Un día más en la oficina [AV. T1- Presente Relativo]
#5
El interior de "El Ancla Rota" ha pasado de ser una taberna tensa a una zona de guerra en cuestión de segundos. El ímpetu de Juan Sebastián ha sido devastador. Mesas partidas por la mitad, cuerpos de subordinados gimiendo entre el serrín y el olor metálico de la sangre mezclándose con el ron derramado. La demostración de fuerza gyojin ha sido absoluta, limpiando el local de la escoria que lo infestaba.

Sin embargo, en medio del torbellino de violencia, hubo un punto de calma inquietante. El líder, el hombre de los nudillos vendados y el tatuaje del ancla espinada, no movió un dedo para ayudar a sus hombres. Apoyado en la barra, terminó su jarra con una lentitud exasperante, observando cada placaje y cada golpe de pinza de Juan Sebastián por encima del borde de peltre. Sus ojos fríos y calculadores no perdieron detalle de la técnica y la fuerza bruta del Marine, evaluándolo como quien evalúa una presa difícil.

Justo cuando el último subordinado impactaba contra el suelo, el líder apuró el último trago.

— Con que el "Marisquito" aún está vivo a pesar de estar ya rojo, ¿eh? —murmuró para sí mismo mientras Juan Sebastián comenzaba su transformación.

El sonido del caparazón de Juan expandiéndose y reconfigurándose en su forma híbrida llenó el local, una visión imponente de poder marino y autoridad. Con un impulso que hizo temblar las tablas del suelo, el gyojin se lanzó al ataque, su pinza principal chasqueando con la fuerza suficiente para partir un mástil, buscando destrozar al cabecilla en un solo movimiento.

Pero su objetivo no se quedó quieto esperando a que lo golpease.

Para ser un hombre de complexión pesada, el líder se movió con la fluidez resbaladiza de una anguila. Con un movimiento ensayado mil veces en peleas de bar, se dejó caer y rodó por debajo del barrido de la pinza mortal de Juan. El ataque del Marine solo encontró aire y el borde de la sólida barra de roble, arrancando astillas y haciendo vibrar toda la estructura.

Una risa ronca y áspera brotó desde detrás del mostrador. La jarra de peltre vacía voló por los aires, estrellándose inútilmente contra la pared del fondo.

—¡Tienes un caparazón muy bonito, Marine! ¡Pero estás espantando a la clientela, y la sopa de tortuga y cangrejo no combina demasiado bien!

El líder emergió de detrás de la barra como un resorte, con una sonrisa salvaje en el rostro y el cigarro aún milagrosamente pegado a la comisura de sus labios.

—Asi que... lo siento, amigo... —gruñó, plantando los pies en el suelo y echando el brazo derecho hacia atrás, tensando cada músculo— ¡Pero el establecimiento está oficialmente CERRADO!

Antes de que Juan Sebastián pudiera reorientar su enorme masa híbrida tras el ataque fallido, el puño del líder envuelto en aquel amasijo sucio de vendas y cuerda para redes, salió disparado como una bala de cañón. Un golpe salvaje, pero sin embargo ejecutado con una técnica consumada y brutal, dirigido con precisión al punto donde la mandíbula del gyojin se encuentra con el blindaje natural del cuello.

¡CRACK!

El impacto resonó seco en toda la taberna. El golpe fue sorprendentemente pesado, una fuerza contundente que sacudió la cabeza de Juan Sebastián hacia atrás a pesar de su resistencia natural, dejando un zumbido momentáneo en sus oídos y probando que este hombre no es solo un matón de puerto cualquiera; sabe cómo golpear para hacer daño de verdad.

La caja de Pandora
Contenido Oculto
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: Un día más en la oficina [AV. T1- Presente Relativo] - por Kibai - 07-02-2026, 08:36 PM

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