[Pasado] La joya y la ladrona (Priv. Dimitri y Choi)
#3
Pensé que iba a morir.
Creí ser alcanzado por una de las manos de Jorek e imaginé aquella fuerza bruta arrastrarme hasta las profundidades del barco. El ramalazo de pánico me hizo revolverme. Asesté, sin éxito, un par de manotazos al aire.

—Oye, muchacho…

No. Aquella voz no pertenecía a Jorek ni a ninguna que hubiera escuchado. Ante mí se hallaba un ángel hecho de noche. La máscara y capas de tela distorsionaban la voz dotando a aquella figura de un aura irreal. Me pregunté si, en efecto, había empezado a delirar. El tacto, sin embargo, fue absolutamente sólido y firme cuando me aferré a su brazo y alcancé lo que me ofrecía.

Mastiqué la menta con ganas, sabiendo que me iba la vida en ello. La inflamación ya se había mitigado para cuando escupí las hojas, pero todavía sentía el cuerpo exánime. Lejos escuchaba el rugido colérico de Jorek. Me estremecí. No por miedo sino de asco hacia el único pensamiento que anidaba mi cabeza: «Regresa».

—Tienes que salir de aquí así sea lo último que hagas.

Alcé la vista. Lo único que alcanzaba a distinguir de aquella figura eran las pupilas veladas en sombra. Al amparo de la madrugada y la vegetación ni siquiera distinguí la tonalidad de sus iris.

Tomé una bocanada de aire. Aún aferrado a aquel brazo, lo utilicé de impulso para ponerme de pie. Fue entonces cuando percibí que el ángel de la guarda era considerablemente más menudo y pequeño que yo. Temí por aquel ser. Temí haberlo arrastrado al mismo destino al que arrastré a madre cuando intentó protegerme.

—No deben verte conmigo. —Fue todo lo que pude decir.

No reconocí mi propia voz. La tos la había dejado áspera y rasposa, además de que era la primera vez en años que no necesitaba emplear aquel tono dulzón que a todos parecía encandilar.

Ojalá hubiera podido salir corriendo en ese preciso instante, pero si lo hacía el ataque de tos regresaría. Mi vista traspasaba al ángel, fija a sus espaldas y al riesgo de que los hombres de Jorek aparecieran en cualquier momento.

—Veté. Resguardate. —Traté de soltar su brazo para buscar el apoyo en el árbol—. Me haré cargo.

Callé a la voz que me rogaba volver al camarote de Jorek, callé la que lamentaba haber cometido tal imprudencia, callé la que decía que no se estaba tan mal. Apagué aquel ruido y me aferré al asco, al miedo, a la rabia y a la sensación de la tierra húmeda bajo mis botas tras tres largos años en alta mar.

El ángel llevaba razón: tenía que salir de ahí.
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RE: [Pasado] La joya y la ladrona (Priv. Dimitri y Choi) - por Dimitri St. George - 04-02-2026, 10:30 PM

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