[Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku)
#12

Owen había sido abrumado por primera vez en todo lo que llevaba en su travesía. Sí, múltiples veces había demostrado cierta frustración e impotencia, era lógico luego de semejante afronta donde su vida estuvo en peligro no una, ni dos, ni tres, sino incontables veces. De hecho, abrir el periódico automáticamente muestra su cara como alguien deseoso de capturar "vivo o muerto". Había consumido algo llamado "fruta del diablo" para obtener ventaja sobre los demás, para "ser especial", por más que Gwen, por activa y por pasiva, le había dicho que ya lo era.

Pese a los grandes problemas que había tenido con Jin Onizuka (Sin más dilación, si estaban en esta situación, en buenísima parte, fue porque él lo había iniciado todo en primer lugar), por primera vez en todo lo que lo había conocido, estaba siendo fuertemente sensato.

 [...]Si hubiera sido un enemigo, habrías perdido mucho más que eso, ¿para qué? ¿Defender a alguien que ya sabe hacerlo según tus propias palabras? —

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-Supongo.-

Se mostró mosqueado, porque pese a que la reprimenda del mafioso no fue tan severa como la de Sohem, se había forzado a no decir "llevas razón", porque utilizó sus propias palabras, como lo ocurrido en Isla del Karate, en su contra, haciendo que entre-cerrara los ojos, aún, con esa expresión de labios apretujados y molestia mientras mantenía sus orbes celeste brillante hacia adelante, sin cesar de caminar con su sujeto a su derecha. Deseaba no querer prestarle atención y, debido al gran ruido y opulencia del casino, podía resultar un poco más complicado. Sin embargo, había una realidad: El hombre de ojos gris-celestinos dejaba en claro que Owen, aunque quisiese negarlo, se había "ablandado" desde que había conocido a la mujer que consideraba la única en su vida. Sus ojos miraban las maquinitas, los ruidos, el repiqueteo y tintineo de berrys y fichas que volaban por doquier al igual que las personas que parecían estar disfrutando su ludopatía sin control, pero los oídos del chico estaban fuertemente puestos en todas y cada una de las palabras que Onizuka le dedicaba, como si le costase ver a los ojos por la vergüenza de no querer admitir que, en buena parte, estaba dando en la tecla -Todo a mi alrededor se vuelve ciego porque...temo...no sé,- ¿Iba a decirlo? Su mano derecha bloqueó su visión momentáneamente, ese gesto que repetía cuando se agobiaba, frotándose el entrecejo con el pulgar e índice un par de veces -temo que la maten antes de que pueda lograr cambiar este mundo de mierda, tío.- sintió un pequeño estremecimiento al utilizar esa manera coloquial, no olvidando el escarmiento que recibió minutos atrás. La mirada del chico se veía entre agobiada y frustrada -Hay mucha gente mala allí fuera, demasiada, tú eres una.-.

Curiosa acusación, ¿Acaso Owen no era malo también? ¿Acaso él no le había quitado algo que a alguien le había costado un horror conseguir? ¿Acaso no se había robado, en un segundo y sin que se pueda dar cuenta, un vaso con berrys en monedas a un ludópata que se encontraba distraído viendo los carruseles con figuritas moverse? En el bolsillo del mismo sentido podía escucharse el repiqueteo de las moneditas, ¡SHIK-SHIK! a cada paso que daba, aunque el otro estuviese con los sentidos apagados. Proseguiría con la conversación o con su idea un poquito después, porque aquí había algo a lo cual enfocarse directa y completamente: Encontrar a Sohem entre la multitud de personas sin utilizar los cinco sentidos...sino, el sexto, porque es lo que el pelirrojo había entendido.

El mafioso explicaba sus modus operandi, tenían sentido: Promesas de victoria ante las maquinitas, detectar el funcionamiento de las mismas, sus posibles ambivalencias y que nunca dependía de lo que sacaras. Los ojos celeste brillante del chico volaban en múltiples direcciones, especialmente las señaladas por el más alto de ambos masculinos que parecía que le mostraba un "city tour de sociópatas" al ver el cómo los instintos más primarios de los presentes se liberaban, con todos los problemas que los mismos podían conllevarle.

