10-02-2026, 12:34 PM
Las palabras de Seraphine escritas sobre su dedo penetraron más profundo que cualquier libro que el hubiera leido. "Si no puedes manejarlo solo, también está bien. Si puedes manejarlo solo, también lo está. Ahora mismo, no tienes que ser fuerte." El wotan procesó cada frase mientras caminaban por las calles de Baquella mira que se habia enfrentado a cosas, pues aquello estaba siendo algo realmente atroz, cada pisada medida para no sacudir demasiado a la skypean. La luz del atardecer bañaba el pueblo en tonos naranja-dorados que hacían que su piel azul cerúlea pareciera purpura. "Tres días conoces a esta mujer. Y ya sostiener pedazos tuyos que llevas siete años tratando de pegar solo con fuerza de voluntad y tabaco." Cuando ella escribió sobre querer que le mostrara todo lo que conocía de la isla, Kazan sintió algo expandirse en su pecho era orgullo y calidez de poder hablar sin necesidad de estar destruyendo. No era el calor de batalla. Era algo más simple y ¿humano?.
-Pequeña tormenta- comenzó Kazan, voz modulada a volumen bajo porque las calles estaban relativamente vacías pero siempre habia alguien que miraba. -Cuando dices que estás aprendiendo de mí, ¿te refieres a aprender qué no hacer? Porque esa sería lección más valiosa.- La broma salió teñida de ironía genuina, no del autodesprecio que habitualmente coloreaba sus reflexiones sobre su pasado. Llegaron al faro mientras el sol estaba en el horizonte. La estructura se elevaba hacia el cielo y Kazan conocía cada grieta en su superficie porque había pasado días mirandola. La puerta principal estaba cerrada con candado simple que el wotan podría romper con un dedo pero que respetó. -La entrada de mantenimiento está al costado- explicó, guiando a Seraphine alrededor de la base -Se puede entrar de manera que no necesitas ir por la entrada principal, una especie de mirador.-
El camino bordeando era bonito, lleno de florecillas y despues estaba la puerta la cual se abrió revelando escalera de caracol que ascendía hacia plataforma intermedia, diseñada originalmente para reparaciones pero lo suficientemente espaciosa para Kazan. La plataforma de mantenimiento era exactamente como la recordaba circular, abierta al aire por tres lados con barandilla de metal oxidado, piso de rejilla que permitía ver el nivel inferior. Herramientas olvidadas descansaban en esquina. Desde aquí podían ver el pueblo extendiéndose hacia un lado y el mar interminable hacia el otro.
Kazan se sentó con espalda contra pared interior del faro, piernas extendidas ocupando buena parte del espacio disponible. Tocó la pulsera en su muñeca izquierda, pasando dedos sobre las cuentas mientras Seraphine terminaba de subir. -Por las profundidades- exhaló lentamente, sin pipa aun. -No sé cómo empezar esto. En la arena sabía exactamente qué hacer. Pelear hasta que uno dejara de moverse. Aquí... ¿simplemente dejo que salga? ¿Hay protocolo para derrumbes emocionales? ¿Debo advertirte cuando sienta que viene? ¿Como lo hago?-
La pregunta salió genuina, sin sarcasmo. Kazan realmente no sabía cómo proceder porque sus tres días de llanto solitario siete años atrás no le habían enseñado nada sobre cómo hacer esto con alguien presente.
-Pequeña tormenta- comenzó Kazan, voz modulada a volumen bajo porque las calles estaban relativamente vacías pero siempre habia alguien que miraba. -Cuando dices que estás aprendiendo de mí, ¿te refieres a aprender qué no hacer? Porque esa sería lección más valiosa.- La broma salió teñida de ironía genuina, no del autodesprecio que habitualmente coloreaba sus reflexiones sobre su pasado. Llegaron al faro mientras el sol estaba en el horizonte. La estructura se elevaba hacia el cielo y Kazan conocía cada grieta en su superficie porque había pasado días mirandola. La puerta principal estaba cerrada con candado simple que el wotan podría romper con un dedo pero que respetó. -La entrada de mantenimiento está al costado- explicó, guiando a Seraphine alrededor de la base -Se puede entrar de manera que no necesitas ir por la entrada principal, una especie de mirador.-
El camino bordeando era bonito, lleno de florecillas y despues estaba la puerta la cual se abrió revelando escalera de caracol que ascendía hacia plataforma intermedia, diseñada originalmente para reparaciones pero lo suficientemente espaciosa para Kazan. La plataforma de mantenimiento era exactamente como la recordaba circular, abierta al aire por tres lados con barandilla de metal oxidado, piso de rejilla que permitía ver el nivel inferior. Herramientas olvidadas descansaban en esquina. Desde aquí podían ver el pueblo extendiéndose hacia un lado y el mar interminable hacia el otro.
Kazan se sentó con espalda contra pared interior del faro, piernas extendidas ocupando buena parte del espacio disponible. Tocó la pulsera en su muñeca izquierda, pasando dedos sobre las cuentas mientras Seraphine terminaba de subir. -Por las profundidades- exhaló lentamente, sin pipa aun. -No sé cómo empezar esto. En la arena sabía exactamente qué hacer. Pelear hasta que uno dejara de moverse. Aquí... ¿simplemente dejo que salga? ¿Hay protocolo para derrumbes emocionales? ¿Debo advertirte cuando sienta que viene? ¿Como lo hago?-
La pregunta salió genuina, sin sarcasmo. Kazan realmente no sabía cómo proceder porque sus tres días de llanto solitario siete años atrás no le habían enseñado nada sobre cómo hacer esto con alguien presente.
