04-02-2026, 07:22 AM
Alzarla vista y enfrentarse a su rostro níveo, sus ojos azules como Orquídeas salvajes en campo de hielo, penetrantes vivos y azarosos, tanto que Maki con sus ojos color miel dorada se sentían avergonzados, temerosos y presas de un temor irracional cargado de misterio y delirio, un delirio fogoso y dominante que se posaba en su alma y le gritaba que no era merecedora, no era digna y no era capaz de soportar nada de lo que esos cabellos dorados como rayos de sol le pudieran ofrecer. Débil. Derrotada. Cansada. Destruida por el simple hecho de su desnudez frente a la elegancia de las vestiduras de su “protegida” Maki se sintió una basura sin sentido, sin rumbo y sin una dirección ni siquiera donde apuntar sus puños o dirigir su tonada.
Inservible.
Sus labios eran pura miel, un furor quiso recorrer su cuerpo y se sentía como en un viaje astral para descubrir nuevamente una gama enrevesada de mil sensaciones. Una electricidad que fluía desde el roce de los pétalos de la hembra que tenía al frente que por instantes la dominaba en el amor pero se dejaba llevar por la fuerza Maki la describió como un inconmensurable e incalculable fuerza de la naturaleza y frente a ello estaba desarmada.
Inútil.
Opuso resistencia, pero una fútil y débil, Maki se sintió fuerte en dominancia, con el néctar en su paladar solo deseaba saborear a que sabía el cielo y ese cielo parecía hecho solo para ella, sus manos danzaron por su cintura, firme, pero delicada, una de abeja, dispuesta a picar su corazón y robarse el polen de su aliento. Entonces lo recordó, que estaba sola en el mundo, en esta parte de su vida solo no tenía a nadie, y cuando resbalo del cariño de la rubia, paso lo que suponía, nadie la detendría, caería al vacío como un desecho un trozo de carne que nadie deseaba comprar, vender ni mucho menos consumir. Podrida… despreciada.
Desastrosa.
Sus rodillas impactaron las tablas de la casa aparentemente desolada y sus puños cayeron junto a sus primeras lagrimas y las mentiras surgieron de sus labios… —Estoy… bien, solo… necesito descansar, dormir un momento, quizás… no se. En realidad, solo… necesito tiempo…— Maki desnuda en el suelo se limpió las mejillas con el dorso de la mano. Se sentía un bulto gris y hecho pedazos con los músculos desgarrados y fofos. Cansados. Vueltos papilla, pero cuando el suave resplandor de sus caricias elevaron su rostro Maki sintió que su corazón crecía una talla, pues sentía que con ese simple echo, esos dos dedos, ese tacto de apenas dos centímetros de piel en su barbilla era suficientes para salvarla, para darle un día más de vida, una esperanza u una luz tan potente que nada más podría hacerla caer. Ese poder tenía esta mujer sobre Maki. Un poder que… inexplicablemente no sabía que alguien tuviera sobre ella siempre aparentando lo que no era… … … ser fuerte cuando era un cañón de cristal.
Maki deseo por fin llorar… desde que había sufrido aquel accidente donde su hermana fue asesinada por su propia obra, no había llorado… estuvo a punto, pero algo la detuvo… una bofetada. El rubor se convirtió en ira, pero algo peor… un despertar, la sangre caliente de Maki salió fuera y como un veneno en la sangre que estaba agolpado desde que salió de la academia de la marina… exploto. Sus dientes apretados, sus labios contorsionados en ira… una respuesta inmediata emergio y sus manos como zarpas quisieron romperle el cuello a la joven de piel de porcelana. Entonces recordó que ella también le había abofeteado, pero por error. Un error que comenzaría su historia, una donde se entrelazarían para siempre o nunca más. pero una al fin y al cabo… cuando ella cayo junto a Maki sintió empatía, contrariada esa iría retrocedió y fue reemplazada por otros sentimientos que no lograba identificar, un sentimiento de piedad.
