11-02-2026, 07:34 AM
Caída en el suelo se abrazaba a si misma en la penumbra de la noche que se colaba entre los visillos planteados roídos... parecía una casa antigua, quizás de alguien que la había abandonado o que se había ido a buscar mejor fortuna al mar. De esos había miles, que se aventuraban y nunca volvían. Era cosa de suerte para de pronto entrar en un lugar así. Este solo era uno de cientos en toda la ciudad, en la isla, en el mundo. Pues la era de los piratas, y de los viajes scon destino incierto comenzaba. Ahí derrotada pensaba en la belleza que el destino le había negado, en el furor que le había arrebatado, en los suelos que se le habían roto... miro a un costado, la memoria resonante, su guitarra y desde un costado uno de sus mangos brillaba como un sol en descenso, era la hoja de los mil recuerdos rotos. Su arma e instrumento musical. Una obra que no entendía ni sabía cómo funcionaba.
Los besos convertidos en caricias se movieron por su rostro, ella parecía dulce, comprensiva y llena de una especie de contención poderosa. Era hermosa, radiante y con el calor del sol, cada tacto de sus manos la desarmaba y le hacía caer más debajo de lo que arrodillaba se sentía. Era una basura, una que no merecía expiación, de hecho no sabía cómo es que su capitán estaba con ella, comenzó a sentir que era solo pena o lastima. Y eso le dolía tanto como si le apuñalaran en el corazón. Pero no era capaz de preguntarle directamente. No era capaz de… ya no podía hacer nada, no era nadie. Solo un despojo de humano.
La vulnerabilidad aparente de la chica era su mejor defensa, Maki con sus manos llenas de callos y durezas sen enfrentaron a su cuello delicado, dulce y suave. No tenían nada que hacer, sus dedos derrotados, débiles y destruidos por ella, la belleza personificada parecía que se declaraba victoriosa sus labios se movieron adentro y afuera en una clara declaración de ansiedad, sus quemaduras de acero hirviente se colaban en sus pensamientos constantemente, pero esta vez parecían barreras que nunca podría sortear. Horrenda y llena de marcas de violencia.
La violencia sin sentido la domino, rasgando sus prendas deseaba amedrentarla, pero ante las ropas desgarradas ella no mostro nada más que desdén o resignación. Maki se sentía aun más hundida y llena de vergüenza. Cuando comenzó a consumir su carne, sintió una satisfacción increíble, comerle las tetas, los gemidos, eso... eso… ESO!!… podía someterla de esta manera, podría ganarle y sobreponerse a su belleza mostrándole que era capaz de desarmarla con su silencio, con su lengua, con su furor. Sus ojos se contorneaban sobre sus cuencas con cada lamida de su blanda, pero firme carne, suculenta como una fruta madura. Era deliciosa y suculenta —Esto es lo que deseas?... esto es lo que quieres de mi?... dímelo… dímelo rápido o me volveré loca… zorra de mierda…— Dijo mientras subió nuevamente a su boca para no dejarla responder, temía que le rechazaran, temía que le odiaran y que le echaran por tierra. Temia… temía… amar.
Se vio tentada para morderla, para hacerla sangrar y así saciarse con su dolor, uno tan grande como el que partía día a día el corazón de ella misma, pero no. No hizo, sintió que no era merecedora de hacerle daño alguno, solo de disfrutarla mientras la tenía a su alcance sus labios, le provocaron en un segundo una sensación extraña en todo su cuerpo, en su columna, en sus reflejos que parecían nuevos, como tocados por una sinfonía que no podía ni debía entender, sino disfrutar con todo su ser. Solo pudo soportar el éxtasis cuando la domino, la sometió y la volteo contra su voluntad, dejándola de cara contra la pared. Su mano como una cruel garra se aferró a su nuca… acariciándole los dorados cabellos terminados en vivos colores que parecían augurar un verano radiante.
Sonrió cuando le dijo lo de las cosquillas y su tremendo culo pegado a su pelvis se movía con lentitud y lujuria contra ella. le dio una palmada pegándose más y más. desnuda, pero ella con su ropa hecha jirones.
Sus manos aterciopeladas, cruentas letales y vigorosas sea cercaron a ella, para tocar el cortísimo vello que adornaba su carne más atesorada. Custodiada por su tino que ahora estaba de vacaciones pensando en un futuro donde nada de esto ocurría. Distraída… cuando sintió su palpación la boca de Maki se acercó a su oído para susurrarle un gemido largo y caliente. LA muy atrevida se liberó del agarre imaginario, no sabía que era libre, pero a la vez prisionera de lo que ella quisiera que sintiera. De sus labios, de sus músculos vibrantes, de su piel ansiosa por tocarla… la detuvo con sus palabras… pero Maki distraída solo la tomo del hombro… volvió a empujarla contra la pared, pero esta vez un poco mas ruda. Se saboreo los labios. Aun mantenían la miel de su perfume en ellos y deseaba que nunca se fuera de su memoria. Una memoria débil, quebradiza y rota.
