[Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku)
#15
Por primera vez, Owen estaba siendo escuchado por alguien más que no sea la mujer que había elegido. Sí, el vínculo que tenían ambos era maravilloso y sí, Kiyoshi también había escuchado sus dramas personales y conflictos internos. Sin embargo, esta vez era muy, muy diferente: Si alguien podía señalar al verdadero responsable de la existencia del pelirrojo y Gwen en una aventura que les había provocado casi la muerte en varias ocasiones (Al menos en el muchacho) era, sin duda, Jin Onizuka. ¿Porqué? Simple: Si él nunca habría ordenado perseguir a Uker y Maki el chico explosivo, sin ninguna duda, se habría quedado en Isla del Karate formando la vida y la familia que jamás pudo tener.

Pero, como siempre en su vida, parece que el destino tiene razones que ni la propia razón entenderá.

Había algo que era lícito en las palabras de Jin: Vuelve a ser el de antes. Owen se quedó mirándole, contrariado, expresando una mueca de confusión mientras sentía sus cabellos frotarse y sacudirse. Muchas de sus palabras tenían un peso excepcional, porque de notaba que aquel sujeto sabía perfectamente cómo explotar los puntos débiles de las personas con vínculos fuertes, como si ser querido o amado fuese una debilidad y no una fortaleza. Porque el corazón del muchacho, así Sohem le hubiese arrancado el brazo de cuajo y no solo quebrado, sabe que, en todos los escenarios habidos y por haber en la multiplicidad de universos distintos en los que ambos pudiesen coincidir.

Habría hecho exactamente lo mismo otra vez.

Todo lo que Owen hizo fue, mientras las lucecitas de colores y el tintineo de las máquinas y los berrys se agolpaban en ese inmenso descontrol de sensaciones, contestar solo una cosa de manera mucho más personal.

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-Me molesta admitirlo, pero tienes razón en la enorme mayoría de las cosas que dices, excepto una sola cosa:-

Y su expresión, que le miraba con curiosidad y honestidad, cambió.

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-No puedo volver a ser el mismo Owen que era antes. Soy mejor, y debo serlo aún más.-

Y, demostrando esa abrumadora determinación inquebrantable que hace que la llama de su espíritu se empequeñezca, más nunca se apague, continuó -Probablemente es el mensaje que quería darme el Maestro antes.- ¿Maestro? Se le había escapado de forma completamente accidental. Primero, había podido probar cosas con sus nuevos poderes que nunca había podido hacer antes. Había tenido un enfrentamiento para medir "qué tan lejos estaba" de la verdadera fuerza (sin éxito, obvio), y ahora estaba siendo capaz de poder desarrollar un sexto sentido. Fue como si su cabeza, y sus ideas, se acomodaran a que decirle simplemente "Sohem", ya que, luego de la intensidad que había demostrado antes, llamarle por su nombre aún le generaba mucha incomodidad, ¿Era su manera de respetarle? Owen solo había tenido una sola persona que reconocía como quien le había enseñado casi todo: Alastor Morningstar. Pensó en él de manera fugaz, muy, casi como si fuese una estrella fugaz.

Jin validó la posible teoría de Owen, haciendo que, automáticamente, empezase a prestarle detenida atención a dos cosas: Primero, verle jugar para poder entender de qué manera las máquinas tragaperras "tenían ritmo propio" y, la segunda, ver cómo, ahora, surgían las verdaderas certezas -¡WO! ¡COÑO! ¡MIRA ESO!- empezó a ver la cascada de berrys que caían justo a los pies del mafioso que llamaba poderosísimamente la atención, más aún con el estrepitoso escándalo que provocaba su victoria descomunal. No solo era el tintineo de las moneditas una atrás de la otra, sino, la propia máquina que le señalizaba como ganador absoluto de ello y, por consiguiente, despertaba cientos de miradas de los más ludópatas (Como Owen) que parecía que sus pupilas se habían vuelto símbolos de la moneda local -¡¿CÓMO CARAJOS LO HICISTE?!- se lo había explicado, sí, pero el verlo resultaba muy espectacular -Espera, voy.- y, haciendo exactamente el mismo proceso que el propio sujeto de ojos celeste-grisáceo, usó su mano habilitada para tomar una monedita e introducirla en la ranura. El proceso era torpe y lento, sí, el pelirrojo carecía de buena habilidad ambidiestra, por lo que su agilidad se veía mermada y un poco entorpecida por el pedazo de yeso colgante en todo el brazo izquierdo.