El rose palpitante e deus labios, la boca temerosa de Maki temía volver a tocarla, a sentir su miel, su dulzor sofocante pero deseable y vital. Tanto fue el amor inicial que ella le entrego a Maki que finalmente rompería el cántaro, la dejaría repleta y sin más opción dejaría salir todo ese cariño, pero su cariño no era convencional, era perverso y arrollador un amor de temer y del que pocos se volvían asiduos pues sabia que era tan fogosa que nadie la soportaba por mucho tiempo y por ello. Siempre como una loba. Prefería marchar sola.
El calor de su abrazo era maldito… un embrujo, un sortilegio lanzado por su hermosa hechicería, Maki no era asidua a romances con chicas, lo consideraba un tabu, pero últimamente estaba teniendo ganas de experimentar cosas nuevas y aunque lo sabia, se escudaba en las drogas en el descontrol y en el AUCH!!!... los dientes de la mujer le mordieron suavemente después mas duro y Maki apenas arranco un chillido, más bien una queja de sorpresa… le agarro el cabello fuerte.
Ante su pregunta Maki endureció su rostro, su cuello comenzó a sangrar… se sacudió la cabeza y sin previo aviso se levantó… tomo por el cuello a la mujer, con una violencia que parecía ser poseída por el dios de la fuerza, un señor apoteósico encargado de traer el apocalipsis… —TU… TUUUU QUE ME HAS HECHO BRUJA!!!— El agarre era poderoso… con toda su fuerza. Y solo se detuvo cuando ambas chocaron contra em muro… la muralla vibro, un espejo cayo al suelo rompiéndose en mil pedazos… ahí Maki miro por el rabillo del ojo el monstruo que dormía en ella y comenzó a apretar lentamente pero duro, mucho más duro… quitándole la respiración a la mujer… hasta que de pronto… se dio cuenta de lo que hacia su respiración agitada. Sus músculos acalambrados, sus piernas débiles. Su cuello… se toco el cuello. Sangre. Roja, poderosa, potente, torció su vista nuevamente a ella y tomando el cuello de la ropa de la chica con una fuerza inhumana la rasgo completamente.
Ahí la contemplo solo un segundo y le ataco… —Yo te mostrare como se muerde Maldita Bruja!!— Una mano convertida en zarpa se lanzo contra el hombro de la Liberada del yugo de dios. Fuerte y firme y la otra a la mano derecha para inmovilizarla… su boca en cambio hambrienta. Se volvió al suave terso y delicado pecho derecho de la mujer… su lengua danzo entre las colinas de lujuria, deseando arrancarle suspiros desenfrenados, repentinos y deliciosos. Aquel pezón de la muchacha estaba erecto y ansioso, Maki se medió acuclillo para llegar mejor a cada parte de su presa su lengua lamio y su boca engullo don deleite poco a poco hasta que ambas tetas de la muchacha habían probado y conocido el perfume de su aliento. Sus dientes quisieron morder, crear una malvada marca en cada pecho pero se contuvo.
Poco a poco sus manos liberaron el agarre de su amante y a recorrerla para acechar su vagina, su culo, sus tetas… Maki elevo su mano hasta el rostro de ella mientras lamia su abdomen… deseaba bajar par descubrir su tesoro maspreciado. Empujando su rostro contra la pared que nuevamente vibro ante la fuerza del cuerpo de ella sometido. Metio su dedo pulgar en medio de sus labios, superficialmente penetrándolos, para llegar a su lengua… y poco a poco bajo para encontrarse con ropas rasgadas y placeres ocultos… Maki podira haber continnuado rajando las ropas de ella, pero en cambio se levantó, se irguió en toda su altura, la volteo contra el muro… sus tetas aplastadas contra él le calentaban todas sus partes, sentía que se mojaba, una sensación que incluso con algunos hombres le costaba sentir. Esta excitada caliente y lista. Maki presiono su cuerpo contra ella, su pelvis contra su culo. Tomo las manos de la monja y las llevo lentamente a su zona V , que reconocieran el monte de venus de su pertenencia para que investigara, para que supiera que estaba dispuesta a ser explorada… ahora con ella de espaldas, Maki recorrido sus firmes y joviales pechos, su abdomen y lentamente sus dedos bajaron como un rio de plata sobre el sexo de la chica queriendo saber el grado de suavidad que tenia para ella. —Dime cariño… estas lista para que te ame?— Dijo Maki mordisqueando suavemente el odio de ella deseando darle placer. Inconmensurable y sin límites.
