Parecía que Kuraku no estaba acostumbrado a recibir órdenes, era lógico puesto que se acababa de unir, pero hizo su parte a pesar de que su cara mostraba cierta molestia tras haber recibido las indicaciones de Gronn. No obstante, en un breve respiro que tuvieron, se acercó al gyojin ofreciéndole sus disculpas y tendiéndole la mano.
-No te preocupes Kuraku, sé que es difícil seguir órdenes o instrucciones cuando eres nuevo en un grupo, y más aún si has estado siempre sólo, no tiene importancia-dijo Gronn estrechando la mano del lunarian sonriendo.
Al acercarse a la tormenta, Gronn pidió a Sasha que mantuviese firme el rumbo del timón, ya que con el viento que se estaba levantando, no sería capaza de emplear la vela de popa, la menor, para dirigir el barco, así que dependían de la capacidad de la joven semioni para mantener estable el rumbo. Por ese mismo motivo, el propio gyojin se dispuso a agarrar uno de los remos y hacer la tarea con el resto de sus compañeros.
El viento arreciaba, menos mal que habían replegado las velas, y las fuertes rachas de viento, casi hacen que salga volando el sombrero de Tobías. La lluvia empezó cayendo suave, como el rocío matutino de la primavera en los verdes prados de las islas del North Blue, pero conforme iban avanzando, las gotas de lluvia se convirtieron en agujas penetrantes que les golpeaban sin piedad afiladas por el fuerte viento que estaba desplegando la profunda borrasca en la que se adentraban. Los truenos removían algo dentro del gyojin, no soportaba los ruidos fuertes, y los relámpagos los cegaban durante unos instantes impidiéndoles ver claramente lo que tenían delante.
Por su parte el mar estaba embravecido, el barco subía y bajaba con el vaivén del furioso oleaje provocado por la inestabilidad atmosférica y costaba mantener el barco en su rumbo; Gronn estaba preocupado por Sasha, pero sabía de sobra que la fuerza de la muchacha le impediría perder la partida ante la fuerza de las olas de aquel mar hostil. Tambaleándose por el movimiento oscilatorio que tenía el barco mientras navegaba, se acercó al mascarón de proa para echar un vistazo hacia adelante, haciéndose pantalla con su enorme mano. Levantó la cabeza y se percató que la lluvia era algo más suave y el viento más ligero.
-¡¡Nos acercamos al centro de la tormenta!!-gritó el gyojin esperando que pudiesen oirle-¡¡Podremos descansar unos minutos y se me ha ocurrido una idea para salir cuanto antes de esta situación!!
Mientras se acercaban al eje de la borrasca, Gronn se metió unos minutos en el cuarto del navegante para hacer unos cálculos rápidos. No estaba muy seguro de ellos, después de acabar, pero si podía ahorrar a sus compañeros horas de sufrimiento y cansancio, mejor que mejor.
Llegaron al centro de la borrasca y, ciertamente, la lluvia apenas era ahí un ligero spray, el viento una brisa suave, y el oleaje apenas más fuerte que el balanceo habitual en alta mar. Lo que no había variado mucho era el aparato eléctrico de la tormenta, aunque ahora no los sentían encima de ellos por lo menos, pero seguían dejándose ver los relámpagos y escuchar los truenos, para inquietud de Gronn.
-Descansad un rato, lo habéis hecho muy bien, a partir de ahora, creo que no nos hará falta remar. Aprovecharemos el viento que genera la tormenta, aunque seremos cautos. Como siempre yo me encargo de la vela menor, Garnet y Kuraku desplegad a medias la vela mayor y mantenedla así para poder replegarla cuanto antes en caso de que el viento sea demasiado fuerte, Sasha tu sigue como hasta ahora, y si te cansas te cambias conmigo y yo te voy indicando, Tobías baja a la bodega y mira si hay algún agujero en el casco por el que se filtre el agua, si es así tápalo y achica el agua que puedas, necesitamos ser lo más ligeros posible.
