09-02-2026, 04:26 PM
Un paso hacia delante, otro atrás, un aplauso sobre la cabeza.
Era como si se hubiese olvidado por completo de la presencia de los demás; aunque su cuerpo interactuaba con las personas a su alrededor, tomándolos de las manos y apenas separándose de estos, Seraphine volvía a encontrarse en su burbuja de color rosa, dejando que la música guiase su respiración y pasos, sintiendo la sangre burbujear por sus venas, provocando una placentera y maravillosa sensación; ni siquiera necesitó mantener sus ojos abiertos para estar segura de lo que hacía.
Se sentía de vuelta al escenario.
Antes de ser Seraphine la esclava, antes de ser Seraphine la bailarina que solo danzaba para ver las sonrisas de los demás, era la Seraphine que descubrió por primera vez su pasión y amor por el baile, una memoria que hace tiempo no se encontraba en su mente, de recuerdos fragmentados en su ser tras un golpe, pero ella se negó a desaparecer, volviendo a la vida una vez más, y fue cuando esa palabra resonó en su cabeza que se permitió abrir los ojos, una mirada que más o menos fría adquirió color y brillo.
—¿Pero… podemos ser algo más que solo personas parte de la revolución?
La pregunta que le hizo a Kazan rebotó en su mente, recordando la frialdad del mar que la acogió donde casi se muere ahogada; si no fuese por la intervención del Wotan y el salvarla de su despiste al concentrarse más en peces brillantes que en respirar, los pasos de Seraphine se habrían acelerado más, incluso sus alas se habrían movido, pareciendo un antiguo acompañante.
—¿Podemos… ser personas?— Sus ojos se enfocaron en el cielo estrellado y sonrió, otro giro; la falda de su vestido la acompaña, mostrando su suave color rosado gracias a la luz. —Estoy viva, ¡Estoy viva!
¿Qué más daba que no podía hablar? ¿Qué más da un millón de cosas? Eso era lo importante, podía ser ella misma y cuando enderezó su postura, fue en ese momento que una pareja se le cruzó enfrente, tropezando con sus pies hacia atrás y, sin querer, cayó sobre Miyori.
Era como si se hubiese olvidado por completo de la presencia de los demás; aunque su cuerpo interactuaba con las personas a su alrededor, tomándolos de las manos y apenas separándose de estos, Seraphine volvía a encontrarse en su burbuja de color rosa, dejando que la música guiase su respiración y pasos, sintiendo la sangre burbujear por sus venas, provocando una placentera y maravillosa sensación; ni siquiera necesitó mantener sus ojos abiertos para estar segura de lo que hacía.
Se sentía de vuelta al escenario.
Antes de ser Seraphine la esclava, antes de ser Seraphine la bailarina que solo danzaba para ver las sonrisas de los demás, era la Seraphine que descubrió por primera vez su pasión y amor por el baile, una memoria que hace tiempo no se encontraba en su mente, de recuerdos fragmentados en su ser tras un golpe, pero ella se negó a desaparecer, volviendo a la vida una vez más, y fue cuando esa palabra resonó en su cabeza que se permitió abrir los ojos, una mirada que más o menos fría adquirió color y brillo.
—¿Pero… podemos ser algo más que solo personas parte de la revolución?
La pregunta que le hizo a Kazan rebotó en su mente, recordando la frialdad del mar que la acogió donde casi se muere ahogada; si no fuese por la intervención del Wotan y el salvarla de su despiste al concentrarse más en peces brillantes que en respirar, los pasos de Seraphine se habrían acelerado más, incluso sus alas se habrían movido, pareciendo un antiguo acompañante.
—¿Podemos… ser personas?— Sus ojos se enfocaron en el cielo estrellado y sonrió, otro giro; la falda de su vestido la acompaña, mostrando su suave color rosado gracias a la luz. —Estoy viva, ¡Estoy viva!
¿Qué más daba que no podía hablar? ¿Qué más da un millón de cosas? Eso era lo importante, podía ser ella misma y cuando enderezó su postura, fue en ese momento que una pareja se le cruzó enfrente, tropezando con sus pies hacia atrás y, sin querer, cayó sobre Miyori.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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