11-02-2026, 12:00 AM
El Smash de Juan Sebastián no fue un simple puñetazo; fue una declaración de intenciones. El impacto de la pinza contra la mandíbula del líder generó una onda de choque que hizo estallar las botellas que aún quedaban en las estanterías tras la barra. El estruendo, ese trallazo ensordecedor, sacudió los cimientos de madera blanca de la taberna, levantando una nube de polvo y astillas que nubló la visión por unos instantes.
Cuando el polvo comenzó a asentarse, la escena era absolutamente caótica. El líder se levantaba apoyado contra la pared del fondo, entre barriles de ron reventados. Su figura, antes erguida y despreocupada, ahora se mostraba desafiante, con la mandíbula apretada y la mirada acerada. La superioridad física del gyojin había quedado patente con el golpe
El líder tosió, escupiendo un diente y una mezcla de sangre y algo más oscuro. Levantó la vista con dificultad, viendo al Marine tomar distancia y exigir respuestas. La burla había desaparecido de su rostro, sustituida por algo parecido al respeto.
—Maldito... engendro... —resolló mientras se pasaba el dorso del puño por la boca—. ¿Crees que... esto es algo que me intimde? Yo solo soy el que recoge las migajas. Si quieres al que mueve los hilos... vas a tener que esfrozarte mucho más. El tipo... le llaman 'El Intendente'. Él es quien reparte las zonas... quien dice a quién hay que apretar.
En este instante, las puertas de la taberna se abrieron de sopetón, y una marabunta de matones entró por ambos accesos al establecimiento, sonriendo hacia el gyojin subitamente rodeado.
Con la guardia cuadrada, el Lider, soltó una risotada.
— Pero obviamente, no vas a poder encontrarlo nunca, Ka-sha-sha-sha!
Acto seguido, se abalanzó sobre Juan de nuevo, lanzando un combo de golpes. Apenas hubo conectado, retrocedió, dejando que sus hombres mantuviesen ocupado al gyojin y sltó por una ventana al lado de la puerta del fondo.
Cuando el polvo comenzó a asentarse, la escena era absolutamente caótica. El líder se levantaba apoyado contra la pared del fondo, entre barriles de ron reventados. Su figura, antes erguida y despreocupada, ahora se mostraba desafiante, con la mandíbula apretada y la mirada acerada. La superioridad física del gyojin había quedado patente con el golpe
El líder tosió, escupiendo un diente y una mezcla de sangre y algo más oscuro. Levantó la vista con dificultad, viendo al Marine tomar distancia y exigir respuestas. La burla había desaparecido de su rostro, sustituida por algo parecido al respeto.
—Maldito... engendro... —resolló mientras se pasaba el dorso del puño por la boca—. ¿Crees que... esto es algo que me intimde? Yo solo soy el que recoge las migajas. Si quieres al que mueve los hilos... vas a tener que esfrozarte mucho más. El tipo... le llaman 'El Intendente'. Él es quien reparte las zonas... quien dice a quién hay que apretar.
En este instante, las puertas de la taberna se abrieron de sopetón, y una marabunta de matones entró por ambos accesos al establecimiento, sonriendo hacia el gyojin subitamente rodeado.
Con la guardia cuadrada, el Lider, soltó una risotada.
— Pero obviamente, no vas a poder encontrarlo nunca, Ka-sha-sha-sha!
Acto seguido, se abalanzó sobre Juan de nuevo, lanzando un combo de golpes. Apenas hubo conectado, retrocedió, dejando que sus hombres mantuviesen ocupado al gyojin y sltó por una ventana al lado de la puerta del fondo.
La caja de Pandora
