04-02-2026, 05:48 AM
Hiiragi no pudo evitar dejar salir una bocanada de aire que sonó más como un bufido que otra cosa cuando notó como su nueva patada impactaba sin lograr siquiera incordiar a su prospecto de capitán el cual había optado por declarar en voz alta algo que la humink consideraba obvio, el hecho de que ante cualquier peligro real ella sería la primera en caer -Soy una comerciante, por supuesto que no voy a durar ni un parpadeo si aparece un enemigo, por eso es que estamos haciendo este entrenamiento.- comentó mientras dejaba salir la frustración de ser tan inofensiva junto a las palabras y su aliento agitado.
Lo siguiente sería lo peor, el peli-morado tomaría la ofensiva dejándose desplazar por el movimiento de aquellas gigantes galletas mágicas que utilizaba gracias a su Akuma no Mi, la joven de ojos rojos sabía que vendría a por ella, pero no era capaz de seguir el ritmo de la galleta ni a su atrevido jinete que sin miramientos dejaría una nalgada que resonaría en el claro haciendo un ruido que fue seguido por el quejido adolorido de chica conejo.
-¡Auch!- gritó frustrada y adolorida mientras daba un saltito en el lugar haciendo chapotear un poco el lodo que se estaba empezando a formar con la tierra negra de la selva, hidratada con la repentina pero natural lluvia que había comenzado a caer en la zona donde estaban -Eso de castigarme suena muy mal Iggy.- comentó sin verle la gracia al asunto pues aquel golpe que para ella había sido ineludible probablemente era una nalgada común y corriente para el rockero.
-Si das todas las nalgadas así entendería que ninguna mujer quiera pasar más de una noche contigo.- agrego en broma mientras sus orejas empapadas caían por un momento por la relajación de la peli-blanca antes de volver a prepararse para seguir con el entrenamiento, sin embargo su agudo oído de Leporidae detecto algo que era diferente en el claro, algo que le llamó poderosamente la atención pues podía ser la oportunidad de evitar recibiendo ataques.
Las pisadas de algo o mejor aún para la humink, Alguien llegando al lugar, una oportunidad de ella no desperdiciaría -Espera, espera, parece que hay alguien más aquí y no queremos incordiar.- dijo mientras señalaba a su izquierda al individuo que se había acercado entrando al claro -Muy buenas tardes...- Hiiragi se tomó un momento para observar al individuo que tenía ante ella antes de seguir
-... Encantador caballero.- dijo de forma honestamente interesada mientras dedicaba otra buena mirada al nuevo individuo que se había hecho presente en el claro. Con un gesto cordial Hiiragi se inclinó para saludar antes de remover la munición de su arma mientras seguía hablando -Me disculpo si estamos ocupando su coto de caza o un lugar donde usted acampa regularmente- agregó mientras acomodaba el rifle en su espalda con la correa bien asegurada, no quería ser descortés ni lucir amenazante ante el individuo que acababa de hacerse presente dándole la oportunidad de relajarse platicando un poco más a la ligera.
La joven caminaba tranquila, con seguridad en su rostro pues no esperaba más que buenas intenciones de la gente que había en Samba por lo general -Soy Hiiragi Kamikiri, una humilde comerciante ambulante y aquel es Iggy un amigo que me ayudaba a entrenarme un poco.- dijo mientras señalaba a su propia espalda, donde pudiera estar el hombre de pelo purpura que debería encontrarse para entonces a unos cuatro metros detrás de ella -¿Qué trae a un encantador caballero como usted por estos lugres? Aquí no tengo mi mercancía pero si está en la selva para recolectar algún recurso quizás pueda ayudarle a comprarlo más fácilmente.- explicó mientras sonreía mirando al hombre del chubasquero, apreciando la forma de su rostro, su musculatura mientras pensaba en lo generoso que era el Reino de Samba pues incluso en un día lluvioso podía ofrecerle cosas tan hermosas como un individuo de apariencia sobresaliente salvándola de un doloroso entrenamiento.
La joven de ojos color rubí no estaba incomoda a pesar de estar prácticamente desnuda ante un desconocido, la poca ropa que traía no era tan diferente de lo que una pudiera llevar en las playas de Samba o en el Centro de Danza Tradicional -Ah, lo que si tengo es tal vez un poco de jugo de zanahorias endulzado localmente.- comentó mientras cruzaba su brazo derecho bajo el busto y con la zurda ponía el dedo índice en su labio inferior en un gesto pensativo -No puedo venderle la botella porque ya está empezada pero puedo ofrecerle un trago para probar y recomendarle al vendedor que fabrica estos jugos endulzados.- agregó mientras sonreía feliz de saber que seguramente Iggy no la molestaría con seguir entrenando mientras hablaba con el hombre que de momento tenía toda la atención de la comerciante -Por todos los mares, Primero Kazan, y luego Gustoso ¿Estoy en una racha de cruzarme con hombres de mi tipo o algo? ¿Sera soltero?- el corazón de la jovencita se encontraba ya acelerado por el ejercicio pero las facciones y presencia del pelinegro no ayudaban a que su corazón se desacelerase.
