09-02-2026, 10:05 PM
Oh, dioses. La risa...
¡No! ¡Esa no es la manera correcta de tomar un mate! La mirada se abre de par en par al verlo probar de la bebida como si fuera algo normal. Abre la boca con clara impresión, anonadada, sorprendida. Había quedado mínimo, común, múltiplo. Había quedado aguda, grave y esdrújula. Estaba paralizada, con mucho miedo, y no se podía mover.
—Hmmm...
Se mantiene quieta mientras observa al caballero escupir la yerba, tomar algo de las facturas e interactuar con su gato. Basta decir que ver a la criatura la enterneció, mas no le gustó que su compañero le gritara. Se mantuvo seria ante eso, pero baja la guardia un poco luego de que le es devuelto el mate. Mantiene el semblante estoico; este señor escandaloso es un miembro del cuerpo de marines y sabe que no es necesario llevarse mal con él.
—Es que lo tomaste mal —Se mantiene tranquila mientras pone un poco más de yerba en el mate, para reponer la que se perdió por las acciones de ese sujeto—. Se bebe de la bombilla justamente para filtrar la yerba del líquido, que es lo que realmente gusta —Señala la varilla de metal—. Pero si no te ha gustado así, entonces el mero líquido podría llegar a ser igual de amargo. No pasa nada; no es una bebida hecha para todo el mundo y, la verdad... a mi tampoco me gustaba en un principio.
Para Hae-won, había sido más una costumbre que luego se convirtió en pasión. Lo sabe muy bien. El mate es un sentimiento, un amor y una verdad dentro de su vida; no podría vivir sin tomar aunque sea uno al día. Si en algún momento ella tuviese que viajar a la Grand Line, extrañaría el beberlo de manera regular como hasta ahora.
—Al menos me alegra que te gusten las facturas —La joven mantiene la mirada puesta en el caballero, ¡solo le está mirando la cara! No necesita ver más—. Mis progenitores eran comerciantes. Una vez, se encontraron con otro comerciante de tierras lejanas y los estafó vendiéndoles un paquete de yerba, diciendo que era una especie de esencia aromática de gran valor. No les gustó; yo le vi potencial y probé qué onda. Luego me enteré de cómo se consumía y desde entonces lo vengo probando. No es algo tan glamoroso de contar, pero eso sería, más o menos. Por otra parte...
La dama lleva la vista al gato con curiosidad. Sonríe al notar que el michi, tal y como ella llama a los felinos en general, está comiendo un pedacito de factura, todo feliz y contento.
—¡Que. Belleza. De. Michi! —Sus ojos brillan un poco, teniendo en cuenta que una de sus grandes debilidades, de esas que en realidad busca no mostrarle a nadie, son los gatitos—... ¿Puedo jugar con él un rato? ¡Es que está muy bonito!
Aunque parece fideo sin colar de lo mojado que está.
¡No! ¡Esa no es la manera correcta de tomar un mate! La mirada se abre de par en par al verlo probar de la bebida como si fuera algo normal. Abre la boca con clara impresión, anonadada, sorprendida. Había quedado mínimo, común, múltiplo. Había quedado aguda, grave y esdrújula. Estaba paralizada, con mucho miedo, y no se podía mover.
—Hmmm...
Se mantiene quieta mientras observa al caballero escupir la yerba, tomar algo de las facturas e interactuar con su gato. Basta decir que ver a la criatura la enterneció, mas no le gustó que su compañero le gritara. Se mantuvo seria ante eso, pero baja la guardia un poco luego de que le es devuelto el mate. Mantiene el semblante estoico; este señor escandaloso es un miembro del cuerpo de marines y sabe que no es necesario llevarse mal con él.
—Es que lo tomaste mal —Se mantiene tranquila mientras pone un poco más de yerba en el mate, para reponer la que se perdió por las acciones de ese sujeto—. Se bebe de la bombilla justamente para filtrar la yerba del líquido, que es lo que realmente gusta —Señala la varilla de metal—. Pero si no te ha gustado así, entonces el mero líquido podría llegar a ser igual de amargo. No pasa nada; no es una bebida hecha para todo el mundo y, la verdad... a mi tampoco me gustaba en un principio.
Para Hae-won, había sido más una costumbre que luego se convirtió en pasión. Lo sabe muy bien. El mate es un sentimiento, un amor y una verdad dentro de su vida; no podría vivir sin tomar aunque sea uno al día. Si en algún momento ella tuviese que viajar a la Grand Line, extrañaría el beberlo de manera regular como hasta ahora.
—Al menos me alegra que te gusten las facturas —La joven mantiene la mirada puesta en el caballero, ¡solo le está mirando la cara! No necesita ver más—. Mis progenitores eran comerciantes. Una vez, se encontraron con otro comerciante de tierras lejanas y los estafó vendiéndoles un paquete de yerba, diciendo que era una especie de esencia aromática de gran valor. No les gustó; yo le vi potencial y probé qué onda. Luego me enteré de cómo se consumía y desde entonces lo vengo probando. No es algo tan glamoroso de contar, pero eso sería, más o menos. Por otra parte...
La dama lleva la vista al gato con curiosidad. Sonríe al notar que el michi, tal y como ella llama a los felinos en general, está comiendo un pedacito de factura, todo feliz y contento.
—¡Que. Belleza. De. Michi! —Sus ojos brillan un poco, teniendo en cuenta que una de sus grandes debilidades, de esas que en realidad busca no mostrarle a nadie, son los gatitos—... ¿Puedo jugar con él un rato? ¡Es que está muy bonito!
Aunque parece fideo sin colar de lo mojado que está.
