[P.Relativo|Belico]Cuando el acero encuentra la marea
#1
Día 70 de Primavera, Año 17


El sol del mediodía caía vertical sobre el embarcadero norte de Baquella, convirtiendo toda gota de agua que podrías ver pegada en los postes o en la propia piel del gigante en lentes que fragmentaba la luz hacia todos lados. Kazan caminaba por los viejos tablones de madera del embarcadero, sintiendo cómo cedían levemente bajo su tamaño y peso, no era broma que debido a incontables paseos matutinos como este por los muelles ya habia aprendido a distribuir bien su peso. Habia pasado ya bastantes dias desde que llegó a Baterilla. Dias ayudando a reparar redes, conversando con pescadores, fumando su pipa mientras solamente descansaba. Había encontrado algo parecido a la paz en esta isla pequeña que no le habia dado margen a crear un conflicto, algo que no sabía que pudiera existir para alguien como él sobre todo desde que empezó su travesia. Pero la paz era siempre temporal y eso lo sabia de sobra, especialmente para quienes cargaban pasados como el suyo. "Todo esta demasiado tranquilo", pensó mientras sus dedos azules acariciaban distraídamente las cuentas de madera que rodeaban su cuello. "Demasiado tranquilo".

Genba, el artesano que le habia estado enseñando hace dias, le había comentado esa mañana sobre que habia una importante presencia marine por la zona, algo que no le convenia en absoluto debido a que bueno entre otras cosas el era revolucionario. No era inusual ver marines en Baquella, el cuartel pequeño mantenía presencia constante aunque discreta. Pero algo en el tono del viejo carpintero había puesto a Kazan en alerta. Esa intuición que treinta años sobreviviendo en una arena de gladiadores te daba una idea de cuando algo podia ser una intuicion o un aviso. El wotan se detuvo al final del muelle donde ya los muelles empezaban a tocar el agua. Su kanaboo descansaba contra su hombro derecho y agarrándolo firmemente. Sacó la pipa de su fajón rojo y la encendió con movimientos lentos como si estuviera disfrutando el momento, dejando que el primer trago de humo llenara sus pulmones. -Por las profundidades...- murmuró, su voz retumbando naturalmente incluso en ese susurro que solamente seria escuchado por el. Los ojos pequeños y entrecerrados escanearon el embarcadero detrás de él. -Hace buen día para contemplar el mar. O para que las tormentas se encuentren. Y siempre que viene una tormenta ... existe esta calma ...-

No había hostilidad en su tono, solo duda y algun deje de melancolia. Kazan había aprendido hacía mucho tiempo a leer las corrientes antes de que formaran olas, a fin de cuentas estaba en su naturaleza de mitad gyojin. Y algo en el aire de esta mañana olía a conflicto. Se acomodó en una posición aparentemente relajada, el kanaboo todavía descansando contra su hombro, la pipa humeando entre sus labios y la mirada fija en el horizonte. Pero quien conociera lo suficiente al wotan sabría que cada músculo bajo esa piel azul cerúlea estaba preparada. Porque siempre venía algo que perturbara esta paz. Era cuestión de tiempo. "¿Opresor u oprimido?", se preguntó mientras esperaba.

Las gaviotas gritaban sobre su cabeza. Kazan exhaló otro trago de humo, tocó sus cuernos con dos dedos en gesto meditativo y esperó siempre imperturbable.


[Imagen: foOFeW5.jpeg]
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[P.Relativo|Belico]Cuando el acero encuentra la marea - por Kazan - 11-02-2026, 06:01 PM

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