07-02-2026, 07:31 PM
La música resonaba dentro del "Angel Wings" con la misma intensidad que había lo había estado haciendo desde antes de que entrasen al establecimiento el dúo de marines infiltrados, el ritmo era alegre y enérgico siempre lleno de gente rebotando, bailando, intentando lucirse, gente pasándolo bien, gente bebiendo y gente afrontando el dolor de ser rechazado por cuarta vez en la noche, toda clase de personas estaban en la pista de baile aquella noche, incluso había quienes no bailaban en lo absoluto pero disfrutaban de la música.
El ambiente jovial rodeaba a la joven vulpina y a su pelinegro compañero, más de una mirada se posaba en ellos al avanzar, algunos ojos se enfocaban en el cuello y la clavícula previa a los pectorales del masculino mientras que otras miradas eran dedicadas a la vestimenta, color de pelo y especialmente rasgos animales de la fémina, muchas de aquellas miradas eran tranquilas y de admiración simplemente disfrutando del espectáculo natural que era tener a tal par de individuos andando.
Sentando en una de las sillas de la esquina sur-este había un hombre con pelo rizado y revuelto, con ojos café oscuros, con un lunar justo arriba de su labio del lado izquierdo resaltando en cada sonrisa que realizaba el individuo, que compartía la mesa casi llena, de la docena de persona que podrían haber estado sentados allí, solo había acompañándolo unas ocho personas en sillas, algunas mirando el espectáculo desde la distancia, otras distraídamente escuchando la música, sabían con quién compartían el asunto pero no parecían involucrarse con lo que hiciera.
En aquella mesa había cuatro lugares libres donde por momentos se sentaba individuos frente al castaño de pelo rizado que parecían conocer al "dueño" de la mesa, sutilmente le ofrecían alguna bebida acompañada de un puñado de billetes y él se las devolvía acompañada de un frasco o un paquete con varias tabletas. En otros momentos llegaban grupos de adolescentes o jóvenes adultos de hasta una docena presentando a amigos y conocidos antes de comerciar.
Sí los marines dejaban transcurrir alrededor de media hora podrían apreciar con facilidad como la mayoría de las 8 personas que compartían constantemente la mesa con el proveedor de medicamentos ilegales constantemente cambiaban, no estaban allí para cuidarlo la mayoría ni para acompañarlo evidentemente, simplemente le conocían con suficiente intimidad para entender y platicar con él o sus clientes durante cierta cantidad de tiempo, suficiente para pasar el rato sin obstruir el negocio del peli-castaño.
Había solo dos personas que no parecían apartarse del oji-marrón en aquel establecimiento, excepto para ir a buscar tragos o tal vez al baño, esas dos personas era un hombre de cabello negro y ojos verdes como esmeraldas que se sentaba junto al castaño y parecía hacer con él bajo la mesa regularmente, intercambiando sonrisas y al parecer bromas ocasionales. La otra persona que no se iba de allí era una mujer que estaba de pie detrás del hombre de pelo rizado, parecía hacerle masajes por momentos o simplemente apoyarse en su asiento cuando todo iba bien, era también la persona que les servía las bebidas a ambos hombres en lo que iba pasando de la noche.
El ambiente jovial rodeaba a la joven vulpina y a su pelinegro compañero, más de una mirada se posaba en ellos al avanzar, algunos ojos se enfocaban en el cuello y la clavícula previa a los pectorales del masculino mientras que otras miradas eran dedicadas a la vestimenta, color de pelo y especialmente rasgos animales de la fémina, muchas de aquellas miradas eran tranquilas y de admiración simplemente disfrutando del espectáculo natural que era tener a tal par de individuos andando.
Sentando en una de las sillas de la esquina sur-este había un hombre con pelo rizado y revuelto, con ojos café oscuros, con un lunar justo arriba de su labio del lado izquierdo resaltando en cada sonrisa que realizaba el individuo, que compartía la mesa casi llena, de la docena de persona que podrían haber estado sentados allí, solo había acompañándolo unas ocho personas en sillas, algunas mirando el espectáculo desde la distancia, otras distraídamente escuchando la música, sabían con quién compartían el asunto pero no parecían involucrarse con lo que hiciera.
En aquella mesa había cuatro lugares libres donde por momentos se sentaba individuos frente al castaño de pelo rizado que parecían conocer al "dueño" de la mesa, sutilmente le ofrecían alguna bebida acompañada de un puñado de billetes y él se las devolvía acompañada de un frasco o un paquete con varias tabletas. En otros momentos llegaban grupos de adolescentes o jóvenes adultos de hasta una docena presentando a amigos y conocidos antes de comerciar.
Sí los marines dejaban transcurrir alrededor de media hora podrían apreciar con facilidad como la mayoría de las 8 personas que compartían constantemente la mesa con el proveedor de medicamentos ilegales constantemente cambiaban, no estaban allí para cuidarlo la mayoría ni para acompañarlo evidentemente, simplemente le conocían con suficiente intimidad para entender y platicar con él o sus clientes durante cierta cantidad de tiempo, suficiente para pasar el rato sin obstruir el negocio del peli-castaño.
Había solo dos personas que no parecían apartarse del oji-marrón en aquel establecimiento, excepto para ir a buscar tragos o tal vez al baño, esas dos personas era un hombre de cabello negro y ojos verdes como esmeraldas que se sentaba junto al castaño y parecía hacer con él bajo la mesa regularmente, intercambiando sonrisas y al parecer bromas ocasionales. La otra persona que no se iba de allí era una mujer que estaba de pie detrás del hombre de pelo rizado, parecía hacerle masajes por momentos o simplemente apoyarse en su asiento cuando todo iba bien, era también la persona que les servía las bebidas a ambos hombres en lo que iba pasando de la noche.
Código:
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