Inservible.
Sus labios eran pura miel, un furor quiso recorrer su cuerpo y se sentía como en un viaje astral para descubrir nuevamente una gama enrevesada de mil sensaciones. Una electricidad que fluía desde el roce de los pétalos de la hembra que tenía al frente que por instantes la dominaba en el amor pero se dejaba llevar por la fuerza Maki la describió como un inconmensurable e incalculable fuerza de la naturaleza y frente a ello estaba desarmada.
Inútil.
Opuso resistencia, pero una fútil y débil, Maki se sintió fuerte en dominancia, con el néctar en su paladar solo deseaba saborear a que sabía el cielo y ese cielo parecía hecho solo para ella, sus manos danzaron por su cintura, firme, pero delicada, una de abeja, dispuesta a picar su corazón y robarse el polen de su aliento. Entonces lo recordó, que estaba sola en el mundo, en esta parte de su vida solo no tenía a nadie, y cuando resbalo del cariño de la rubia, paso lo que suponía, nadie la detendría, caería al vacío como un desecho un trozo de carne que nadie deseaba comprar, vender ni mucho menos consumir. Podrida… despreciada.
Desastrosa.
Sus rodillas impactaron las tablas de la casa aparentemente desolada y sus puños cayeron junto a sus primeras lagrimas y las mentiras surgieron de sus labios… —Estoy… bien, solo… necesito descansar, dormir un momento, quizás… no se. En realidad, solo… necesito tiempo…— Maki desnuda en el suelo se limpió las mejillas con el dorso de la mano. Se sentía un bulto gris y hecho pedazos con los músculos desgarrados y fofos. Cansados. Vueltos papilla, pero cuando el suave resplandor de sus caricias elevaron su rostro Maki sintió que su corazón crecía una talla, pues sentía que con ese simple echo, esos dos dedos, ese tacto de apenas dos centímetros de piel en su barbilla era suficientes para salvarla, para darle un día más de vida, una esperanza u una luz tan potente que nada más podría hacerla caer. Ese poder tenía esta mujer sobre Maki. Un poder que… inexplicablemente no sabía que alguien tuviera sobre ella siempre aparentando lo que no era… … … ser fuerte cuando era un cañón de cristal.
Maki deseo por fin llorar… desde que había sufrido aquel accidente donde su hermana fue asesinada por su propia obra, no había llorado… estuvo a punto, pero algo la detuvo… una bofetada. El rubor se convirtió en ira, pero algo peor… un despertar, la sangre caliente de Maki salió fuera y como un veneno en la sangre que estaba agolpado desde que salió de la academia de la marina… exploto. Sus dientes apretados, sus labios contorsionados en ira… una respuesta inmediata emergio y sus manos como zarpas quisieron romperle el cuello a la joven de piel de porcelana. Entonces recordó que ella también le había abofeteado, pero por error. Un error que comenzaría su historia, una donde se entrelazarían para siempre o nunca más. pero una al fin y al cabo… cuando ella cayo junto a Maki sintió empatía, contrariada esa iría retrocedió y fue reemplazada por otros sentimientos que no lograba identificar, un sentimiento de piedad.
El rose palpitante e deus labios, la boca temerosa de Maki temía volver a tocarla, a sentir su miel, su dulzor sofocante pero deseable y vital. Tanto fue el amor inicial que ella le entrego a Maki que finalmente rompería el cántaro, la dejaría repleta y sin más opción dejaría salir todo ese cariño, pero su cariño no era convencional, era perverso y arrollador un amor de temer y del que pocos se volvían asiduos pues sabia que era tan fogosa que nadie la soportaba por mucho tiempo y por ello. Siempre como una loba. Prefería marchar sola.
