¿Crónica de un nunca jamás? :: Privado :: Pasado
#11
Las dos últimas semanas pasaron en un suspiro, cuidar de la pequeña había cambiado mi vida por completo, junto a ella cada minuto contaba, era un ser insaciable de juegos, curiosidad e ilusión. Yo mismo me contagie de esa energía, teniendo la responsabilidad de cuidar de ella, no tenía tiempo para preocuparme por otras cosas ¿Y si se caía por un barranco? ¿Y si se perdía en la selva? No me preocupaba que se cayese al río porque podía respirar bajo el agua pero... ¿Y si había cocodrilos?  Nunca vi cocodrilos en el río, pero uno nunca puede estar seguro. Era un foco constante de preocupación en mi vida pero, más que nada, era un sol que trajo calidez al hogar que se sentía más frío cada día previo a su llegada.

La noche antes de un fatídico día trasnoché bastante ordenando las cosas que tenía en la cabeza. Pronto me enlistaría en la Marina, pero eso significaría que tendría que moverme por todo el mar mientras cumplía mi deber y no podía dejar a María sola, tomé la decisión de hacerme cargo de ella y actualmente esa era mi prioridad número uno, por lo que me decidí a posponer mi ingreso al cuerpo, al menos hasta que ella fuese mayor de edad y pudiera hacer su vida. —Podría ensañarle a defenderse. Es una niña muy buena, incluso podría acabar siendo marine y trabajar juntos si es que le gusta.— Pensé, con la esperanza de no tener que separarme nunca de ella. Tras aclarar mi mente me fui a dormir, ya me ocuparía en otro momento de cerrar los detalles, de momento lo importante era el día de mañana, que prometía ser muy especial.

Me levanté perezoso, a mi ritmo, con mi mente aún ajena a los planes de hoy, después de todo soy de empezar las cosas a mi ritmo —¡¡Es verdad era hoy!!— Dije mientras me estiraba en la cama, con la mirada fija de la piraña sobre mí, que parecía haber estado un rato, quieta, acechante a la espera de que me levantase mientras me juzgaba con esos ojos dorados. Me levanté lo más rápido que pude y la ayudé a vestirse, la elección de hoy fue sencilla, iba a ser un día feliz lleno de aventuras, por lo que había que usar ropa que igualase esa energía, colores chillones y vibrantes como el mar. Después de pedirle que de una vuelta sobre si misma para ver como le quedaba dije con mi confianza habitual —La piraña más bonita del mar ¡Estamos listos!— Y tras coger las provisiones salimos rumbo al puerto, donde Zheng nos esperaba. —¿Panqueques? Claro que si ¡Haremos los más ricos!— Le sonreí de vuelta, contento de que le gustase tanto la comida que solíamos hacer, no era un gran cocinero así que siempre me preocupaba por eso.  —¿Un árbol con un columpio? ¿Qué tal si ponemos dos y ponemos una hamaca? Y nos tumbamos a la sombra en verano mientras nos balanceamos...— Todo esto era muy bonito ¿Pero un manzano aguantaría mi peso y el de María? Podía ser problemático, últimamente ella había estado comiendo vorazmente y había ganado bastante peso...

Nos subimos al barco con Zheng y su tripulación, la mayoría eran hombres mayores ya curtidos en la mar, pero también había algunos jóvenes marineros, muchachos que aprendían el oficio para, algún día, relevar a la vieja guardia. De hecho Zheng me había comentado hace poco que estaba pensando en jubilarse, sus huesos ya no eran los de antes, según me contaba, era capaz de levantar ballenas pequeñas sobre sus hombros, pero esos días quedaron atrás hace mucho tiempo.

10:17 p.m

El espectáculo de luces reflejado en la superficie del mar era tan bonito como siempre, recordaba con nostalgia la primera vez que mis padres me llevaron a verlo en su pequeño balandro. Mi pequeña se acercó para mostrarme su afecto así que respondí acariciando su cabeza como si de un cachorro se tratase, alborotando su celeste cabello —Gracias a ti por aparecer en mi vida— Le dije con una sonrisa mientras seguía acariciando su pelo. 

La tranquilidad y armonía se vieron interrumpidas por un golpe que hizo tambalear el barco, agarré rápidamente a María para que no se precipitase por la borda y traté de tranquilizarla —Tranquila, seguro que es solo un arrecife— Y me separé de ella para preguntar que había ocurrido a la tripulación para saber si podía ayudar en algo. La preocupación que percibí de todos los tripulantes era anormal, al parecer no debería haber arrecifes en esta zona y la mar estaba bastante tranquila, solo Zheng logró mantenerse sereno, aunque algo le mosqueaba, nadie conocía mejor que él esas aguas y no encontraba explicación alguna. 

El responsable de los anormales balanceos no tardó en aparecer, acaparando completamente mi atención, no sabía que quería, pero seguro que nada bueno, y era mi deber proteger a todos en el barco —¿La niña? ¿Quieren a María?— Pensé. Entonces le di la espalda a ese gyojin para poner mi preocupación en ella, pero para mi sorpresa y desgracia, otro gyojin había emergido de las profundidades a nuestras espaldas y tenía a la niña agarrada del brazo.

.—SUELT-—

Antes de que pudiese terminar de hablar, uno de los marineros trató de arremeter contra él, pero, sin que pudiese ver nada ni entender lo que había pasado, vi como salió volando al otro lado del barco, con el pecho atravesado y muriendo en el acto. No sabía quienes eran estos tipos, pero ahora estaba seguro de que eran monstruos. Bramaron algo sobre que yo era un esclavo, nada más lejos de la realidad, estas personas eran mis amigos y la pequeña mi familia. Intenté hacer salir mi voz para decirlo, pero antes de que pudiese hacer nada aquel tipo mató a otro de los tripulantes, parecía que había usado una pistola, pero una vez más, no pude ver ni hacer nada ¿De que me había servido tanto entrenamiento? 

Por último el gyojin azul agarro a Zheng y parecía dispuesto a matarlo, pero, aprovechando que estaba concentrado en mi amigo, me acerqué por detrás y le di con mi golpe más poderoso en la sien, teniendo la esperanza de derrotarlo rápidamente para tratar de acabar con los otros dos entre todos y rescatar a María. Pero nada pasó, no solo no lo derroté, sino que ni siquiera pude obligarle a soltar a mi amigo, mi cuerpo temblaba al ver que iba a perderlos a todos, especialmente a María, no de miedo, temblaba de rabia, rabia al ver lo impotente que era, la misma escena que hace dos años cuando perdí a mis padres, otra vez contra piratas... Ninguna palabra pudo salir de mi boca mientras miraba a María, quería decirle que todo estaría bien, que saldríamos de esta, pero simplemente no podía.

Off
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RE: ¿Crónica de un nunca jamás? :: Privado :: Pasado - por Juan Sebastian - 09-02-2026, 07:14 PM

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