09-02-2026, 12:50 AM
Una severa mirada ante la primera réplica del hombre pareció ser suficiente para que recapacitara y no se opusiese a acompañarme al cuartel. Por lo demás, el camino fue sorprendentemente pacífico.
Una vez dentro, acompañé a Dimitri y a Sandy a la sala de espera.
—Esperen aquí. Enseguida vuelvo y me encargo de ustedes.
De todas formas, antes de irme me acerqué un segundo al compañero que vigilaba para que se asegurase de que ninguno abandonase la estancia. Tras aquello, acompañé a Greg al calabozo. Al entrar, informé al encargado de la situación para que pudiera apuntarla en una ficha junto con nuestros datos. Una vez en la zona de las celdas, y tras asegurarle nuevamente que el escándalo público únicamente conllevaba una noche allí, terminó por entrar a regañadientes, pero no causó más problemas.
No tardé demasiado en volver. Diez, quince minutos quizás. Cuando lo hice, me acerqué a ambos de forma firme pero relativamente relajada.
—Muy bien. Acompáñenme, por favor. Hablaremos cuando estemos tranquilos.
Seguramente pensarían que los llevaría a la zona de escritorios donde se redactaban los informes, pero nada más lejos de la realidad. En su lugar, los llevé a la zona de la enfermería, donde completos profesionales con años de experiencia cuidaban de la salud de los marines. Sin embargo, estos tenían otras funciones en casos especiales.
—Min-Jae, necesito que eches un vistazo a este joven —comento al médico de ojos verdes y cabello castaño girándome hacia el rubio—. Se llama Dimitri y ha sufrido una agresión en la calle. Parece encontrarse mejor ahora, pero me preocupa su estado. Y… ¿podrías llamar a Sofía, por favor? —inquirí, posando la mirada sobre la mujer, analizando su reacción con atención—. Temo que Sandy haya podido recibir algún golpe accidental durante la pelea… Necesitaría un informe sobre las heridas de ambos: número, tipo y antigüedad, así como cualquier otro cualquier otro dato de interés.
Mi compañero, como todo un profesional, asintió.
—Por supuesto, tendrás el informe completo en cuanto termine con ellos —informó antes de dirigir su mirada hacia ambos—. Por aquí, por favor.
Una vez dentro, acompañé a Dimitri y a Sandy a la sala de espera.
—Esperen aquí. Enseguida vuelvo y me encargo de ustedes.
De todas formas, antes de irme me acerqué un segundo al compañero que vigilaba para que se asegurase de que ninguno abandonase la estancia. Tras aquello, acompañé a Greg al calabozo. Al entrar, informé al encargado de la situación para que pudiera apuntarla en una ficha junto con nuestros datos. Una vez en la zona de las celdas, y tras asegurarle nuevamente que el escándalo público únicamente conllevaba una noche allí, terminó por entrar a regañadientes, pero no causó más problemas.
No tardé demasiado en volver. Diez, quince minutos quizás. Cuando lo hice, me acerqué a ambos de forma firme pero relativamente relajada.
—Muy bien. Acompáñenme, por favor. Hablaremos cuando estemos tranquilos.
Seguramente pensarían que los llevaría a la zona de escritorios donde se redactaban los informes, pero nada más lejos de la realidad. En su lugar, los llevé a la zona de la enfermería, donde completos profesionales con años de experiencia cuidaban de la salud de los marines. Sin embargo, estos tenían otras funciones en casos especiales.
—Min-Jae, necesito que eches un vistazo a este joven —comento al médico de ojos verdes y cabello castaño girándome hacia el rubio—. Se llama Dimitri y ha sufrido una agresión en la calle. Parece encontrarse mejor ahora, pero me preocupa su estado. Y… ¿podrías llamar a Sofía, por favor? —inquirí, posando la mirada sobre la mujer, analizando su reacción con atención—. Temo que Sandy haya podido recibir algún golpe accidental durante la pelea… Necesitaría un informe sobre las heridas de ambos: número, tipo y antigüedad, así como cualquier otro cualquier otro dato de interés.
Mi compañero, como todo un profesional, asintió.
—Por supuesto, tendrás el informe completo en cuanto termine con ellos —informó antes de dirigir su mirada hacia ambos—. Por aquí, por favor.
