Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo]
#6
Le habría gustado obtener respuestas a sus preguntas antes de que las cosas se descontrolaran, pero así eran las cosas en esa isla endemoniada, un simple descuido y ya hay algo más acechando entre la vegetación.

Chasqueó la lengua y miró hacia el lugar desde donde podía escucharse con claridad el resonar de ramas quebrándose entre la vegetación, seguido de un sonido lastimero similar al que proferían el resto de los animales en el claro. En ese momento ya no podía darse el lujo de estar distraído, así que afinó sus sentidos, justo a tiempo para darse cuenta de que otro dinosaurio, uno de menor tamaño que los que estaban en el claro, venía corriendo con desesperación para después, frenar su marcha y caer en medio del claro.

Un depredador. Un velociraptor…uno solitario. Ese no era el comportamiento normal en esa especie y, más aún, tampoco era normal que, entre los herbívoros, se quedaran tan tranquilos al sentir la amenaza de un carnívoro cerca.

—¡Oye! ¡Ten cuidado! No deberías acercarte así a un animal enfermo, ni siquiera sabes que los afecta o si es contagioso también para los humanos, al menos deja que te de unos guantes y mascarilla —. No era la gran cosa en cuanto a protección, pero si la mujer de verdad pensaba examinar a aquellos animales, era mejor prevenir que lamentar. —Y una cosa más, ese animal es carnívoro, un velociraptor. Estoy casi seguro de que uno como ese casi me come el otro día…Si no estuviera enfermo podría haber intentado convertirte en su almuerzo —. Achinó los ojos, como si eso le permitiera estudiar mejor al animal desde su lugar, pues, aunque había caminado hacia donde estaba la chica, se había quedado atrás de ella, guardando su distancia de seguridad mientras se mordía con fuerza su labio inferior, pensando en la mejor manera de examinar a esas cosas sin arriesgar ninguna de sus extremidades.

¿Habría querido más tiempo para pensar? Sí, pero, de nuevo, la selva le demostraba que no podía descuidarse ni un segundo. No estaba en un laboratorio de cuatro paredes, era un laboratorio vivo, demasiado.

Podía tener mal olfato, pero sus oídos funcionaban bastante bien, tanto que, cuando la mujer de cabellos verdes le gritó que tuviera cuidado, él ya se había movido, dando un salto hacia atrás para quedar a tres metros de ella.

—¡Deja al dinosaurio o terminarás muerta! —. Le gritó desde su sitio, pero fue inútil, después de todo, notó como la chica se echó al animal al hombro. El refunfuñó, pero no tuvo tiempo para decir o hacer más, pues apenas se dio cuenta de los tanques de guerra que venían hacia él, su primer impulso fue saltar sobre la rama de uno de los árboles más cercanos.

Desde su lugar pudo notar que eso no era suficiente y, antes de que sintiera el embate de uno de los animales contra el árbol, tuvo tiempo de saltar a otra rama, alejándose a unos cinco metros del triceratops más cercano a los árboles, es decir, aquel que se había encargado de embestir una de esas gigantes plantas como si no fuera nada.

Sintió que se le secó la garganta, aun a unos 7 metros del suelo, sobre la rama, podía notar como los recién llegados se quejaban tanto como los otros, lucían desesperados, apáticos.

—¿Rabia? No…si fuera rabia se estarían matando los unos a los otros, ellos solo parecen...querer un descanso —. La vista “aérea” le dio una mejor visibilidad del claro, ahí notó lo obvio: Los dinosaurios no podían ser una manada porque pertenecían a distintas especias, todas atraídas ahí por algo o por alguien. —Es casi como si vinieran a morir aquí.

Miró directo hacia el claro, también a los alrededores o, al menos, lo más que le permitía observar la espesura de la jungla, pero, lo cierto es que no había esqueletos o cadáveres en descomposición que sirvieran como referencia para decir que ese sitio podía tratarse de un “cementerio” de dinosaurios, entonces, tenía que ser algo más.

—¡Chica lagarto! Dime ¿Qué notas en ese dinosaurio que atrapaste? —Le gritó a la chica desde arriba, aunque no se fijaba en ella, si no que miraba en la dirección desde donde llegaron los animales. Dándose cuenta de toda la destrucción dejada a su paso.

No solo ahí. Cuando observó hacia otros sitios, desde la rama, pudo notar varios caminos similares. Se notaba que la mayoría de los animales habían llegado en ese mismo estado de desespero.

Suspiró. Por una vez era capaz de admitir que no tenía la más mínima idea de que causaba eso y, aunque quería investigar, temía que aquellos animales pudieran ponerse violentos de repente. No eran chihuahuas, eran criaturas que le triplicaban el tamaño a casi cualquier otro animal considerado grande.

Volvió a morderse el labio y, al final, terminó por saltar del árbol para acercarse a Maki y al velociraptor, volviendo a la seguridad del claro y, nuevamente, quedando a un metro de la criatura y de la chica de cabello verde.

—Esas manchas que tienen en su piel es casi como si sus venas intentaran salirse, lo cual no tiene sentido. Tienen pieles demasiado gruesas para que las venas se noten, de todos modos, no tienen un patrón consistente con lo que sería su sistema circulatorio…es como si estuvieran generando uno nuevo, uno que de paso debilita su piel —. Señaló los espacios huecos entre el plumaje del animal, porque sí…ese animal que debía estar cubierto de plumas tenía varios espacios en los que se notaba directamente el cuero, lo que hacía visible las vetas oscuras. —Yo también estaría desesperado en su lugar. Como sea…me gustaría poder averiguar que tienen, pero…necesito muestras y un lugar para analizarlo… ¿Crees que podríamos cargar a este animal a un lugar más seguro?

Dejó que la pregunta flotara en medio de ambos, pero sabía que eso era casi imposible, porque la selva siempre tiene algo nuevo. Debía estudiar a alguna de esas criaturas ahí y ahora,a provechando la falsa calma que había en el claro.

Léeme, por favor


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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - por Hyákinthos - 05-02-2026, 07:25 AM

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