Lo siguiente sería lo peor, el peli-morado tomaría la ofensiva dejándose desplazar por el movimiento de aquellas gigantes galletas mágicas que utilizaba gracias a su Akuma no Mi, la joven de ojos rojos sabía que vendría a por ella, pero no era capaz de seguir el ritmo de la galleta ni a su atrevido jinete que sin miramientos dejaría una nalgada que resonaría en el claro haciendo un ruido que fue seguido por el quejido adolorido de chica conejo.
-¡Auch!- gritó frustrada y adolorida mientras daba un saltito en el lugar haciendo chapotear un poco el lodo que se estaba empezando a formar con la tierra negra de la selva, hidratada con la repentina pero natural lluvia que había comenzado a caer en la zona donde estaban -Eso de castigarme suena muy mal Iggy.- comentó sin verle la gracia al asunto pues aquel golpe que para ella había sido ineludible probablemente era una nalgada común y corriente para el rockero.
-Si das todas las nalgadas así entendería que ninguna mujer quiera pasar más de una noche contigo.- agrego en broma mientras sus orejas empapadas caían por un momento por la relajación de la peli-blanca antes de volver a prepararse para seguir con el entrenamiento, sin embargo su agudo oído de Leporidae detecto algo que era diferente en el claro, algo que le llamó poderosamente la atención pues podía ser la oportunidad de evitar recibiendo ataques.
Las pisadas de algo o mejor aún para la humink, Alguien llegando al lugar, una oportunidad de ella no desperdiciaría -Espera, espera, parece que hay alguien más aquí y no queremos incordiar.- dijo mientras señalaba a su izquierda al individuo que se había acercado entrando al claro -Muy buenas tardes...- Hiiragi se tomó un momento para observar al individuo que tenía ante ella antes de seguir
-... Encantador caballero.- dijo de forma honestamente interesada mientras dedicaba otra buena mirada al nuevo individuo que se había hecho presente en el claro. Con un gesto cordial Hiiragi se inclinó para saludar antes de remover la munición de su arma mientras seguía hablando -Me disculpo si estamos ocupando su coto de caza o un lugar donde usted acampa regularmente- agregó mientras acomodaba el rifle en su espalda con la correa bien asegurada, no quería ser descortés ni lucir amenazante ante el individuo que acababa de hacerse presente dándole la oportunidad de relajarse platicando un poco más a la ligera.
La joven caminaba tranquila, con seguridad en su rostro pues no esperaba más que buenas intenciones de la gente que había en Samba por lo general -Soy Hiiragi Kamikiri, una humilde comerciante ambulante y aquel es Iggy un amigo que me ayudaba a entrenarme un poco.- dijo mientras señalaba a su propia espalda, donde pudiera estar el hombre de pelo purpura que debería encontrarse para entonces a unos cuatro metros detrás de ella -¿Qué trae a un encantador caballero como usted por estos lugres? Aquí no tengo mi mercancía pero si está en la selva para recolectar algún recurso quizás pueda ayudarle a comprarlo más fácilmente.- explicó mientras sonreía mirando al hombre del chubasquero, apreciando la forma de su rostro, su musculatura mientras pensaba en lo generoso que era el Reino de Samba pues incluso en un día lluvioso podía ofrecerle cosas tan hermosas como un individuo de apariencia sobresaliente salvándola de un doloroso entrenamiento.
La joven de ojos color rubí no estaba incomoda a pesar de estar prácticamente desnuda ante un desconocido, la poca ropa que traía no era tan diferente de lo que una pudiera llevar en las playas de Samba o en el Centro de Danza Tradicional -Ah, lo que si tengo es tal vez un poco de jugo de zanahorias endulzado localmente.- comentó mientras cruzaba su brazo derecho bajo el busto y con la zurda ponía el dedo índice en su labio inferior en un gesto pensativo -No puedo venderle la botella porque ya está empezada pero puedo ofrecerle un trago para probar y recomendarle al vendedor que fabrica estos jugos endulzados.- agregó mientras sonreía feliz de saber que seguramente Iggy no la molestaría con seguir entrenando mientras hablaba con el hombre que de momento tenía toda la atención de la comerciante -Por todos los mares, Primero Kazan, y luego Gustoso ¿Estoy en una racha de cruzarme con hombres de mi tipo o algo? ¿Sera soltero?- el corazón de la jovencita se encontraba ya acelerado por el ejercicio pero las facciones y presencia del pelinegro no ayudaban a que su corazón se desacelerase.
Jummping Bunny
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