05-02-2026, 01:29 AM
(Última modificación: 05-02-2026, 01:33 AM por Nyra Kuroshiro.)
Las manos del moreno recorrieron mi cuerpo mientras mi mirada quedaba encadenada a la suya con absoluta curiosidad. No me aparté ni un milímetro cuando sus manos llegaron a una altura incluso más baja que la del inicio de mi cola, y mi sonrisa transmitía la diversión que sentía al tratar de descifrar cuánto de todo aquello era fingido y cuánto genuino interés.
Sus palabras acompañaron el teatro y yo reí con elegancia mientras nos alejábamos. Una vez en un lugar más apartado, actué como la típica chica melosa que seducía a su sugar daddy con palabras bonitas y caricias para recibir un pago en forma de regalos. No tenía claro cómo actuaría Kael al respecto, así que tenía varios escenarios preparados. Por ejemplo, si me hubiera regañado en aparente voz baja por ser tan indiscreta, me habría quejado diciéndole que no era para tanto. Sin embargo, él optó por seguir el juego y, tras haber observado también alrededor, alejarnos hacia la pista para mirar todo desde otro ángulo. Siguiendo la dirección de su mirada, hacia la zona sur del establecimiento, amplié mi sonrisa al comprobar que había observado lo mismo que yo.
—Por supuesto, mi vida —dirigí de nuevo mis iris a sus pupilas con la más encantadora de las sonrisas—. Ya sabes que me encanta demostrar al mundo que nadie hace contigo mejor pareja que yo~.
Agarrada nuevamente de su brazo, nos dirigimos hacia el lugar en cuestión. Durante el camino, mis ojos se pasearon por la decoración y el ambiente del lugar, pero mi atención se centraba en los asistentes de la zona sur.
Sí, no acercarse demasiado de primeras a dicha esquina podía ser una buena idea. Bailar relativamente cerca, pero donde aún se escuchara alta la música, podía ser una buena manera de saber quiénes se acercaban a quiénes, por cuánto tiempo y, de ser posible, si se intercambiaban algo bajo las mesas.
Sus palabras acompañaron el teatro y yo reí con elegancia mientras nos alejábamos. Una vez en un lugar más apartado, actué como la típica chica melosa que seducía a su sugar daddy con palabras bonitas y caricias para recibir un pago en forma de regalos. No tenía claro cómo actuaría Kael al respecto, así que tenía varios escenarios preparados. Por ejemplo, si me hubiera regañado en aparente voz baja por ser tan indiscreta, me habría quejado diciéndole que no era para tanto. Sin embargo, él optó por seguir el juego y, tras haber observado también alrededor, alejarnos hacia la pista para mirar todo desde otro ángulo. Siguiendo la dirección de su mirada, hacia la zona sur del establecimiento, amplié mi sonrisa al comprobar que había observado lo mismo que yo.
—Por supuesto, mi vida —dirigí de nuevo mis iris a sus pupilas con la más encantadora de las sonrisas—. Ya sabes que me encanta demostrar al mundo que nadie hace contigo mejor pareja que yo~.
Agarrada nuevamente de su brazo, nos dirigimos hacia el lugar en cuestión. Durante el camino, mis ojos se pasearon por la decoración y el ambiente del lugar, pero mi atención se centraba en los asistentes de la zona sur.
Sí, no acercarse demasiado de primeras a dicha esquina podía ser una buena idea. Bailar relativamente cerca, pero donde aún se escuchara alta la música, podía ser una buena manera de saber quiénes se acercaban a quiénes, por cuánto tiempo y, de ser posible, si se intercambiaban algo bajo las mesas.
