acariciarlo. Sin embargo, no tuvo ni la más mínima oportunidad, antes de que pudiera dar un solo paso o decir algo más, Enji ya se había lanzado al ataque, moviéndose con una brusquedad que rompió el momento y obligó a Sigrid a tensarse de nuevo.
 
—¿Pero qué estás haciendo?— espetó Sigrid con un tono cargado de furia genuina, dando un paso al frente con la alabarda aún en mano, aunque sin llegar a interponerse del todo. Su instinto protector se había encendido de golpe, pero también sabía que quien estaba actuando era un compañero, alguien de su propia división, y por mucho que le hirviera la sangre no iba a levantar su arma contra un amigo. Aun así, su ceño fruncido y la tensión en sus hombros dejaban claro que no aprobaba en absoluto lo que veía. —No le hagas esas cosas a un animalito— añadió con voz firme, casi dolida, porque en su mente seguía sin encajar la idea de que aquella criatura tuviera relación alguna con el prisionero.
 
Había escuchado que este había pronunciado un nombre, sí, pero Sigrid lo tomó como algo casual, quizá el nombre del mono, una llamada desesperada o un vínculo simple entre humano y bestia, y no como la señal de algo más oscuro. Para ella, hasta que se demostrara lo contrario, aquello no era más que un animal asustado atrapado en medio de una situación que no comprendía.
[Imagen: Ndhw6vS.jpeg]
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RE: Un prisionero justo [AV. T2] [Presente Abs.] - por Sigrid Birkisson - 03-02-2026, 09:20 PM

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