En el instante que la palanquita fue accionada y los carruseles empezaban a girar -¡!- los sentidos de Owen despertaron de golpe, con Jin, a su lado, que aún seguía intentando juntar la inmensidad de monedas que caían a borbotones. El ritmo del pelirrojo, como le había explicado el mafioso, no había sido el correcto, haciendo que apareciera "Limón, la cara de un piratita con sombrero de paja, cereza", resultando en ninguna combinación -...espera.- pero algo despertó su atención más allá de la rápida intención de seguir los consejos del hombretón en el cual se encontraban, juntos, intentando aprender a "ver sin ver".

-¿Sabes?- vio los carruseles inconexos, mientras el mafioso recolectaba las monedas e introducía una segunda moneda. Quiso seguir hablando, pero parece que ambos estaban percibiendo lo mismo y pudo notarlo en su expresividad. Esa mirada analítica, la misma que le había dedicado al chico varias veces atrás, pero que esconde cientos de pensamientos y decisiones que, seguramente, en su cabeza tome en segundos -En Isla Tamanegi utilizábamos un término con quien me enseñó todo lo que sé.- contestó en cuanto notó aquello que, de la misma manera, Owen sentía -Le decíamos "me vibra la cola".- mantenía su vista clavada en la maquinita delante de su nariz, sin siquiera inmutarse. No hacía falta voltearse para saber que había gente respirándoles en la nuca, ni ojos en la espalda para poder observar la envidia. Incluso, los humanos comunes, tienen ese "sexto sentido" sobre el augurio y lo que ocurre a su alrededor -En tu curro te habrá pasado trescientas quintillones de veces. Si me ha pasado a mi, a ti ni me imagino, eres más viejo que yo.- como todo muchacho joven, resultaba un poco impertinente con las edades de los demás -Esa sensación de que hay intenciones raras, malas o simplemente que alguien te está fichando. Cuando nosotros lo hacíamos, decíamos "ahí va un pichón".-.

Jin volvía a introducir una moneda, otra vez volvía a acertar. Otra vez el escándalo estaba presente. Eran destellos. Uno detrás de otro, muy difíciles de apreciar, pero aparecían como si fueran piquetes de mosquito en su piel -Más de uno debe estar pensando en reventarnos la cabeza en cuanto pongamos un pie afuera del casino.- y no estaba muy alejado. Sintió una hostilidad, de esas cuando ves a alguien aproximarse a golpearte y este lo hace evidente. Sintió envidia, de esas miradas que solo buscan el desagrado. Sintió un destello de tristeza, de alguien que parecía querer tener la suerte que estaba teniendo el mafioso.

Empezó a respirar con mucha profundidad, de esas que hacen que tu pecho se infle y desinfle. Sus ojos se cerraron solos. Otra vez, las sensaciones aparecían, esporádicas, instantáneas, pero ahí estaban.

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-Nos ven como pichones. Tienen intenciones de quedarse con todo lo que tenemos. Siento...que no son gran cosa, no sé porqué, tampoco.-

Cuando abrió sus ojos, esa inmersión desapareció por completo -Jin.- sonó respetuoso, serio, frunciendo el ceño hacia adelante y mirando hacia los carruseles detenidos, especialmente enfocando la vista en el dibujito del limón -¿Tienes algo por lo que valga la pena morir?- ¿Qué más daba hacer preguntas a esta altura? Ya estaban en "la contienda interminable" -Algo, alguien. Alguien o algo que sea tu Gwen.- hablaba con sinceridad, incluso, quería ver si aún podía percibir a las personas enloquecidas manteniendo la cabeza ocupada en una conversación profunda -Lo poco que he visto de ti es tu trabajo y tus cosas. Aquel día en el casino ibas muy confiado, sigues actuando con demasiada confianza,- volteó, clavando sus orbes celestes en él -¿Porqué? ¿A qué le temes tanto que no puedes mostrarte vulnerable como yo lo hago?- jamás el Owen antiguo diría algo así, pero sí, uno mermado y condicionado por la existencia del amor de su vida -Si el Maestro- otra vez lo dijo de forma accidental -decide matarme por que Gwen consiga cambiar este mundo, no me tiembla el pulso en lo más mínimo. Al fin y al cabo ella tiene mi apellido, continuaré con ella para siempre.- muy meloso y romántico, sí, pero quería dejar implícito el hecho -¿Hay alguien o algo por lo que estés dispuesto a morir en este preciso segundo, Jin?-.

Defuse the bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


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RE: [Presente Absoluto] Ver sin ver (Entrenamiento de Kenbunshoku) - por Owen Yang - 12-02-2026, 01:56 AM

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