05-02-2026, 03:41 AM
Las voces resonaban en la cabeza de Zhang, quien movía sus largas orejas guiado por un instinto primitivo. La curiosidad era una planta que nunca dejaba de crecer en el corazón de aquel monje; y aunque a veces el cuerpo pedía descanso, escuchar las historias de otros mares siempre había sido del agrado de aquel burro. Esa noche tendría una buena historia que contarles a sus nakamas.
Zhang se encontraba flotando en medio de aquel aire helado que nublaba la vista de todos, excepto la suya. Se había aprovechado del poder de su fruta para pasar desapercibido y, de ese modo, lograr estar cerca de aquellos “invitados”. Envuelto en aquella niebla blanca, el burro se escondió cerca de uno de los árboles del lugar y, sin retomar su forma física, permaneció oculto a unos quince metros de ambas personas, con grandes morrales... ¿Marines?, ¿Cazadores?, ¿Banqueros?.
Y a pesar de su esfuerzo, no logro responder sus dudas, pues a pesar de no verse afectado por su poder, su vista era una mierda. Solo lograba observar siluetas de colores y, si entrecerraba su único ojo, poco a poco distinguía nuevos matices. Se trataba de una mujer por su tamaño y de un ser grande y verde. No tuvo mucho tiempo para analizarlos, pues prefirió ocultarse mejor entre las hojas mientras el efecto de su fruta comenzaba a dispersarse en el aire.
Aquellas dos voces eran tan diferentes y, a la vez, tan particulares, que hacían erizar su pelaje. Zhang se encontraba emocionado; no todos los días eran así de interesantes, y menos en esa selva perdida. El burro soltó un pequeño soplo al aire; ya no se esforzaba por verlos, sino en mantenerse oculto mientras la conversación le seguía resultando interesante.
De pronto, algo cambió en el ambiente. El sonido fue realmente asqueroso, y Zhang hizo una pequeña mueca de desagrado. El hombre verde parecía una persona muy vanidosa y enferma; y la mujer, parecia ser una de esas mandonas... Hmmmm. ¿Qué tan fuerte sería aquella pareja?, era una pregunta no necesitaba responder, pues prefería mantenerse oculto. Evitar conflictos era casi siempre la mejor alternativa.
Silencio, por su parte, se encontraba más tranquilo y, unido a la curiosidad, sacaba su pequeña cabeza bañada en escarcha blanca para ver qué había a su alrededor. Zhang acarició un poco a su amigo mientras le indicaba con la mano que guardara silencio… Aquella no era una tarea fácil, pues el mono no estaría callado mucho tiempo.
Las dos personas se pusieron en marcha, y Zhang optó por mantener la distancia. Algo raro estaba sucediendo y necesitaba saber de qué se trataba; además, hasta no encontrarse con sus nakamas, tendría que asegurarse de que esos hombres no hicieran nada malo. La información era poder, y el viejo errante lo tenía claro. Zhang voló detrás de ellos, manteniendo los quince metros de distancia e intentando permanecer escondido entre las hojas.
Zhang se encontraba flotando en medio de aquel aire helado que nublaba la vista de todos, excepto la suya. Se había aprovechado del poder de su fruta para pasar desapercibido y, de ese modo, lograr estar cerca de aquellos “invitados”. Envuelto en aquella niebla blanca, el burro se escondió cerca de uno de los árboles del lugar y, sin retomar su forma física, permaneció oculto a unos quince metros de ambas personas, con grandes morrales... ¿Marines?, ¿Cazadores?, ¿Banqueros?.
Y a pesar de su esfuerzo, no logro responder sus dudas, pues a pesar de no verse afectado por su poder, su vista era una mierda. Solo lograba observar siluetas de colores y, si entrecerraba su único ojo, poco a poco distinguía nuevos matices. Se trataba de una mujer por su tamaño y de un ser grande y verde. No tuvo mucho tiempo para analizarlos, pues prefirió ocultarse mejor entre las hojas mientras el efecto de su fruta comenzaba a dispersarse en el aire.
Aquellas dos voces eran tan diferentes y, a la vez, tan particulares, que hacían erizar su pelaje. Zhang se encontraba emocionado; no todos los días eran así de interesantes, y menos en esa selva perdida. El burro soltó un pequeño soplo al aire; ya no se esforzaba por verlos, sino en mantenerse oculto mientras la conversación le seguía resultando interesante.
De pronto, algo cambió en el ambiente. El sonido fue realmente asqueroso, y Zhang hizo una pequeña mueca de desagrado. El hombre verde parecía una persona muy vanidosa y enferma; y la mujer, parecia ser una de esas mandonas... Hmmmm. ¿Qué tan fuerte sería aquella pareja?, era una pregunta no necesitaba responder, pues prefería mantenerse oculto. Evitar conflictos era casi siempre la mejor alternativa.
Silencio, por su parte, se encontraba más tranquilo y, unido a la curiosidad, sacaba su pequeña cabeza bañada en escarcha blanca para ver qué había a su alrededor. Zhang acarició un poco a su amigo mientras le indicaba con la mano que guardara silencio… Aquella no era una tarea fácil, pues el mono no estaría callado mucho tiempo.
Las dos personas se pusieron en marcha, y Zhang optó por mantener la distancia. Algo raro estaba sucediendo y necesitaba saber de qué se trataba; además, hasta no encontrarse con sus nakamas, tendría que asegurarse de que esos hombres no hicieran nada malo. La información era poder, y el viejo errante lo tenía claro. Zhang voló detrás de ellos, manteniendo los quince metros de distancia e intentando permanecer escondido entre las hojas.
OFF
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
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?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