Insistió… avanzo contra ella, no le temía Ca… sar… se? He? era en serio lo que decía… ella mantenía las manos de Maki entrelazadas y sentía que podía quebrarlos uno a uno con solo apretar un poco —Que tonterías dices… las mujeres no se casan entre si boba, las mujeres estamos hechas para amar y amar… es querer… lo máximo que pueden optar… ven… ven aquí… déjame disfrutar de ti un poco ma… eeeeoooue eeeo eyyyy….— Trastabillo suavemente mientras caía suavemente de espaldas empujada por ella a la cama sentada sobre le cama, ella le asalto, parecía que quería ser quien dominara ahora… JAMAS se había encontrado con alguien que fuera dominante o que lo intentara. Intento liberarse para acariciar su espalda, consumir una vez más sus suculentas tetas y comerse sus pezones erectos como dagas que le perforaban el corazón —Que que te hecho?... yo te diré lo que te hecho… te enfrentas a mí, a mi corazón palpitante como un motor rugiente, a mi alma fulgurante que desea consumir tu espíritu, a mis firmes piernas que no te dejaran escapar jamás…— Movió su mano sobre sus muslos liberándose de su agarre atrayéndola un poco más a ella. y lentamente sus ojos se movieron a cuello, su mano libre tomo su cuello y su pulgar se movió a si barbilla para elevar su rostro al cielo. Poco a poco bajo su vista a su cuerpo… su echo, su abdomen… su vagina. Su mano se movió ahora a ella mientras se movía lentamente con un vaivén… sus dedos comenzaron a moverse sobre sus labios suavemente… su lengua como movida por una poderosa fuerza salió a oler su aroma, su sudor dominándole con su calor que aumentaba mucho mas que cualquier fuego que hubiera conocido.
Le abrazo fuerte y con un movimiento rápido le dejo de lado… ambas abrazadas sobre la cama le brindo una sonrisa suave, amena, agradable y alta. Acrco su cuerpo. Le obligo a acercase con sus músculos endurecidos, deseaba amarla, pero parecía que se resistía. Que se escapaba. Al menos en su mente. —A donde vas… aquí la presa eres tú… tú serás mía y de nadie más… hare que te vengas… que te vengas durísimo sobre mi… hare que tus jugos escapen de tu con locura… te matere con mi pasión… y adicta te volverás. Por que soy quien ama, soy quien decide cuando sientes placer… — Su voz suave, zalamera, dulzona se coló en sus oídos mientras su lengua ancha y lubricada una vez mas cazo las areolas de sus tetas… su mano ahora es encamino a su vagina, su interior, húmeda, lentamente penetrándola, queriendo que sintiera la dureza de su amor… dentro poco a poco, salía dos segundos y volvía a entrar. Mientras sus dedos parecían llamar a un animal asustado. Mas rápido, un poco más, y más rápido moviéndose dentro de ella, sinetiendo su interior… —aAbre… abre tus piernas… deja que te la chupe… vamos… sere ruda… o delicada, tu me marcas el ritmo corazón…— Volvió su voz dura y autoritaria mientras acariciaba con su mano su cabello y con la otra exploraba sus interiores.
Los besos convertidos en caricias se movieron por su rostro, ella parecía dulce, comprensiva y llena de una especie de contención poderosa. Era hermosa, radiante y con el calor del sol, cada tacto de sus manos la desarmaba y le hacía caer más debajo de lo que arrodillaba se sentía. Era una basura, una que no merecía expiación, de hecho no sabía cómo es que su capitán estaba con ella, comenzó a sentir que era solo pena o lastima. Y eso le dolía tanto como si le apuñalaran en el corazón. Pero no era capaz de preguntarle directamente. No era capaz de… ya no podía hacer nada, no era nadie. Solo un despojo de humano.
La vulnerabilidad aparente de la chica era su mejor defensa, Maki con sus manos llenas de callos y durezas sen enfrentaron a su cuello delicado, dulce y suave. No tenían nada que hacer, sus dedos derrotados, débiles y destruidos por ella, la belleza personificada parecía que se declaraba victoriosa sus labios se movieron adentro y afuera en una clara declaración de ansiedad, sus quemaduras de acero hirviente se colaban en sus pensamientos constantemente, pero esta vez parecían barreras que nunca podría sortear. Horrenda y llena de marcas de violencia.
La violencia sin sentido la domino, rasgando sus prendas deseaba amedrentarla, pero ante las ropas desgarradas ella no mostro nada más que desdén o resignación. Maki se sentía aun más hundida y llena de vergüenza. Cuando comenzó a consumir su carne, sintió una satisfacción increíble, comerle las tetas, los gemidos, eso... eso… ESO!!… podía someterla de esta manera, podría ganarle y sobreponerse a su belleza mostrándole que era capaz de desarmarla con su silencio, con su lengua, con su furor. Sus ojos se contorneaban sobre sus cuencas con cada lamida de su blanda, pero firme carne, suculenta como una fruta madura. Era deliciosa y suculenta —Esto es lo que deseas?... esto es lo que quieres de mi?... dímelo… dímelo rápido o me volveré loca… zorra de mierda…— Dijo mientras subió nuevamente a su boca para no dejarla responder, temía que le rechazaran, temía que le odiaran y que le echaran por tierra. Temia… temía… amar.
