07-02-2026, 08:00 PM
Dia 76 de Primavera, Año 17
A pesar de faltar apenas quince días para la llegada del verano, aproximadamente al medio día, cuando el sol debería estar en su punto álgido, no se ven sino las nubes recubriendo el cielo de ese nublado día en la isla de Baterilla. Por las corrientes de viento que fuerzan a las personas a mantenerse en el interior de sus casas y mantener las calles casi al mínimo de salidas, se espera que pronto comiencen las lluvias que preceden al buen tiempo. Ese día, para desgracia de los dos marines de la División Setenta y cinco, no sería un día de descanso y de trabajos sencillos.
Hace apenas unos días se ha informado sobre un combate entre diferentes grupos de piratas en las inmediaciones de las faldas del volcán de la isla, a varios kilómetros del lugar. Las calles se han visto reforzadas ligeramente con vigilancias más exhaustivas por parte de miembros de la marina, preocupados en asegurar la zona y mantener la seguridad de los ciudadanos del pueblo de Baquella. Hoy, casi una semana después del ataque, y sin ningún nuevo indicio de esa presencia pirata superviviente en la contienda, se ha decidido mandar un pequeño grupo de exploración a la zona del volcán. Quizás se pueda considerar que aquella decisión tan tardía es una negligencia por parte de la administración o incluso de los altos cargos de la isla, pero lo cierto es que la prioridad de salvaguardar la zona ha sido centenar de veces mayor que la búsqueda de piratas que, seguramente, de poseer Akumas entre sus filas no tendrían la capacidad de afrontar en combate sin pedir refuerzos a las otras islas, o incluso del Nuevo Mundo. Una vergüenza como esa es algo por lo que no están dispuestos a pasar.
Así pues, cuatro grupos de marines formados por parejas se dividieron por los cuatro "lados" del volcán para explorar la zona y buscar indicios de los restos de este grupo pirata. La zona considerada como la más peligrosa con la poca información que poseía, fue designada para aquellos marines que formaban parte de la división de mayor rango, la setenta y cinco. Así pues, Choi Hae-Won y Dimitri St-George, serían enviados a la zona oeste, donde se encuentran los cadáveres que habían quedado de aquel combate.
La zona se encuentra prácticamente baldía. Un terreno rocoso de roca magmática sin vegetación alguna hasta un par de kilómetros donde se conformaba el bosque de palmeras era todo lo que se podría observar a simple vista. El desnivel de este lugar tampoco hacía toda la labor de reconocimiento precisamente sencilla. Muchas de estas zonas eran algo peligrosas si no caminas con cuidado, y otras tantas había que subir con precaución, e incluso, para las zonas más altas, podría incluso ser necesario escalar aunque fuese un par de metros con tal de tener una mejor vista de todo a vuestro alrededor.
Estáis a menos de un cuarto de kilómetro de la zona que, según los informes, se encuentran los cadáveres piratas, pero a simple vista no parecen estar aún precisamente cerca. Debéis andar con ojo; no parece haber ninguna persona o criatura viva que amenace vuestro camino, pero el terreno, aunque calmo durante centenares o incluso miles de años sigue sin ser precisamente un paseo por el prado. Hace apenas unos días se ha informado sobre un combate entre diferentes grupos de piratas en las inmediaciones de las faldas del volcán de la isla, a varios kilómetros del lugar. Las calles se han visto reforzadas ligeramente con vigilancias más exhaustivas por parte de miembros de la marina, preocupados en asegurar la zona y mantener la seguridad de los ciudadanos del pueblo de Baquella. Hoy, casi una semana después del ataque, y sin ningún nuevo indicio de esa presencia pirata superviviente en la contienda, se ha decidido mandar un pequeño grupo de exploración a la zona del volcán. Quizás se pueda considerar que aquella decisión tan tardía es una negligencia por parte de la administración o incluso de los altos cargos de la isla, pero lo cierto es que la prioridad de salvaguardar la zona ha sido centenar de veces mayor que la búsqueda de piratas que, seguramente, de poseer Akumas entre sus filas no tendrían la capacidad de afrontar en combate sin pedir refuerzos a las otras islas, o incluso del Nuevo Mundo. Una vergüenza como esa es algo por lo que no están dispuestos a pasar.
Así pues, cuatro grupos de marines formados por parejas se dividieron por los cuatro "lados" del volcán para explorar la zona y buscar indicios de los restos de este grupo pirata. La zona considerada como la más peligrosa con la poca información que poseía, fue designada para aquellos marines que formaban parte de la división de mayor rango, la setenta y cinco. Así pues, Choi Hae-Won y Dimitri St-George, serían enviados a la zona oeste, donde se encuentran los cadáveres que habían quedado de aquel combate.
La zona se encuentra prácticamente baldía. Un terreno rocoso de roca magmática sin vegetación alguna hasta un par de kilómetros donde se conformaba el bosque de palmeras era todo lo que se podría observar a simple vista. El desnivel de este lugar tampoco hacía toda la labor de reconocimiento precisamente sencilla. Muchas de estas zonas eran algo peligrosas si no caminas con cuidado, y otras tantas había que subir con precaución, e incluso, para las zonas más altas, podría incluso ser necesario escalar aunque fuese un par de metros con tal de tener una mejor vista de todo a vuestro alrededor.
Lo importante ahora es decidir que haréis a continuación...y cómo decidiréis proceder si encontráis los cuerpos de las víctimas criminales.
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