06-11-2023, 07:07 PM
El pescador se había tomado demasiadas licencias con Enma. Quizá por su apariencia todavía infantil y por su forma de hablar, aparentemente inmadura y perezosa por su constante dejadez, no era una persona para tomar en serio. No era Panda o Khruner, unas bestias animales de gran tamaño, o Kovashi, con un carácter bastante más duro que el acero. Pero en su pequeño cuerpo también había espacio para la ira y, de vez en cuando, dicho espacio rebosaba. Esta era una de esas veces. el hecho de haberle hablado así de aquella manera y de cogerle la mano no le gustó demasiado, por lo que tiró más fuerte de la mano de Tobías, para hacer contra-paseo y paró en seco a medio camino. - Sólo quiero recordarte... que quienes te estamos ayudando... somos nosotros... no te olvides de quién eres... y lo que has... hecho antes... Todavía eres sospechoso... - Apretó su puño, pero manteniendo el mismo tono de voz. - Quizá haya compañeres... - Pensó en Caoba. - Que estén al borde... de la muerte... y aquí estoy... así que simplemente... cállate... - Sentenció, para después darle un leve empujón, indicándole que podía seguir el trayecto. La maleza era bastante densa y abundante, pero el pescador la cortaba con bastante precisión, denotando una gran destreza en el manejo del utensilio y también un profundo conocimiento del lugar. Este hecho reafirmó la idea inicial de Enma, que todo aquello podría ser una trampa o un complot, pero a pesar de ello, ahí se encontraba. Siguiendo a un desconocido para ayudarle a él y al resto de su familia. Al final, y pese a todo lo ocurrido y vivido hasta el momento, nada le había cambiado. Seguía siendo la misma persona inocente que cuando tenía tres años. Mucho antes de que su infierno comenzara a tomar forma. - ¿Quedará mucho...? - Pensaba, mientras corría detrás del pescador. Fue entonces cuando Tobías alcanzó el pecho de Enma con una de sus manos, indicándole que se parara y bajase la cabeza. Parecía que habían llegado a su destino y que había que actuar con cautela y sigilo.
Aparentemente, su nombre era Lixxish. Bastante raro, exótico y atractivo a la vez. Era una persona no muy corpulenta, alta y con un color de cabello similar al de Kovashi. Parecía un niño, aunque Enma había aprendido a no dejarse fiar por estas primeras impresiones. Quizá un niño era más fuerte que él, que también era un niño. Pero su apariencia no le transmitía nada en particular, aunque sus acciones resultaban un poco tenebrosas. Estaba sujetando a uno de los pescadores por el cuello y era imposible comprobar si estaban vivos o muertos desde esa distancia. Habría que acercarse pero... ¿era buena idea? De todos los revolucionarios, el pelirrojo era el peor para los combates bélicos. Quizá tenía potencial, pero nunca lo había practicado y carecía de técnicas prominentes como el resto. Se había limitado simplemente a servir como ojos y oídos de la tripulación y nunca buscó ser mucho más que eso. ¿Era este el momento de cambiar este rol?
Mientras manoseaba la tirita de su rosto, estuvo pensando un par de segundos qué hacer y lo cierto es que la única opción viable era entablar un combate. Todos sus compañeros lo estaban haciendo (Enma no tenía pruebas, pero tampoco dudaba que los revolucionarios estarían peleando si tuviesen la menor de las oportunidades), así que aunque él no lo hiciera... eventualmente habría que vencer a Lixxish. Si era más fuerte que él, la única manera era atacarlo mientras no estuviera atento. Y parecía que no se había percatado de su presencia. - Esto no será como... con Glotz... - Pensó para sí mismo. Estaba vez estaba sólo y de él dependían muchas vidas. Primero, la de Caoba, que estaba esperando su ayuda. Después, la suya. Y ya, mucho después, la de los pescadores que, si estuviesen vivos, quizá podría ayudarles.
Hizo un gesto de 'silencio' a Tobías, respiró hondo y estiró ambos brazos, comenzando a convertirse él mismo en hollín. Enma había pensado en aprovechar la oportunidad que aquel claro, llano pero rodeado de árboles y maleza, le estaba dando para realizar una ofensiva con su poder y encerrar a Lixxish (la parte superior de su cuerpo) dentro de una burbuja de hollín, provocándole un estado de asfixia que le incapacite para luchar. Acabar con él cuanto antes era la mejor manera de no alargar un combate que podría perder. Convertido completamente en hollín, comenzó rápidamente a dirigirse hacia el cazador de forma directa e inminente, por su espalda, imposibilitando de esta manera que pudiese ver venir aquella masa de hollín. De conseguir alcanzar su cuerpo, la nube de hollín se adheriría a Lixxish provocándole un efecto de asfixia, cuya disipación resultaría compleja debido a la intangibilidad de los poderes de Enma y de su propio cuerpo. En caso de que Lixxish intentase escapar, Enma se había transformado él mismo en hollín, cuando podría haber lanzado una nube de esta sustancia, para poder convertirse una vez más en 'humano' y acompañar con su fuerza una posible resistencia del cazador. Por supuesto, todo esto en caso de que se encontrase con dicha resistencia.
Aclaraciones
Gastos y ataque
