08-02-2026, 11:09 AM
Los ojos de Kazan se entrecerraron aún más cuando ella preguntó sobre las profundidades, y una esquina de su boca se curvó con diversión genuina, si eso que enseñaba colmillos era una sonrisa. -Es solo una expresión. Como decir "por los cielos" pero para quien conoce más el fondo del mar que las nubes.- La vio ponerse de puntillas, esforzándose por ganar altura. Cuando casi perdió el equilibrio, su mano se movió instintivamente, respetando su espacio. -Ga-ha-ha-ha-ha! . Tienes razón. Respondiendo a tu pregunta: estoy bien. Ningún rey de los mares me mordió el trasero durante el rescate. Y de haberlo hecho pobre de el- Observó con curiosidad cuando ella se giró, mostrando sus alas. -Skypean...- repitió -De las islas en el cielo, entonces. Leí sobre tu gente en un libro viejo, hace años. Nunca pensé conocer una, sois bastantes esquivos.-
Cuando ella le ofreció privacidad para exprimir su túnica, Kazan negó con la cabeza-Agradezco la consideración. Además...- tocó uno de sus cuernos pensativamente,-me gusta estar humedo, ya sabes costumbres de mi raza.- Sus ojos siguieron el movimiento de sus manos escondiéndose detrás de la espalda al mencionar las marcas. La pregunta llegó, directa. Kazan exhaló lentamente y se quedo seco de repente de aire. Miró hacia el horizonte donde el sol comenzaba a teñir todo de oro rojizo.
-No.-La palabra salió sola -Fui vendido o abandonado cuando era niño. No recuerdo a mis padres. Me compraron para el Circo de Sangre del West Blue. Esclavo gladiador. -Su voz se mantuvo pausada como si le costara recordar -Los revolucionarios me liberaron hace siete años.-
Entonces ella escribió. Y el mundo pareció detenerse. Kazan se quedó completamente inmóvil, procesando esas palabras. Ayer. No semanas. No meses. Ayer. -Por las profundidades...- Se inclinó hacia adelante lentamente, con cuidado de no intimidar, hasta que sus ojos quedaron al nivel de los de ella. -Escucha bien, Seraphine de las islas del cielo.- Hizo una pausa, eligiendo las palabras con cuidado. -...es aterrador, porque ahora cada decisión es tuya y nadie te dirá qué hacer siguiente. La libertad pesa más que las cadenas porque las cadenas al menos te decían dónde estar, qué hacer.-
Se sentó completamente de vuelta, dándole espacio. -Y sobre no tener dónde ir...- Miró hacia el pueblo de Baquella, donde las primeras luces comenzaban a encenderse en las casas. -Por ahora, estás aquí. En esta playa. Respirando aire libre. Eso es suficiente para hoy.- Sus ojos se entrecieron casi hasta desaparecer, estudiándola.
-¿Tienes hambre? ¿Cuándo comiste por última vez?-
Cuando ella le ofreció privacidad para exprimir su túnica, Kazan negó con la cabeza-Agradezco la consideración. Además...- tocó uno de sus cuernos pensativamente,-me gusta estar humedo, ya sabes costumbres de mi raza.- Sus ojos siguieron el movimiento de sus manos escondiéndose detrás de la espalda al mencionar las marcas. La pregunta llegó, directa. Kazan exhaló lentamente y se quedo seco de repente de aire. Miró hacia el horizonte donde el sol comenzaba a teñir todo de oro rojizo.
-No.-La palabra salió sola -Fui vendido o abandonado cuando era niño. No recuerdo a mis padres. Me compraron para el Circo de Sangre del West Blue. Esclavo gladiador. -Su voz se mantuvo pausada como si le costara recordar -Los revolucionarios me liberaron hace siete años.-
Entonces ella escribió. Y el mundo pareció detenerse. Kazan se quedó completamente inmóvil, procesando esas palabras. Ayer. No semanas. No meses. Ayer. -Por las profundidades...- Se inclinó hacia adelante lentamente, con cuidado de no intimidar, hasta que sus ojos quedaron al nivel de los de ella. -Escucha bien, Seraphine de las islas del cielo.- Hizo una pausa, eligiendo las palabras con cuidado. -...es aterrador, porque ahora cada decisión es tuya y nadie te dirá qué hacer siguiente. La libertad pesa más que las cadenas porque las cadenas al menos te decían dónde estar, qué hacer.-
Se sentó completamente de vuelta, dándole espacio. -Y sobre no tener dónde ir...- Miró hacia el pueblo de Baquella, donde las primeras luces comenzaban a encenderse en las casas. -Por ahora, estás aquí. En esta playa. Respirando aire libre. Eso es suficiente para hoy.- Sus ojos se entrecieron casi hasta desaparecer, estudiándola.
-¿Tienes hambre? ¿Cuándo comiste por última vez?-
