¡Denle un almuerzo gratis a ese hombre![Pasado][Hasegawa Shin]
#2
Sus días en Samba habían sido un lujo que le encantaría repetir una y otra vez. Bailes, gente trabajadora y amable, búsqueda constante de placer o aventuras pasionales con ceses tan abruptos como lo que tardaba en temerle a los vínculos reales, y además buena y deliciosa comida en según que lugares.

No se podía negar que donde habitualmente se movía (entre zonas pobres) a veces costaba encontrar buenos restaurantes, y con ciertos antojos aquel día decidió moverse de espacio para probar suerte. La idea de un sector gastronómico ofreciendo intimidad para degustar los mejores platos del lugar se le hizo excesivamente interesante, a veces hasta los más carismáticos necesitan ese pequeño puntito de privacidad, y tras un largo paseo decidió ingresar a pedir disponibilidad.

En el camino se fijó que había una humink bastante hermosa esperando fuera, su mirada expresaba irritación, por ende decidió dejar escapar la idea de hablarle, sin embargo no pudo evitar seguirla con la mirada en lo que ingresaba al lugar, centrándose en el espacio entre la falda y sus medias, pues aquellos muslos lucían demasiado trabajados y para qué mentirse, apetecibles.

Suspiró entonces, aunque antes de seguir adelante y ya encarándose hacia los interiores del local se detuvo, buscando en el interior de su haori blanco el monedero para cerciorarse de haber traído consigo el dinero suficiente, y fue en ese lapso que se vio interrumpido de forma inesperada, como si sus ojos cerúleos hubiesen llamado a la ley de la atracción para poner a la conejita frente a él, ofreciéndole lo que a primera vista sonaba como un pequeño paraíso.

Sus palabras sonaban dulces, la expresión adorable, aunque la anterior a ella parecía incluso cargar cierto deje travieso. Se fijó en sus orejas acompañando el show y fue en ese preciso instante que se vio completamente convencido, sin lugar a debate. Si ya el propio aspecto físico resultaba lo suficientemente llamativo... en cuanto hizo alarde de sus capacidades sociales se vio envuelto en el punto más álgido de tentación.

—Triste es la vida de quien te haya dejado plantada. ¿Cómo fue que dejaron pasar semejante oportunidad de compartir un rato contigo? —se encaró por completo a la joven, recortando sutilmente las distancias hasta casi invadir su espacio personal —Pero esto suena demasiado bueno para ser verdad. Ya te robaste toda mi atención, ¿no tendrás algún truco, acaso, para robarme algo más? —ladea la cabeza, embelesando su comentario precavido con un tono de broma, tan dulce que podía derretir incluso parte de las defensas sociales más altas.

Shin podía ser endemoniadamente encantador cuando se lo proponía.

—Mira, no respondas. Contigo creo que valen la pena los riesgos, pero debes saber que no me interesa hacer amigos nuevos. —una declaración de intenciones, y al mismo tiempo escapar a vínculos. Le dijo a base de sutileza que se entregaría al placer carnal de darse la oportunidad, no a más.

Claro, Hasegawa era muy emocional, normalmente las buenas personas cruzaban esa línea con suma facilidad, pero no tenía por qué decirlo. Sería entonces que le sonreiría, haciendo contacto visual directo, con sus ojos cerúleos ofreciendo un brillo casi hipnótico —Mi nombre es Shin Hasegawa, si aceptas las condiciones entonces te permito guiarme. Asumo que tenías reserva si te dejaron plantada. —asumió, colocándose de perfil para permitirle pasar y dejarle tomar la delantera.

Karmas
[Imagen: vEBNZb3.png]
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RE: ¡Denle un almuerzo gratis a ese hombre![Pasado][Hasegawa Shin] - por Hasegawa Shin - 09-02-2026, 01:13 AM

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