Los dedos de Seraphine envolviendo los suyos funcionaron disipando las dudas y ideas que pudiera envolver su mente, manos que abarcaban unos dedos del tamaño de antebrazos. Cuando se puso de pie y extendió brazos hacia su rostro, el wotan comprendió la invitación sin necesidad de palabras. Pudo sentir las pequeñas alas moverse y como esta acariciaba las cicatrices de su piel que nunca habían sanado. Entonces nuevamente sitio nuevas palabras "Me gusta. Me recuerda lo vivo que estás." "Ve vida donde yo veía muerte." -Hay...hay tanto- logró articular entre respiraciones. -Treinta años de mierda acumulada que pensé que había procesado pero solo enterré más profundo de mi ser, entre una gran cantidad de problemas menores o mayores. Cada niño que rescato, cada esclavo que libero, es intento de compensar los que no pude salvar.- Las lágrimas seguían cayendoy en ciencia cierta se notaban, eran lagrimas grandes y "gordas". Kazan no intentó detenerlas.
-Y la peor parte de todo esto es...- y su voz se redujo a un susurro -es que parte de mí todavía disfruta el combate, si lo se suena terrible. Pero cuando golpeo con Kurogane, cuando siento huesos romperse bajo el kanaboo, hay fracción de segundo donde soy nuevamente el gladiador perfecto que el Circo forjó. Y odio esa parte, desde el mas profundo de mi ser. La odio tanto que...-
Se interrumpió cuando leyó las siguientes palabras. "¿Está bien que te considere... mi primer amigo?" Kazan se quedó completamente inmóvil y el pensamiento se le fue de la mente. Las lágrimas seguían cayendo pero silenciosamente ahora era como si su cuerpo luchara entre colapsar en el llanto o permanecer cuerdo en aquel instante.
-Por las profundidades, Seraphine- exhaló finalmente y reduciria la fuerza para separarse de ella y mirarla. Sus ojos pequeños rojos e hinchados por llanto la miraron. -En treinta años de esclavitud, los únicos "amigos" que tuve fueron compañeros gladiadores que eventualmente tuve que matar o que me intentaron matar primero. Y en siete años como revolucionario, he tenido camaradas, compañeros de causa, superiores que respeto... pero nunca alguien que me ofreciera amistad sin agenda táctica detrás. Creo que me he acostumbrado a llamar amigos a gente que realmente no lo son-
Tocó sus cuernos con mano libre, ese tic que surgía cuando procesaba algo profundo. -Así que sí. Por las profundidades, sí. Serías mi primer amigo real. Y eso me aterroriza casi tanto como me... me llena de algo que no sé cómo nombrar. Es extraño, has pasado por lo mismo o mas que yo, creía que yo te salvé del agua pero mírate ahora me estas rescatando tu.-. Miró hacia el horizonte donde sol tocaba el agua.
-Si..- dijo recuperando parte de su voz normal. -Si vamos a hacer esto, si vamos a ser amigos reales, necesito que sepas, voy a decepcionarte eventualmente. Voy a priorizar código de honor sobre conveniencia tuya. Voy a meterme en peleas innecesarias porque no puedo rechazar desafíos. Voy a fumar demasiado tabaco y filosofar hasta irritarte. Y seguramente en algún momento no escuche tus palabras porque no pueda contenerme. No soy perfecto, soy Kazan.-
Una sonrisa pequeña se dibujo en sus labios y las lagrimas bordearon esta sonrisa. -Pero también significa que nunca te abandonaré en combate. Que siempre cumpliré mi palabra contigo. Que protegeré tu vida por encima de la mía sin dudarlo. Si lo hago con desconocidos imagina con un amigo, y no pidas que no lo haga; lo hare.- Pausó, asegurándose de que ella comprendiera el peso de lo que ofrecía. -La amistad de Kazan Marea Azul viene con garantías pero también con complicaciones. ¿Aceptas?-
Mientras esperaba respuesta, Kazan se permitió finalmente sacar su pipa del bolsillo interior de la túnica. La llenó con tabaco de bolsa casi vacía, encendiéndola con pedernal. La primera calada funcionó y el humo empezó a subir de nuevo.
-Y la peor parte de todo esto es...- y su voz se redujo a un susurro -es que parte de mí todavía disfruta el combate, si lo se suena terrible. Pero cuando golpeo con Kurogane, cuando siento huesos romperse bajo el kanaboo, hay fracción de segundo donde soy nuevamente el gladiador perfecto que el Circo forjó. Y odio esa parte, desde el mas profundo de mi ser. La odio tanto que...-
Se interrumpió cuando leyó las siguientes palabras. "¿Está bien que te considere... mi primer amigo?" Kazan se quedó completamente inmóvil y el pensamiento se le fue de la mente. Las lágrimas seguían cayendo pero silenciosamente ahora era como si su cuerpo luchara entre colapsar en el llanto o permanecer cuerdo en aquel instante.
-Por las profundidades, Seraphine- exhaló finalmente y reduciria la fuerza para separarse de ella y mirarla. Sus ojos pequeños rojos e hinchados por llanto la miraron. -En treinta años de esclavitud, los únicos "amigos" que tuve fueron compañeros gladiadores que eventualmente tuve que matar o que me intentaron matar primero. Y en siete años como revolucionario, he tenido camaradas, compañeros de causa, superiores que respeto... pero nunca alguien que me ofreciera amistad sin agenda táctica detrás. Creo que me he acostumbrado a llamar amigos a gente que realmente no lo son-
Tocó sus cuernos con mano libre, ese tic que surgía cuando procesaba algo profundo. -Así que sí. Por las profundidades, sí. Serías mi primer amigo real. Y eso me aterroriza casi tanto como me... me llena de algo que no sé cómo nombrar. Es extraño, has pasado por lo mismo o mas que yo, creía que yo te salvé del agua pero mírate ahora me estas rescatando tu.-. Miró hacia el horizonte donde sol tocaba el agua.
-Si..- dijo recuperando parte de su voz normal. -Si vamos a hacer esto, si vamos a ser amigos reales, necesito que sepas, voy a decepcionarte eventualmente. Voy a priorizar código de honor sobre conveniencia tuya. Voy a meterme en peleas innecesarias porque no puedo rechazar desafíos. Voy a fumar demasiado tabaco y filosofar hasta irritarte. Y seguramente en algún momento no escuche tus palabras porque no pueda contenerme. No soy perfecto, soy Kazan.-
Una sonrisa pequeña se dibujo en sus labios y las lagrimas bordearon esta sonrisa. -Pero también significa que nunca te abandonaré en combate. Que siempre cumpliré mi palabra contigo. Que protegeré tu vida por encima de la mía sin dudarlo. Si lo hago con desconocidos imagina con un amigo, y no pidas que no lo haga; lo hare.- Pausó, asegurándose de que ella comprendiera el peso de lo que ofrecía. -La amistad de Kazan Marea Azul viene con garantías pero también con complicaciones. ¿Aceptas?-
Mientras esperaba respuesta, Kazan se permitió finalmente sacar su pipa del bolsillo interior de la túnica. La llenó con tabaco de bolsa casi vacía, encendiéndola con pedernal. La primera calada funcionó y el humo empezó a subir de nuevo.
