09-02-2026, 09:24 PM
— Maldición, Uker… — Por mucho que le ayude y que el cocinero se esfuerce en golpear, la batalla estaba a punto de terminar con un resultado de derrota para ellos. Kiyoshi, a pesar de estar dentro de una cueva en donde la iluminación no es la mejor, posee una vista casi privilegiada que le permite tener en su foco durante todo el tiempo al hombre topo. Sin embargo, aunque intenta apuntar una vez más en su contra, el animal se mete bajo la nieve para utilizar sus tácticas subterráneas que tanto terror provocaron en Little Garden. — Mierda, qué hago ahora… — Y es que por mucho que se centre en el capitán, frente a él sigue teniendo a un tipo igual o hasta más peligroso.
Para cuando sus ojos buscan centrarse en la figura de Varo, este hace gala de su extrema velocidad y, casi sin poder seguirle el rastro, el Mink ya se ubica en la retaguardia. Debido a las pisadas sobre la nieve, logra identificar el punto casi exacto de dónde se encuentra. Sin embargo, para cuando sus piernas buscan alzarse por sobre la nieve que no deja de acumularse en el piso, un disparo en el muslo le ocasiona un sangrado que mancha el blanco del suelo.
Se muerde el labio, enojado, más solo se deja caer hacia el frente mientras controla lo suficiente su cuerpo, además de ejercer fuerza con la cadera, como para permitirle girar en el aire en el poco tiempo que dura la caída. Para cuando está de espalda sobre la nieve, casi como si quisiese hacer un ángel en el piso, tiene de frente a Varo con su rifle apuntándole al pecho. Sin decir ninguna palabra ni esperar señal alguna, jala el gatillo para que nuevamente esa bala luminosa lo ataque, tal como ya lo hizo antes con él y con el topo.
Impacte o no la bala, la respiración que eleva una y otra vez el pecho de Kiyoshi con basta intensidad da como evidencia que está exhausto. A pesar del frío, sus mejillas y su frente sudan. — Siento que ya no aguanto más… — Su cuerpo está pesado, sin energía. Quiere ponerse de pie otra vez, mas su limitado estado físico se lo impide.
Finalmente, decide tirar la toalla. El último balazo fue el intento final en este entrenamiento donde es derrotado. Sus manos dejan caer el rifle sobre su cuerpo, y ambos brazos solo se estiran hacia los costados, reposando sobre la nieve. — Ya es suficiente, tonto, no puedo seguir más a este ritmo… — Abiertamente admite la derrota, pero conforme internamente porque está seguro de que de esto podrá sacar mucho aprendizaje que le permitirá fortalecerse a futuro.
La pregunta es, ¿dónde está Eros? Kiyoshi no habló muy fuerte, por lo que quizás desde los inferiores de la tierra no alcance a escuchar y ataque a un médico que ya está rendido. ¿Sucederá? Aquí, en esta tripulación, todo es posible.
Para cuando sus ojos buscan centrarse en la figura de Varo, este hace gala de su extrema velocidad y, casi sin poder seguirle el rastro, el Mink ya se ubica en la retaguardia. Debido a las pisadas sobre la nieve, logra identificar el punto casi exacto de dónde se encuentra. Sin embargo, para cuando sus piernas buscan alzarse por sobre la nieve que no deja de acumularse en el piso, un disparo en el muslo le ocasiona un sangrado que mancha el blanco del suelo.
Se muerde el labio, enojado, más solo se deja caer hacia el frente mientras controla lo suficiente su cuerpo, además de ejercer fuerza con la cadera, como para permitirle girar en el aire en el poco tiempo que dura la caída. Para cuando está de espalda sobre la nieve, casi como si quisiese hacer un ángel en el piso, tiene de frente a Varo con su rifle apuntándole al pecho. Sin decir ninguna palabra ni esperar señal alguna, jala el gatillo para que nuevamente esa bala luminosa lo ataque, tal como ya lo hizo antes con él y con el topo.
Impacte o no la bala, la respiración que eleva una y otra vez el pecho de Kiyoshi con basta intensidad da como evidencia que está exhausto. A pesar del frío, sus mejillas y su frente sudan. — Siento que ya no aguanto más… — Su cuerpo está pesado, sin energía. Quiere ponerse de pie otra vez, mas su limitado estado físico se lo impide.
Finalmente, decide tirar la toalla. El último balazo fue el intento final en este entrenamiento donde es derrotado. Sus manos dejan caer el rifle sobre su cuerpo, y ambos brazos solo se estiran hacia los costados, reposando sobre la nieve. — Ya es suficiente, tonto, no puedo seguir más a este ritmo… — Abiertamente admite la derrota, pero conforme internamente porque está seguro de que de esto podrá sacar mucho aprendizaje que le permitirá fortalecerse a futuro.
La pregunta es, ¿dónde está Eros? Kiyoshi no habló muy fuerte, por lo que quizás desde los inferiores de la tierra no alcance a escuchar y ataque a un médico que ya está rendido. ¿Sucederá? Aquí, en esta tripulación, todo es posible.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
