[P.Relativo|Belico]Cuando el acero encuentra la marea
#3
El sol de mediodía caía implacable sobre el embarcadero en el que situaba Kazan, proyectando la sombra colosal del mismo sobre los tablones desgastados del muelle. Sus diez metros de altura convertían cada rayo de luz en un espectáculo digno de ser visto ya que allí donde su cuerpo interceptaba los rayos de sol la oscuridad de su sombra engullía todo. El wotan permaneció inmóvil al final de la estructura donde los tablones ya besaban el agua del mar, con Kurogane descansando aun en su hombro. "Tenía razón. Hay una presencia marine inusual." Los ojos entrecerrados de Kazan se afinaron aún más mientras evaluaba el perímetro que le robeada, buscando cualquier señal que le pudiera dar algo de informacion. Habia treinta metros de espacio plano y vacío separaban el pueblo del muelle donde antes solo habia mas que pescadores haciendo su oficio, ahora vacio. "¿Que o quien requiere tanta organizacion?"

Entonces una voz despertó al wotan que se encontraba sumido en su pensamiento.

-¡Ooooe! ¡Oe, oe, gigantotote!

Kazan se giró lentamente, moviendo su torso en dirección del ruido sin siquiera moverse de su posicion. A quince metros de distancia de donde se encontraba una figura humana de escala normal, normal para la terminología de los humanos y no para escalas gigantescas de wotan. Uniforme blanco con rayas azules, gafas de sol que ocultaban sus ojos, una katana colgando de la cintura, hacia falta ser muy idiota para no darse cuenta de lo que se trataba, un Marine. Y por ende el wotan no necesitó más detalles para retener esa informacion. "Demasiado peso en esas palabras para alguien aparentemente tan joven"

-¡Necesito que abandones el área! ¡En las próximas horas no puede haber presencia civil en los alrededores! - la voz del marine se amplificó cómicamente con las manos en los laterales de su boca, el dedo apuntando directamente hacia Kazan en una pose que habría sido risible si no fuera por la katana que portaba, parecia un superheroe o algo similar -¡Es una orden de la marina!-

Kazan no respondió inmediatamente, evaluó la situacion lo suficiente como para intentar mediar antes que nada. Sus dedos se elevaron hacia uno de sus cuernos curvados, rozando aquellos puntiagudas protuberancias como medida contemplativa. El collar de cuentas de madera descansaba visible sobre su túnica amarilla, cada cuenta un recordatorio silencioso de juramentos que no podía romper y entrar en violencia sin antes preguntar era uno de esos juramentos. "Una orden. Como las tantas ordenes que recibí en el circulo."

El humo de su pipa,que había estado fumando momentos antes de la interrupció, aun se encontraba en el aire y creaba halos de humo que se disolvian en la brisa del mar. Kazan exhaló y por fin se decidió a hablar.-Por las profundidades...- su voz resonó a el no le hacia falta gritar para que todo el lugar le escuchara. -¿Presencia civil, dices? Suerte entonces de que no sea ningún civil-

Kazan mantuvo su posición al final del muelle no se movio lo mas minimo salvo que ahora estaba orientando completamente hacia el marine, con Kurogane todavía en su hombro, el kanabo de siete metros parecía incluso pequeño comparado con quien lo portaba. Sus ojos estudiaron al muchacho, postura cautelosa, pie derecho adelantado, mano cerca de la empuñadura de la katana. Estaba cuidadosamente bien posicionado, estaba entrenado detrás de todo esa parafernalia.

"No me ve como persona a sus ojos soy un obstaculo, un problema a resolver"

-Escúchame bien, muchacho de uniforme blanco- continuó Kazan pensando cada palabra antes de pronunciarla-Este muelle no pertenece a la Marina, creo entender o al menos de eso me percaté todo el tiempo que llevo aqui. Pertenece a los pescadores que cargan sus redes.- Hizo una pausa larga y dio una calada a su pipa. -Llevo días ayudando a reparar barcos aquí. Aprendiendo carpintería de manos más sabias que las mías. ¿Y ahora me pides que me marche porque... órdenes? ¿Ordenes de quien?- Su mano derecha se cerró alrededor del mango de Kurogane, no amenazante aún simplemente reposicionando el arma para estar con un mejor agarre. Y ese movimiento hizo que todo crujiera a su alrededor.

-Por las profundidades, palomita... ¿Qué cargan que requiere vaciar medio pueblo? ¿Oro? ¿Armas? ¿Esclavos?- Y esa última palabra fue pronunciada lentamente de manera que todo el peso de la misma cayó de forma atroz. La barba negra y densa de Kazan no ocultaba la tensión que apareció en su mandíbula, las venas marcandose en el cuello haciendo que el collar de cuentas se moviera suavemente con un movimiento involuntario del mismo."Si menciona esclavos, si dice 'tráfico autorizado' o 'traslado de prisioneros'... entonces no habrá conversación." Pero todavía no había llegado a ese punto, aun no. Todavía había espacio para palabras, para mediar y para entenderse.

-No busco pelea contigo, paloma. Pero tampoco me marcharé solo porque lo ordenes. Si tienes razón legítima, explícamela. Si no... bueno.- Sus ojos se entreabrieron en señal de presentación, que le viera bien la cara. -Soy Kazan y algunos me conocen como la "Marea Azul". Y cuando doy mi palabra de retirarme, la cumplo. Pero primero necesito saber... ¿te envían a proteger justicia o a perpetuar opresión?-

El sol continuaba cayendo implacable. Y Kazan esperó la respuesta, su cuerpo inmóvil como si fuera una estatua, mientras su mente calculaba probabilidades y sus instintos de gladiador le pedia que tuviera calma.

"Demasiada confianza pese a su tamaño, aunque la arena me enseño que el tamaño no importa."



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RE: [P.Relativo|Belico]Cuando el acero encuentra la marea - por Kazan - 12-02-2026, 11:09 AM

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