Se vio tentada para morderla, para hacerla sangrar y así saciarse con su dolor, uno tan grande como el que partía día a día el corazón de ella misma, pero no. No hizo, sintió que no era merecedora de hacerle daño alguno, solo de disfrutarla mientras la tenía a su alcance sus labios, le provocaron en un segundo una sensación extraña en todo su cuerpo, en su columna, en sus reflejos que parecían nuevos, como tocados por una sinfonía que no podía ni debía entender, sino disfrutar con todo su ser. Solo pudo soportar el éxtasis cuando la domino, la sometió y la volteo contra su voluntad, dejándola de cara contra la pared. Su mano como una cruel garra se aferró a su nuca… acariciándole los dorados cabellos terminados en vivos colores que parecían augurar un verano radiante.
Sonrió cuando le dijo lo de las cosquillas y su tremendo culo pegado a su pelvis se movía con lentitud y lujuria contra ella. le dio una palmada pegándose más y más. desnuda, pero ella con su ropa hecha jirones.
Sus manos aterciopeladas, cruentas letales y vigorosas sea cercaron a ella, para tocar el cortísimo vello que adornaba su carne más atesorada. Custodiada por su tino que ahora estaba de vacaciones pensando en un futuro donde nada de esto ocurría. Distraída… cuando sintió su palpación la boca de Maki se acercó a su oído para susurrarle un gemido largo y caliente. LA muy atrevida se liberó del agarre imaginario, no sabía que era libre, pero a la vez prisionera de lo que ella quisiera que sintiera. De sus labios, de sus músculos vibrantes, de su piel ansiosa por tocarla… la detuvo con sus palabras… pero Maki distraída solo la tomo del hombro… volvió a empujarla contra la pared, pero esta vez un poco mas ruda. Se saboreo los labios. Aun mantenían la miel de su perfume en ellos y deseaba que nunca se fuera de su memoria. Una memoria débil, quebradiza y rota.
Insistió… avanzo contra ella, no le temía Ca… sar… se? He? era en serio lo que decía… ella mantenía las manos de Maki entrelazadas y sentía que podía quebrarlos uno a uno con solo apretar un poco —Que tonterías dices… las mujeres no se casan entre si boba, las mujeres estamos hechas para amar y amar… es querer… lo máximo que pueden optar… ven… ven aquí… déjame disfrutar de ti un poco ma… eeeeoooue eeeo eyyyy….— Trastabillo suavemente mientras caía suavemente de espaldas empujada por ella a la cama sentada sobre le cama, ella le asalto, parecía que quería ser quien dominara ahora… JAMAS se había encontrado con alguien que fuera dominante o que lo intentara. Intento liberarse para acariciar su espalda, consumir una vez más sus suculentas tetas y comerse sus pezones erectos como dagas que le perforaban el corazón —Que que te hecho?... yo te diré lo que te hecho… te enfrentas a mí, a mi corazón palpitante como un motor rugiente, a mi alma fulgurante que desea consumir tu espíritu, a mis firmes piernas que no te dejaran escapar jamás…— Movió su mano sobre sus muslos liberándose de su agarre atrayéndola un poco más a ella. y lentamente sus ojos se movieron a cuello, su mano libre tomo su cuello y su pulgar se movió a si barbilla para elevar su rostro al cielo. Poco a poco bajo su vista a su cuerpo… su echo, su abdomen… su vagina. Su mano se movió ahora a ella mientras se movía lentamente con un vaivén… sus dedos comenzaron a moverse sobre sus labios suavemente… su lengua como movida por una poderosa fuerza salió a oler su aroma, su sudor dominándole con su calor que aumentaba mucho mas que cualquier fuego que hubiera conocido.
Le abrazo fuerte y con un movimiento rápido le dejo de lado… ambas abrazadas sobre la cama le brindo una sonrisa suave, amena, agradable y alta. Acrco su cuerpo. Le obligo a acercase con sus músculos endurecidos, deseaba amarla, pero parecía que se resistía. Que se escapaba. Al menos en su mente. —A donde vas… aquí la presa eres tú… tú serás mía y de nadie más… hare que te vengas… que te vengas durísimo sobre mi… hare que tus jugos escapen de tu con locura… te matere con mi pasión… y adicta te volverás. Por que soy quien ama, soy quien decide cuando sientes placer… — Su voz suave, zalamera, dulzona se coló en sus oídos mientras su lengua ancha y lubricada una vez mas cazo las areolas de sus tetas… su mano ahora es encamino a su vagina, su interior, húmeda, lentamente penetrándola, queriendo que sintiera la dureza de su amor… dentro poco a poco, salía dos segundos y volvía a entrar. Mientras sus dedos parecían llamar a un animal asustado. Mas rápido, un poco más, y más rápido moviéndose dentro de ella, sinetiendo su interior… —aAbre… abre tus piernas… deja que te la chupe… vamos… sere ruda… o delicada, tu me marcas el ritmo corazón…— Volvió su voz dura y autoritaria mientras acariciaba con su mano su cabello y con la otra exploraba sus interiores.

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