El calor de su abrazo era maldito… un embrujo, un sortilegio lanzado por su hermosa hechicería, Maki no era asidua a romances con chicas, lo consideraba un tabu, pero últimamente estaba teniendo ganas de experimentar cosas nuevas y aunque lo sabia, se escudaba en las drogas en el descontrol y en el AUCH!!!... los dientes de la mujer le mordieron suavemente después mas duro y Maki apenas arranco un chillido, más bien una queja de sorpresa… le agarro el cabello fuerte.
Ante su pregunta Maki endureció su rostro, su cuello comenzó a sangrar… se sacudió la cabeza y sin previo aviso se levantó… tomo por el cuello a la mujer, con una violencia que parecía ser poseída por el dios de la fuerza, un señor apoteósico encargado de traer el apocalipsis… —TU… TUUUU QUE ME HAS HECHO BRUJA!!!— El agarre era poderoso… con toda su fuerza. Y solo se detuvo cuando ambas chocaron contra em muro… la muralla vibro, un espejo cayo al suelo rompiéndose en mil pedazos… ahí Maki miro por el rabillo del ojo el monstruo que dormía en ella y comenzó a apretar lentamente pero duro, mucho más duro… quitándole la respiración a la mujer… hasta que de pronto… se dio cuenta de lo que hacia su respiración agitada. Sus músculos acalambrados, sus piernas débiles. Su cuello… se toco el cuello. Sangre. Roja, poderosa, potente, torció su vista nuevamente a ella y tomando el cuello de la ropa de la chica con una fuerza inhumana la rasgo completamente.
Ahí la contemplo solo un segundo y le ataco… —Yo te mostrare como se muerde Maldita Bruja!!— Una mano convertida en zarpa se lanzo contra el hombro de la Liberada del yugo de dios. Fuerte y firme y la otra a la mano derecha para inmovilizarla… su boca en cambio hambrienta. Se volvió al suave terso y delicado pecho derecho de la mujer… su lengua danzo entre las colinas de lujuria, deseando arrancarle suspiros desenfrenados, repentinos y deliciosos. Aquel pezón de la muchacha estaba erecto y ansioso, Maki se medió acuclillo para llegar mejor a cada parte de su presa su lengua lamio y su boca engullo don deleite poco a poco hasta que ambas tetas de la muchacha habían probado y conocido el perfume de su aliento. Sus dientes quisieron morder, crear una malvada marca en cada pecho pero se contuvo.
Poco a poco sus manos liberaron el agarre de su amante y a recorrerla para acechar su vagina, su culo, sus tetas… Maki elevo su mano hasta el rostro de ella mientras lamia su abdomen… deseaba bajar par descubrir su tesoro maspreciado. Empujando su rostro contra la pared que nuevamente vibro ante la fuerza del cuerpo de ella sometido. Metio su dedo pulgar en medio de sus labios, superficialmente penetrándolos, para llegar a su lengua… y poco a poco bajo para encontrarse con ropas rasgadas y placeres ocultos… Maki podira haber continnuado rajando las ropas de ella, pero en cambio se levantó, se irguió en toda su altura, la volteo contra el muro… sus tetas aplastadas contra él le calentaban todas sus partes, sentía que se mojaba, una sensación que incluso con algunos hombres le costaba sentir. Esta excitada caliente y lista. Maki presiono su cuerpo contra ella, su pelvis contra su culo. Tomo las manos de la monja y las llevo lentamente a su zona V , que reconocieran el monte de venus de su pertenencia para que investigara, para que supiera que estaba dispuesta a ser explorada… ahora con ella de espaldas, Maki recorrido sus firmes y joviales pechos, su abdomen y lentamente sus dedos bajaron como un rio de plata sobre el sexo de la chica queriendo saber el grado de suavidad que tenia para ella. —Dime cariño… estas lista para que te ame?— Dijo Maki mordisqueando suavemente el odio de ella deseando darle placer. Inconmensurable y sin límites.

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