[Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra)
#1
Día 53 de Invierno, Año 10.
Callejón trasero de una taberna.
Mira que ya me lo decía Stanford: «Un día te van a partir la cara, St. George». 


Tenía razón. Me tragué la sangre y limpié los restos de las comisuras con el antebrazo. Supongo que me había malacostumbrado a solucionar todo con el poder de la palabra, pero el hombre que estaba ante mí iba, en efecto, demasiado ebrio. La dama a mi espalda había ahogado un grito al ver el puñetazo y yo me erguí un poco más para infundir seguridad. 

—Esa ha sido una muy mala idea. 
—¡¡Quítate de en medio, cabronazo!! ¡¡Es mi puta mujer!!

El tiempo tratando con borrachos me había enseñado que no distaban de simples animales. El modo más eficaz de aplacarlos no consistía en gritar más o dar el golpe más fuerte, sino en sostener la mirada del modo en que mis pupilas hendían las ajenas, templar las emociones y repetir el mismo mensaje una y otra vez hasta que este calaba, ya fuera por pesadez o intimidación. 

—Mi compañero ha informado a la Marina, así que le recomiendo no agravar la situación. 

Notaba el temblor de la mujer tras de mí. No debía ser mucho mayor que yo, quizás un par de años. Al servirles la comida en el bar, no me habían pasado desapercibido el exceso de maquillaje para cubrir el hematoma del cuello ni tampoco la forma en que se hacía cada vez más y más pequeñita mientras aquel sujeto se crecía jarra tras jarra de cerveza. 

El grandullón vaciló. La cólera le enrojecía un rostro orondo y tan grasiento como sus cabellos. No esperé que fuera a arremeter tan pronto. Sus manos se cerraron sobre el cuello de mi chaleco. Sí, puede que en esa ocasión la situación se me hubiera escapado de las manos, pero juré que si me rompía chaleco o camisa le iba a sacar hasta la última moneda. 

—¡¡Déjalo, Greg!! —exclamó ella. 
Sé, por la escena que había encontrado en el callejón trasero del bar, que ya no era solo un hematoma en el cuello lo que tenía. Ninguna mujer debería presentar tantas contusiones en el cuerpo. 
—¡¿Te acuestas con él, Sandy?! ¡¿Es eso?! ¡Eres una zo…!
—Me estás empezando a tocar las narices —siseé. 

Debió percibir algo en mí, porque enmudeció. Desconozco si fue el tono gélido, la severidad con la que continuaba sosteniendo su mirada o el hecho de que ni agarrándome de ese modo me levantaba lo más mínimo del suelo. La cuestión es que, en ese breve silencio, encontré la brecha de duda necesaria para zafarme de sus manos. 

—Hazme caso, Greg. —Me ajusté la ropa. Me había costado demasiado conseguirla como para consentir una sola arruga—. Vuelve dentro, deja que te sirva un par de vasos de agua y hablemos. 

Llegué a creer que lo tenía controlado. 
«Un día te van a partir la cara, St. George». Aquella dichosa frase se repitió en bucle cuando su puño impactó en mi estómago y el aire desapareció de golpe. Esta vez sí, se me doblaron las rodillas y caí al suelo boqueando por una pizca de oxígeno. Sandy gritó. 

Mientras arañaba una fuerza inexistente para levantar y recibía el pisotón en la espalda que me devolvía al asfalto de gravilla, maldije saber que Stanford en realidad no había ido a avisar a nadie. 

Ya me lo había advertido: «En esto estás solo, St. George. No voy a arriesgar el negocio ni mi integridad». 
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[Pasado] Un nuevo propósito (priv. Dimitri y Nyra) - por Dimitri St. George - 04-02-2026, 08:37 PM

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