Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo]
#9
—Un corazón blando no sirve para sobrevivir en la jungla y tampoco en el mar. Deberías saberlo, chica lagarto —dijo con voz cansada casi aburrida mientras observaba como la misma mujer que le sugería ser más empático con los animales, movía al velociraptor enfermo como si se tratara de un muñeco. Suspiró, era tan contradictorio. —De todos modos, no sacudas al animal como si fuera un trapo viejo, está enfermo y queremos descubrir que tiene, no matarlo ¿Recuerdas? —Escuchó como el animal emitió un jadeo lastimero, algo que le hizo creer que, aparentemente, cualquier movimiento brusco podría ser sinónimo de dolor, pero, nuevamente, no tenía como comprobarlo de buenas a primeras.

Se acercó un poco más a Maki y al dinosaurio, esta vez agachándose a un lado de la criatura, específicamente, a su cabeza, para poder comprobar que, tal como decía la “chica lagarto”, el animal tenía una lengua seca que permanecía afuera, como si buscara regular su respiración. ¿Le costaba respirar? No sería extraño en su condición. También, desde su lugar, pudo comprobar el estado de las garras, notó como desde el nacimiento de estas salía un viscoso líquido verdoso…sí, era pus.

—No creo que sea gripe, pero sí, puede que tenga fiebre y eso indicaría algún tipo de infección, tal vez una inflamación o podría ser la respuesta a la intoxicación con alguna sustancia, lo cual no sería raro en esta selva llenas de plantas venenosas…solo que…como dije antes, su especie es carnívora, así que, si es una intoxicación, debió obtenerla al comer la carne de algún otro animal afectado —. Tantas variables lo volverían loco si no hacía ninguna prueba pertinente en ese mismo momento. —Sea como sea, lo más probable es que lo que los afecte si sea contagioso, al menos entre ellos.

Estaba a punto de dejar de lado su prudencia y sacar de su mochila una jeringa para tomar muestras de la sangre del dinosaurio, pero antes de si quiera sacarse la mochila de la espalda, escuchó unos pasos que lo dejaron alerta, haciendo que se colocara de pie en ese mismo momento. No sonaban como dinosaurios, si no como criaturas más peligrosas: seres pensantes. Para su mala suerte, no se equivocó.

Su cuerpo se tensó y sus ojos se mantuvieron alertas en cuanto vio emerger de la espesura al par de desconocidos, dos sujetos que le parecieron tan embelesados en los dinosaurios que parecía que aún no reparaban en su presencia y, aún así, el médico no podía evitar subir su guardia. Incluso ajustó bien los guantes de combate que siempre llevaba consigo como si fueran una segunda piel. No importa que tan indefenso se vea alguien, no puede confiar, porque sabe que aquellos que no parecen monstruos son los que más retorcidos suelen ser.

Por eso estaría atento para cuando ambos hombres se dieran cuenta de que no eran los únicos humanos en ese claro, algo que pasó más temprano que tarde.

—¿Familia? —El pelirrosa soltó un bufido que ocultó una risa, la manera en la que el hombre hablaba sobre aquellos animales enfermos se le hizo graciosa, aún así, no vio motivo para interrumpir el discurso de ambos. Nada le resultaba más reconfortante que los desvaríos de personas ajenas a él, porque siempre traían algo interesante para alegrar su día; sin embargo, eso no haría que bajara la guardia y, por lo que pudo notar, su compañera tampoco lo haría. Eso era un alivio.

Dejó que fuera ella quien se moviera primero, que intentara aclarar las cosas, que dijera que no estaban ahí para matar a nadie, al menos no aún, pero sus palabras lo hicieron rodar los ojos, eran demasiado escuetas para convencer a los dos hombres. El médico suspiró y, aún desde su lugar, a una prudente distancia de cinco metros de ambos sujetos, decidió que, lo mejor sería intentar negociar con ambos tipos, por más fanáticos que le parecieran, aunque, primero que nada…

—¡Oh! ¡Maki! ¡Claro! Gracias por recordármelo —. No tenía que especificar que le recordaba, estaba más que seguro que la mujer entendía que se refería a su nombre y, los otros dos, no tenían que saber de que hablaban. Sacudió su cabeza después de eso y ahora sí que se centró en los recién llegados.

—Ella tiene razón, no somos cazadores y tampoco somos piratas —dijo con una convicción que haría que cualquier pudiera creerle, una simple mentira para variar. —Pueden llamarme Hyak —. No le diría su otro apodo a unos raritos. —Y mi compañera tiene razón, solo estamos investigando la razón por la cual estos dinosaurios actúan de esta manera —. Esta vez si se movió, justo a la dirección contraria a la que caminó antes la chica de cabello verde, casi parecía como si rodearan a los sujetos, como un cazador a su presa. Eso le daba más seguridad.

—Soy médico —. No veterinario, pero eso no tenía que especificarlo. —Y Maki está aprendiendo el oficio, por lo que hoy es mi asistente —. Improvisó y esperó que la chica le siguiera el juego. —Así que no podemos irnos de aquí hasta tomar muestras de la sangre y otros fluidos de algunos de esos animales, ya saben, para encontrar el motivo por el cual sus “amigos” están tan enfermos…Eso no lo haría un pirata ¿o sí?

Se detuvo cuando estuvo a la izquierda del sujeto más alto y delgado al que miró de arriba a abajo antes de cruzarse de brazos y mirarlo directo a los ojos, aunque aún guardando una distancia de al menos unos dos metros.

—¿Quiénes son ustedes? Por sus vestimentas, parecen investigadores ¿O tal vez exploradores? —Analizó las chaquetas que llevaban puestas, así como los posibles instrumentos que llevaran con ellos y estuvieran a la vista. —Y también parecen conocer que sucede con estos dinosaurios… ¿Saben qué los enfermó? —Desde su lugar se fijó en los frascos que el más bajito llevaba en su chaqueta amarilla y eso le recordó el propio frasco de esencia de menta que llevaba en su bolsillo, el cual sacó para poder inhalar algo de la menta, buscando en aquel olor picoso algo de calma para lidiar con la situación. —¿Y eso que traen con ustedes son remedios? ¿Tienen una cura para su enfermedad o…acaso es algo más?

El médico se mantuvo atento a cualquier gesto o movimiento de parte de los recién llegados, después de todo, por esa manera tan peculiar que tuvieron de “saludar”, no podía relajarse ante ellos.

Léeme, por favor


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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - por Hyákinthos - 10-02-2026, 08:40 AM

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