12-02-2026, 08:58 PM
La reacción de la skypean fue inmediata; las palabras de la pelinaranja no bastaron para tranquilizarla; en cambio, parecieron aterrorizarla, hundiendo su cabeza entre sus hombros sin apartar las manos que la sujetaban, cerrando sus ojos mientras temblaba, buscando mover sus labios para soltar una disculpa pese a no poder emitir sonido alguno con la sangre corriendo por su frente hasta acabar sobre su mentón, marcando un río, recordando haber levemente sentido su frente impactar contra algo duro antes de rebotar contra el cuerpo de Miyori.
Su único método para comunicar se había roto y de pronto, Seraphine no pudo evitar sentirse de lo más desprotegida, como si le hubiesen vuelto a arrebatar la voz una vez más, registrando demasiado tarde lo que sucedía a su alrededor, saliendo de aquella visión de tunel en el que se metió cuando sintió que limpiaba su rostro, queriendo disculparse con ella por mostrarse de esa manera, romper la magia del mundo y sentirse estúpida por siquiera pensar en poder ser algo más que una simple persona que debía de ser pisada.
Pero…
Recién registró que existía algo diferente en el trato, confusa, parpadeó, mirándola directo a los ojos y se relajó, más o menos. No, ella era libre, pero su corazón todavía no parecía serlo. Con cuidado, levantó ambas manos, colocándolas sobre la recién conocida, sonriendo con cierta timidez. —Miyori— Movió sus labios para pronunciar su nombre, sabiendo que no iba a salir ningún signo de allí, buscando empujarla un poco lejos de su cuerpo para poder respirar, acomodarse en el suelo, y Seraphine casi se va para atrás, por culpa de un repentino mareo.
La gente a su alrededor le ponía algo nerviosa y tragó saliva, señalando más de una vez su lápiz roto, sacudiéndolo delante del rostro ajeno e intentando escribir su nombre.
—Seraphine— Su letra fue un pequeño desastre, no pudiendo escribir tan bien como le gustaría. —Necesito… lápiz.
Su único método para comunicar se había roto y de pronto, Seraphine no pudo evitar sentirse de lo más desprotegida, como si le hubiesen vuelto a arrebatar la voz una vez más, registrando demasiado tarde lo que sucedía a su alrededor, saliendo de aquella visión de tunel en el que se metió cuando sintió que limpiaba su rostro, queriendo disculparse con ella por mostrarse de esa manera, romper la magia del mundo y sentirse estúpida por siquiera pensar en poder ser algo más que una simple persona que debía de ser pisada.
Pero…
Recién registró que existía algo diferente en el trato, confusa, parpadeó, mirándola directo a los ojos y se relajó, más o menos. No, ella era libre, pero su corazón todavía no parecía serlo. Con cuidado, levantó ambas manos, colocándolas sobre la recién conocida, sonriendo con cierta timidez. —Miyori— Movió sus labios para pronunciar su nombre, sabiendo que no iba a salir ningún signo de allí, buscando empujarla un poco lejos de su cuerpo para poder respirar, acomodarse en el suelo, y Seraphine casi se va para atrás, por culpa de un repentino mareo.
La gente a su alrededor le ponía algo nerviosa y tragó saliva, señalando más de una vez su lápiz roto, sacudiéndolo delante del rostro ajeno e intentando escribir su nombre.
—Seraphine— Su letra fue un pequeño desastre, no pudiendo escribir tan bien como le gustaría. —Necesito… lápiz.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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