Dicho esto, se dirigió a su posición y agarró con firmeza los cabos de la vela, desplegándola a medias, y rápidamente notó como se tensaba, como si la tormenta se hubiera cansado de esperarles y quisiera finalizar aquella breve tregua que les había dado a los Shogun Gari. La segunda parte de la travesía de la tormenta, acababa de comenzar.
Al acercarse a la tormenta, Gronn pidió a Sasha que mantuviese firme el rumbo del timón, ya que con el viento que se estaba levantando, no sería capaza de emplear la vela de popa, la menor, para dirigir el barco, así que dependían de la capacidad de la joven semioni para mantener estable el rumbo. Por ese mismo motivo, el propio gyojin se dispuso a agarrar uno de los remos y hacer la tarea con el resto de sus compañeros.
El viento arreciaba, menos mal que habían replegado las velas, y las fuertes rachas de viento, casi hacen que salga volando el sombrero de Tobías. La lluvia empezó cayendo suave, como el rocío matutino de la primavera en los verdes prados de las islas del North Blue, pero conforme iban avanzando, las gotas de lluvia se convirtieron en agujas penetrantes que les golpeaban sin piedad afiladas por el fuerte viento que estaba desplegando la profunda borrasca en la que se adentraban. Los truenos removían algo dentro del gyojin, no soportaba los ruidos fuertes, y los relámpagos los cegaban durante unos instantes impidiéndoles ver claramente lo que tenían delante.
Por su parte el mar estaba embravecido, el barco subía y bajaba con el vaivén del furioso oleaje provocado por la inestabilidad atmosférica y costaba mantener el barco en su rumbo; Gronn estaba preocupado por Sasha, pero sabía de sobra que la fuerza de la muchacha le impediría perder la partida ante la fuerza de las olas de aquel mar hostil. Tambaleándose por el movimiento oscilatorio que tenía el barco mientras navegaba, se acercó al mascarón de proa para echar un vistazo hacia adelante, haciéndose pantalla con su enorme mano. Levantó la cabeza y se percató que la lluvia era algo más suave y el viento más ligero.
-¡¡Nos acercamos al centro de la tormenta!!-gritó el gyojin esperando que pudiesen oirle-¡¡Podremos descansar unos minutos y se me ha ocurrido una idea para salir cuanto antes de esta situación!!
Mientras se acercaban al eje de la borrasca, Gronn se metió unos minutos en el cuarto del navegante para hacer unos cálculos rápidos. No estaba muy seguro de ellos, después de acabar, pero si podía ahorrar a sus compañeros horas de sufrimiento y cansancio, mejor que mejor.
Llegaron al centro de la borrasca y, ciertamente, la lluvia apenas era ahí un ligero spray, el viento una brisa suave, y el oleaje apenas más fuerte que el balanceo habitual en alta mar. Lo que no había variado mucho era el aparato eléctrico de la tormenta, aunque ahora no los sentían encima de ellos por lo menos, pero seguían dejándose ver los relámpagos y escuchar los truenos, para inquietud de Gronn.
-Descansad un rato, lo habéis hecho muy bien, a partir de ahora, creo que no nos hará falta remar. Aprovecharemos el viento que genera la tormenta, aunque seremos cautos. Como siempre yo me encargo de la vela menor, Garnet y Kuraku desplegad a medias la vela mayor y mantenedla así para poder replegarla cuanto antes en caso de que el viento sea demasiado fuerte, Sasha tu sigue como hasta ahora, y si te cansas te cambias conmigo y yo te voy indicando, Tobías baja a la bodega y mira si hay algún agujero en el casco por el que se filtre el agua, si es así tápalo y achica el agua que puedas, necesitamos ser lo más ligeros posible.
Dicho esto, se dirigió a su posición y agarró con firmeza los cabos de la vela, desplegándola a medias, y rápidamente notó como se tensaba, como si la tormenta se hubiera cansado de esperarles y quisiera finalizar aquella breve tregua que les había dado a los Shogun Gari. La segunda parte de la travesía de la tormenta, acababa de comenzar.