—Una de ellas es sencilla; no tienes que mirar los números, ni los dibujos, sino usar esto con lógica. Puedes usar la diestra todavía, así que pon la mano en la palanca. —

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-Escúchame, pero igual hay parte de aleatoriedad en todo esto de forma muy basta. No creo que tengan lógica.-

Elevaba la mirada mientras se acomodaba y dejaba llevar por el movimiento del mafioso que, ayudándole a colocar su mano no-hábil y sin yeso, pudo notar un posible cambio de sonido en la misma; En Owen parecía uno totalmente normal, de los infinitos que podría hacer en los mecanismos de la misma, ¿Acaso algo cambiaba? Aprovechó para sentarse mientras nuevamente veía los carruseles, esos tan marcados, luminosos y destructores totales de los reguladores de cortisol y que finiquitaban en inyecciones directas de dopamina y estímulos coloridos. En otras dimensiones, existía un espejo negro que, a través de ciertos botones, podías acceder a los mismos estímulos creados por otras personas y, con el dedo, pasar de estímulo a estímulo para reventar tus niveles de atención. Escuchó el ritmo, miró las luces, prestaba atención a aquello que el pelirrojo jamás había hecho: Detenerse. Si lo había dicho Sohem de manera más agresiva, se lo decía Jin de manera más pausada, pero la idea era la misma. Mira tu entorno, enfócate -Entiendo.- y el pelirrojo, pese a que parecía un desastre, estaba tan firmemente aferrado a su cometido final (El lugar trascender en este mundo y hacer trascender al amor de su vida por encima de él) que su rostro y mirada cambiaron. Fue, probablemente, el "entiendo" más genuino que había dicho en demasiado tiempo, demostrando esa fuerte capacidad de hiperfoco que, muchas veces, tenía.

En el proceso de introducción de la moneda y el bajar de la palanca del chico, los carruseles giraron. No había obtenido un máximo resultado ni una ganancia que fuese a hacerles encontrar a Sohem, para nada, pero Jin sí había acertado con su teoría -...- la sorpresa del chico fue tal en el momento que su fuerte sentido del oído escuchó los pitiditos de la máquina y el tintineo de los berrys sobre el metal que se quedó con sus ojos abiertos de par en par -Momento.- balbuceó, mientras escuchaba su protocolo de "ocho derrotas seguidas" -Me diste una idea.- volteó, lo tenía a su lado, elevando un poco la vista por la diferencia de altura mientras movía ese brazo momificado derecho -¿Será que Sohem quiere que hagamos algo así, pero con las personas?- preguntó, era una teoría, ¿Cómo sino lo encontrarían al enmascarado entre tanto bullicio? Sí, ese pelo rosa chicle lo verías a cien mil kilómetros, pero tardarían horas hasta toparse con ambos dos. Era innegable que había cierto sentimiento de impaciencia en el pelirrojo debido a la ausencia de Gwen -...sigh.- pero el mafioso se lo dejó bien claro: Concéntrate. Ya no por ti, sino, por ella.

Mientras le miraba ir hacia otra máquina y buscaba probar su punto, Owen proseguía intentando analizar un poco la situación.

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-¿Será que las personas también tienen ritmo, luces, sonidos de derrota internos, cosas así?-

Sonaba a una idea descabellada, pero esta máquina la había hecho una persona para realizar ciertas representaciones sobre eventos que, por ejemplo, Jin parecía dominar completamente. El banquito era giratorio en sí mismo, por lo que giró la cintura hacia la izquierda, buscando mirarle mientras tenía la maquinita a su derecha -Lo que me estás diciendo es que las máquinas tienen su propio ritmo interno, y muchas personas dan pistas de si es buen momento apostar en ellas o no, ¿O me equivoco?- volviendo a girar, llevó su mano derecha al mentón, frotándolo mientras fruncía el entre-cejo -Tendría que aprender a detectar quién es el que está ganando y quién el que está perdiendo.- su acotación la dijo en voz alta, la suficiente como para poder ser escuchaba por el hombre de cicatriz en la frente -Es decir,- prosiguió, volviendo a dirigirle la mirada -Hay algunos que son muy evidentes, como el gilipollas que estaba distraído y que le robé- ¡SHIK!, casi de la nada, salió el vasito repleto de berrys que se robó dos minutos atrás -esto. Pero las veces que he jugado a las cartas...- una idea empezó a aflorar en su interior -...la idea era...- inclinó su espalda, su expresión empezó a tornarse llena de sospecha -...hacer de cuenta que no tenías nada,- frunció el ceño, observando a quienes apostaban en las tragaperras con total normalidad -aunque por dentro te estuvieses retorciendo por tener una mano insta ganadora.- y, así, volvió a mirarle -¿Me entiendes a lo que voy?-.

¿Acaso el truco estaba en "ver sin ver" literalmente hablando? ¿Ver aquello que el rostro desea ocultar?

Defuse the bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


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RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - por Owen Yang - 06-02-2026, 01:19 AM

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