10-02-2026, 04:22 AM
El barullo es evidente, múltiples preguntas se gestan a medida que los presentes van entendiendo la situación, sin embargo los datos saltan a la vista y se sobre entiende que Minato se encuentra en el lugar, ¿estará acompañado de Samantha? Desde luego le encantaría saberlo, porque tiene por sentado que aquel dúo debía ser capturado al completo, la pregunta es si no se deshizo de ella en el camino, con la sangre fría que había demostrado aquel hombre no daba nada por seguro.
Mientras tanto, daría una orden puntual, aprovechando el momento de completa confusión y segundos previos a que comience el movimiento físico. Shin colocaría ambas manos a los laterales de sus mejillas intentando proyectar mejor su voz y gritaría con todas sus fuerzas —¡¡¡Ruuuuuuuuriiiiii!!! ¡¡¡Ven a jugar conmigo!!! —no sabía si las palabras llegarían a oídos de la chica, desde luego el disparo que atravesó su cuerpo (esta vez sin lastimarlo) sí que daría indicios del escándalo, y eso cerraba la puerta a cualquier tipo de infiltración posible, pues la alerta del amplio ruido seguro que llegaría también a quienes estuviesen más adentro en la finca.
Instantáneamente detectó lo evidente, uno de ellos intentaba huir y alertar a los demás, detalle que Hasegawa no podía permitir bajo ningún término, por ende y aún manteniendo activa de manera parcial su fruta en la zona de las piernas, se movió a una velocidad totalmente insana en dirección al rezagado que buscaba hacer de informante para la reunión o lo que sea que se gestase en el interior de aquel lugar.
No paraba de moverse, y con una sonrisa en los labios exclamó —¡Todos están atrapados conmigo! —llegados al punto de impacto, que a percepción general era algo parecido a una teletransportación, avanzando 6 metros en diagonal, desactivó su fruta súbitamente tras pegar un salto de 7 metros, un total de 13 de movimiento, y utilizando la inercia acumulada asestó una patada con su pierna diestra en el pecho del sujeto, dejándolo inmediatamente fuera de combate al no aplicar fuerza letal. De un sólo movimiento redujo el número en una única unidad, sí, pero demostrándole al resto lo peligroso que era y la facilidad con la cual podía desarticular el conjunto de hombres que formaron.
Si Ruri conseguía escucharlo y se acercaba a la zona lo suficiente como para hacer contacto visual, entonces Hasegawa le haría un comentario para asignarle una nueva tarea —¡Son débiles, Ruri! ¿Te los puedo encargar? No permitiré que se escapen de nuevo. —asintió, justo al lado del cuerpo inconsciente del sujeto, instantes previos a reactivar su habilidad lumínica y seguir moviéndose hacia las profundidades de la finca.
Avanzó 9 metros adicionales a la misma velocidad que antes, indetectable para nadie con la capacidad perceptiva suficiente, y de esa forma llegó a la última de las edificaciones, donde esperaba, suponía y deseaba que se ocultase el mismísimo Minato, intentando adelantar el asunto mientras Ruri se ocupaba de los guardas en la entrada. Aunque era curioso, porque si también utilizaba el truco de ocultarse diez metros bajo el nivel del suelo entonces existía una amplia posibilidad de que no lo escuchase.
—¡Oye Minato! ¡Sal a pelear! —exclamó, manteniéndose de pie justo delante de lo que parecía el último instante de libertad en la vida de su "tío". Esa noche iba a ejecutar la justicia que merecía, y aún manteniendo activa su fruta, se estaba reservando para él.
Mientras tanto, daría una orden puntual, aprovechando el momento de completa confusión y segundos previos a que comience el movimiento físico. Shin colocaría ambas manos a los laterales de sus mejillas intentando proyectar mejor su voz y gritaría con todas sus fuerzas —¡¡¡Ruuuuuuuuriiiiii!!! ¡¡¡Ven a jugar conmigo!!! —no sabía si las palabras llegarían a oídos de la chica, desde luego el disparo que atravesó su cuerpo (esta vez sin lastimarlo) sí que daría indicios del escándalo, y eso cerraba la puerta a cualquier tipo de infiltración posible, pues la alerta del amplio ruido seguro que llegaría también a quienes estuviesen más adentro en la finca.
Instantáneamente detectó lo evidente, uno de ellos intentaba huir y alertar a los demás, detalle que Hasegawa no podía permitir bajo ningún término, por ende y aún manteniendo activa de manera parcial su fruta en la zona de las piernas, se movió a una velocidad totalmente insana en dirección al rezagado que buscaba hacer de informante para la reunión o lo que sea que se gestase en el interior de aquel lugar.
No paraba de moverse, y con una sonrisa en los labios exclamó —¡Todos están atrapados conmigo! —llegados al punto de impacto, que a percepción general era algo parecido a una teletransportación, avanzando 6 metros en diagonal, desactivó su fruta súbitamente tras pegar un salto de 7 metros, un total de 13 de movimiento, y utilizando la inercia acumulada asestó una patada con su pierna diestra en el pecho del sujeto, dejándolo inmediatamente fuera de combate al no aplicar fuerza letal. De un sólo movimiento redujo el número en una única unidad, sí, pero demostrándole al resto lo peligroso que era y la facilidad con la cual podía desarticular el conjunto de hombres que formaron.
Si Ruri conseguía escucharlo y se acercaba a la zona lo suficiente como para hacer contacto visual, entonces Hasegawa le haría un comentario para asignarle una nueva tarea —¡Son débiles, Ruri! ¿Te los puedo encargar? No permitiré que se escapen de nuevo. —asintió, justo al lado del cuerpo inconsciente del sujeto, instantes previos a reactivar su habilidad lumínica y seguir moviéndose hacia las profundidades de la finca.
Avanzó 9 metros adicionales a la misma velocidad que antes, indetectable para nadie con la capacidad perceptiva suficiente, y de esa forma llegó a la última de las edificaciones, donde esperaba, suponía y deseaba que se ocultase el mismísimo Minato, intentando adelantar el asunto mientras Ruri se ocupaba de los guardas en la entrada. Aunque era curioso, porque si también utilizaba el truco de ocultarse diez metros bajo el nivel del suelo entonces existía una amplia posibilidad de que no lo escuchase.
—¡Oye Minato! ¡Sal a pelear! —exclamó, manteniéndose de pie justo delante de lo que parecía el último instante de libertad en la vida de su "tío". Esa noche iba a ejecutar la justicia que merecía, y aún manteniendo activa su fruta, se estaba reservando para él.
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![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
