[Presente Absoluto- Aventura T2] Los susurros en el arrozal
#5
El pequeño cuervo negro de plumaje brillante se lanzó hacia la espesura, dejando atrás el reflejo plateado de los arrozales. El cambio de ambiente fue inmediato. Al cruzar la linde del bosque, la calidez del sol primaveral desapareció, reemplazada por una penumbra fresca y verdosa. Los árboles de Isla Kárate no eran como los de cualquier otro lugar: los troncos de bambú gigante se alzaban como columnas naturales, tan altos que sus copas se entrelazaban formando un techo natural que apenas dejaba pasar unos pocos rayos de luz aunque sin demasiadas ramas en las que apoyarse.

Luna, en su forma de ave, observaba con sus ojos negros y atentos el avance de los tres hombres. No era una tarea fácil. A pesar de su pequeño tamaño, el batir de sus alas podía producir un sonido delatador en el silencio casi absoluto del bosque

Los tres campesinos que había divisado desde el cielo se veían mucho más imponentes de cerca. No tenían el aspecto cansado de los trabajadores que ella solía ver en los muelles o en los mercados. Estos hombres poseían espaldas anchas y brazos llenos de cicatrices, marcas que en una isla famosa por sus dojos solo podían significar una cosa: eran guerreros o, al menos, personas entrenadas en el arte del combate. Caminaban en fila india, moviéndose con una agilidad sorprendente para su tamaño, evitando pisar las ramas secas que pudieran delatar su posición.

Curiosamente, aquellos hombres no hablaban entre ellos. Se comunicaban mediante gestos rápidos y precisos, señalando huellas en el musgo o ramas rotas que a cualquier otro ojo le habrían pasado desapercibidas. Luna se mantuvo a una distancia prudencial, posándose en una rama cubierta de liquen que le permitía ver el camino que seguían. ¿Y si eran ellos quienes las habían llevado a lo profundo de la vegetación?

A medida que se internaban más en el bosque, el terreno empezaba a elevarse. El sonido del agua de las acequias había quedado atrás, siendo sustituido por el crujido de las hojas bajo las botas de los hombres y el canto lejano de algún pájaro carpintero. De pronto, el grupo se detuvo en seco frente a una zona donde el bambú crecía de forma tan apretada que parecía una muralla infranqueable.

El hombre que iba a la cabeza, un sujeto de barba corta y mirada afilada, se agachó para recoger algo del suelo. Luna, aprovechando un hueco entre las hojas de su rama, estiró el cuello para ver mejor. Era una pequeña cinta de color rosa, un trozo de tela que parecía pertenecer al adorno de un vestido o al lazo de un peinado. El hombre no mostró alegría al encontrarla, sino una mueca de preocupación que compartió con sus compañeros. Intercambiaron una mirada rápida y, con un movimiento coordinado, sacaron unos machetes cortos que llevaban ocultos bajo sus ropajes de trabajo.

Los hombres empezaron a cortar algunos tallos de bambú para abrirse paso, adentrándose en una zona donde la niebla empezaba a gatear por el suelo, como si el propio bosque intentara ocultar lo que había más adelante. Luna decidió que no podía perderlos de vista ahora. Esperó a que los hombres se alejaran unos metros y, con un planeo silencioso, se dejó caer hacia una rama más baja, más cerca del suelo.

El grupo de hombres llegó a un claro natural donde los restos de una antigua construcción de piedra se asomaban entre las raíces de los árboles. Parecían las ruinas de un pequeño templo olvidado, con estatuas de guerreros cuya piedra se había desgastado con los años hasta dejarlas sin rostro. Los hombres se detuvieron en el centro del claro y guardaron silencio, escuchando atentamente.

La situación era tensa. Los tres hombres parecían dudar si entrar en la oscuridad de la cueva mirando a su alrrededor con desconfianza. El sol, aunque seguía alto en el cielo de la isla, no llegaba a iluminar el interior de aquella gruta, que se veía como una boca negra y profunda esperando a devorar a cualquiera que se atreviera a entrar. Finalmente, los tres himbres parecieron llegar a un acuerdo, silencioso, encendieron una antorcha y se adentraron en la cueva.

La caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]


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RE: [Presente Absoluto- Aventura T2] Los susurros en el arrozal - por Kibai - 12-02-2026, 03:51 AM

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