11-02-2026, 07:28 AM
El hombre era único sin duda, desde lo que me hacía sentir hasta la forma en la que me observaba. Era tan extraño, un amor que realmente nunca había sentido: Algo en lo más profundo de mi ser que aún en esa posición tan incómoda me provocaba una profunda ternura, una profunda excitación ¿me excitaba ser amado? ¿Eso era raro? El hombre me llenaba por completo, de todas las formas que podía imaginar, aunque podía imaginar la suavidad de sus estocadas si todo esto no hubiera sucedido, agradecía internamente al rubio de cabello corto por provocar al mayor y que este resultado fuera tan satisfactorio. El ritmo lento nunca fue para mí de todas formas.
Estaba tan adentro que creí que no era posible, lo sentía palpitar a mi interior y me dolía la propia erección, mi piel estaba en fuego, casi como una fiebre, mirándolo al hombre de la misma forma que me miraba; con mucho amor y sus palabras llegaron después.
algo se removió en mi interior, tal posesión provocando una sacudida en mi intimidad mientras me acurrucaba en la palma de su mano. — No pienses en el, Jin, soy tuyo. Completamente tuyo ¿me entiendes? Me haces sentir como nadie.— Gruñí al terminar de decirlo, algo avergonzado, todavía sintiendo el fantasma de sus labios sobre los míos y entonces me liberé de su agarre, acercando mi mano a su rostro para acariciar su rostro a la par mirándolo con una sonrisa. De verdad lo amaba, maldita sea.
Bajé esa misma mano para comenzar a masturbarme una vez más, con cierta pereza, gimiendo mientras arrugaba la nariz ante la sobre estimulación, girando ligeramente la cabeza para abrir los labios esperando alcanzar la mano que me acariciaba, lamiendo su pulgar y esperando que tomara la indirecta. Necesitaba estar ocupado, me urgía estarlo. — Carajo…— Me quejé entre gemidos, cada vez más largos, cerrando los ojos al sentir como llegaba al orgasmo, arqueando la espalda lo que provocaba que lo sintiera aún más y en un lloriqueo terminar por correrme ahora sobre mi propia mano, ciertamente exhausto, con las gotas de sudor sobre la gente y mirando al hombre de forma suplicante.
Aún así no quería detenerme.
Estaba tan adentro que creí que no era posible, lo sentía palpitar a mi interior y me dolía la propia erección, mi piel estaba en fuego, casi como una fiebre, mirándolo al hombre de la misma forma que me miraba; con mucho amor y sus palabras llegaron después.
algo se removió en mi interior, tal posesión provocando una sacudida en mi intimidad mientras me acurrucaba en la palma de su mano. — No pienses en el, Jin, soy tuyo. Completamente tuyo ¿me entiendes? Me haces sentir como nadie.— Gruñí al terminar de decirlo, algo avergonzado, todavía sintiendo el fantasma de sus labios sobre los míos y entonces me liberé de su agarre, acercando mi mano a su rostro para acariciar su rostro a la par mirándolo con una sonrisa. De verdad lo amaba, maldita sea.
Bajé esa misma mano para comenzar a masturbarme una vez más, con cierta pereza, gimiendo mientras arrugaba la nariz ante la sobre estimulación, girando ligeramente la cabeza para abrir los labios esperando alcanzar la mano que me acariciaba, lamiendo su pulgar y esperando que tomara la indirecta. Necesitaba estar ocupado, me urgía estarlo. — Carajo…— Me quejé entre gemidos, cada vez más largos, cerrando los ojos al sentir como llegaba al orgasmo, arqueando la espalda lo que provocaba que lo sintiera aún más y en un lloriqueo terminar por correrme ahora sobre mi propia mano, ciertamente exhausto, con las gotas de sudor sobre la gente y mirando al hombre de forma suplicante.
Aún así no quería detenerme.

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