Los puños que marcarán el futuro [P.R]
#24
El combate afrontaba su recta final. Y eso para mi era un alivio, pues no quería continuar luchando contra mis compañeros. El entumecimiento que provocaba la ingente cantidad de nieve sobre el suelo tampoco ayudaba. Mi disparo había impactado en Kiyoshi, pero haciendo gala a su fama —o al menos a la que yo le otorgaba—, el doctor ya tenía el siguiente movimiento en mente. Aprovechó el impacto de mi bala para girarse sobre sí mismo y dispararme de vuelta. Ya había probado uno de sus disparos durante nuestro entrenamiento, por lo que mi primer pensamiento fue el de recargar mi rifle para estar listo para su siguiente movimiento. 

Su bala golpeó en mi. Un resplandor cubrió mi visión de nuevo mientras yo introducía un último cartucho en mi rifle. Mis sentidos se vieron de nuevo nublados. Amartillé mi rifle y lo levanté en dirección al doctor de vuelta. No tuve tiempo de disparar cuando vi que Uker se lanzaba sobre mi con intenciones hostiles. No quería dañarlos, no en exceso. Una sensación amarga inundó mi cuerpo, desde el pecho, mientras liberaba los efectos de mi akuma no mi. No quería seguir hiriéndolos, pero al menos, podía mitigar los efectos de sus acciones.

Giré la mira de mi rifle hacia el cocinero y disparé. Tal vez, una pequeña parte de mi esperaba que aquel movimiento bastase para parar su ataque. Sin embargo, el cocinero avanzó impasible, como si el daño que le había producido no fuese suficiente. Un impacto, cortante, en mi pecho. Era la primera vez en bastante tiempo que recibía un daño como ese. Aún así, con eso no bastaba para detenerme. Y menos aún, para que el equipo que formaba con mi capitán fuese a perder este entrenamiento.

Oí cómo la tierra se resquebrajaba a mi espalda. Sin duda, fruto de la habilidad para moverse bajo tierra de Eros. Era el momento de ponerle fin a este entrenamiento. Sonreí, sin ser consciente de lo que me esperaba. Escuché un impacto y antes de que pudiese darme cuenta, me vi impulsado por los aires en dirección a Kiyoshi. Mi espalda se arqueó, fruto del intenso dolor que la recorría. Sentí como la energía que fluía por mi cuerpo a modo de rayos se diluía, me abandonaba. Caí al suelo. De no ser por la nieve, fría contra mi cara, no hubiese sabido lo que estaba arriba y lo que estaba abajo. ¿Qué había sucedido?

Pronto lo entendí. El capitán había querido alzarse como único vencedor de aquel entrenamiento. Sus risas lo dejaron claro. El calor recorrió mi cuerpo al sentirme traicionado, pero fue tan solo un instante. Tan pronto como me ubiqué de nuevo y supe que mi cuerpo se encontraba cabeza abajo pensé en lo cómico de mi situación. Reí. Rodé para recuperar la compostura y me levanté.

—No pienso pagarle la bebida a un traidor —dije entre risas—. Además, se que me saldría caro.

Me agaché para recoger mi sombrero. Sacudí la nieve que reposaba sobre él y me lo ceñí. Ahora que la tensión del combate había desaparecido, comencé a sentir de nuevo el frío. Abroché mi cazadora hasta arriba y cubrí mi cara todo lo que pude con sus solapas.

—Sí, mejor irse. Prefiero que lo de los resfriados siga siendo solo cosa mía.



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RE: Los puños que marcarán el futuro [P.R] - por Varoganchin - 10-02-2026, 06:20 PM

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